FIRMAS

«Gandules», una nueva organización sin ánimo de lucro creada por 350 diputados y 266 senadores españoles. Por Manuel Herrador Calatrava

Bajo la denominación genérica deGobernantes Anti-Negociación Decidiendo Unidos Liarla en ESpaña’ (GANDULES), los representantes electos de las dos Cámaras legislativas, incluyendo el Gobierno en funciones, han coincidido unánimemente en apoyar esta iniciativa sin ningún tipo de reserva.

Los estatutos de la Organización, ya redactados y aprobados por la totalidad de senadores y diputados, plasman una serie de medidas –sobre todo de carácter económico y personal- que ya están siendo muy bien valoradas por los principales agentes sociales y, a medida que se van filtrando, por toda la sociedad civil. El talante solidario, responsable, comprometido, consecuente, firme y sensible que caracteriza singularmente a los representantes políticos de nuestro país, ha sido clave para la puesta en marcha de una iniciativa institucional con el único fin de proyectar a los ciudadanos, a toda la sociedad, una imagen de igualdad y de conocimiento de los verdaderos problemas que acucian a los españoles.

Esa profunda preocupación de nuestros políticos por la situación económica y social de la población, en general -y en particular por los casi cinco millones de desempleados- que sus señorías ya venían dejando patente a través de los comentarios desasosegados que se escuchaban en los pasillos del Senado y del Congreso, ha sido canalizada formalmente para poder activarse con acciones concretas a través de GANDULES, una organización sin ánimo de lucro que recoge en sus objetivos una veintena de epígrafes orientados a demostrar que, ellos, los propios políticos, los que legislan y regulan nuestras vidas, son sumamente conscientes de los difíciles tiempos que España está viviendo.

A

Fuentes de absoluta credibilidad nos han confirmado que, en breve, recibiremos por correo postal en nuestros domicilios particulares un resumen de las principales medidas económicas que llevará a cabo la asociación desde que se produzca su publicación oficial, aunque esta redacción –en primicia informativa- puede adelantarles algunos contenidos que, creemos, van a satisfacer a los ciudadanos, sobre todo, por su alto valor solidario y de sacrificio personal. Transcribimos literalmente dos de ellos:

Art. 3.-/ Durante los espacios de tiempo transcurridos entre la celebración de unas elecciones generales, la investidura de un nuevo Presidente y la constitución formal de un Gobierno estable, dada la escasa acción y gestión política que se desarrolla –junto a la prácticamente nula aprobación de leyes y normas-, los miembros de ambas Cámaras percibirán unos emolumentos correspondientes al salario mínimo interprofesional establecido por ley (mensual año 2016: 655,20 €), permitiendo así a sus señorías la posibilidad de comprobar directamente cómo viven quienes habitualmente cobran dicha cantidad.

Cabe destacar que, cuando se propuso la aprobación del artículo reseñado, todos los miembros se levantaron de sus escaños para votar afirmativamente la citada medida. La unanimidad fue ejemplar en ambas Cámaras.

Art. 8.-/ La entrada en vigor de la presenta normativa se aplicará con carácter retroactivo desde la fecha de celebración de las Elecciones Generales del pasado 20 de diciembre de 2015, lo que obligará a que todos los importes cobrados por los senadores y diputados nacionales sean devueltos al Estado, si bien se deducirá, en concepto de salario mínimo mensual, el importe ya citado en el artículo 3 del presente reglamento.

B

Es justo resaltar que a lo largo de las votaciones fueron numerosos los políticos de diferentes partidos e ideologías que, desde sus escaños, puestos en pie y fervorosamente enaltecidos, gritaban frases muy aplaudidas por todas las formaciones tales como “¡Queremos devolver un dinero que no merecemos!”, incluso varios ministros en funciones gritaron “¡Devolvamos los móviles, las tabletas y los ordenadores portátiles hasta que los vayamos a usar!”. Uno de los momentos más emocionantes de la sesión de votación, se produjo cuando varios miembros de la oposición sacaron de sus carteras personales los bonos de transporte, taxi y justificantes de dietas y viajes y, al unísono, en voz alta, corearon repetidamente “¡No somos casta, aquí tenéis la pasta!”.

Las primeras reacciones que la opinión pública ha tenido al respecto han sido, por un lado de completa satisfacción y, por otro, de absoluta tranquilidad, dado que la sociedad ya está acostumbrada desde hace varias décadas a recibir desde las Administraciones Públicas gestos tan loables, elegantes y solidarios, como los que –una vez más- han realizado unos políticos excepcionales y comprometidos –de tú a tú- con sus votantes.

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