FIRMAS Salvador García

Tinta que se seca, papel que se arruga un poco más. Por Salvador García Llanos

Estamos en pleno debate y en las primeras experiencias sobre el cambio de modelo de negocio en el mundo del periodismo. Las empresas lo han entendido: saben que aferrarse a los esquemas convencionales es de muy poca utilidad mientras la era digital sigue abriendo innumerables opciones y los hábitos de los usuarios y consumidores de información van cambiando a ritmo casi de vértigo. El que no lo sigue, se queda descolgado desde luego.

“Hoy en día las prensas se han detenido, la tinta se seca y el papel se arruga un poco más”, podía leerse en el último editorial de la edición impresa de la prestigiosa cabecera británica The Independent, fundado en 1986 y con una tirada de doscientos cincuenta mil ejemplares allá por 2004.

Una nueva etapa, con más exigencias si cabe, y con más desafíos profesionales.  “Un gran honor haber tenido su compañía a lo largo del camino… Pero  a medida que un capítulo se cierra, otro se abre y el espíritu [del periódico] florecerá todavía”, escribía el editorialista saludando a la nueva era.

Curioso que ello coincida con la publicación de un estudio elaborado por otro rotativo del Reino Unido, The Guardian, para analizar el comportamiento de los lectores de diarios (‘on line’ y ‘offline’) y del que se concluye que la prensa se ha convertido en el medio menos popular utilizado por la ciudadanía británica para estar lo que se dice puntualmente informada. El estudio, homologado por Ofcom (la oficina de comunicaciones, el regulador británico de la difusión y de la industria de las telecomunicaciones), refleja que un 31% de la población lee un periódico impreso para mantenerse informado, un porcentaje llamativo si se tiene en cuenta que en un estudio similar, confeccionado el año pasado, el 41% respondió exactamente lo mismo.

La caída se traduce en un retroceso de los periódicos como soporte informativo de referencia hasta situarse por debajo de la radio (32%), de Internet (41%) y de la televisión (67%). Son relevantes, en este mismo capítulo, dos resultados: la caída de  la televisión (en 2015, alcanzó el 75%) y el descenso de la popularidad de la radio, al pasar del 36 al 32%.

Todas estas tendencias seguro que están influyendo en los criterios para revisar el modelo de negocio y acelerando la toma de decisiones, no digamos si se trata de frenar alguna sucesión de pérdidas en los balances anuales. El estudio de The Guardian, en efecto, consigna el aumento de la popularidad de las fuentes digitales para sustanciar las noticias, especialmente entre los datos demográfico más jóvenes. Por ejemplo: alrededor de la mitad de las personas comprendidas entre los 16 y 24 años de edad utiliza la televisión para ver o revisar noticias. Sin embargo, hasta un 59% de usuarios en ese mismo segmento de edad prefiere la web para leer noticias.

En lo que concierne a medios concretos preferidos, la fuente de noticias superior, en términos de alcance, es la BBC: el 48% de los encuestados respondió que acudía a este medio para estar informado. El porcentaje, no obstante, se ha reducido; en 2014, era un 53% el que acudía a la citada cabecera. La cadena ITV se sitúa en el segundo lugar, con un 27% de seguidores fieles.

Finalmente, el sitio web de la BBC (o su aplicación) se constituye en la tercera fuente de noticias más utilizada, con un 23%; en tanto que Facebook, con Sky News, con un 12% es la quinta fuente más popular.

Lo dicho: tendencias y preferencias de usuarios y consumidores de información que son, en sí mismas, pautas para contrastar cómo evoluciona el modelo de negocio. Es verdad: la tinta se seca y el papel se arruga un poco más. Habrá que tenerlo presente.

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