FIRMAS

La cruda realidad de la Octava Isla. Por Antonio Alarcó

Es muy triste el intentar hacerse una idea de lo rico que puede llegar a ser un país saqueado y casi tocando fondo, en lo político y en lo social. Rico por su cultura, por su riqueza natural, y hundido por su idiosincrasia política.

Desgraciadamente Venezuela sigue estando de actualidad, y no precisamente por las noticias que la gran mayoría de los ciudadanos, unidos a ese país de alguna u otra forma, queremos escuchar, leer o ver.

La reciente visita de Mitzy Capriles, esposa del alcalde de Caracas Antonio Ledezma, con la que guardo una muy buena amistad y que me presentó hace años el Senador Dionisio García Carnero, nos deja una realidad palpable de lo que ocurre. Nos encantaría que fuera por otras circunstancias porque los lazos culturales, históricos, políticos y económicos que nos unen a esta tierra son de todos conocidos: este país ha acogido con los brazos abiertos a muchos exiliados y a numerosos inmigrantes españoles, especialmente gallegos y canarios, que conforman la tercera colonia foránea más importante, y que en los años difíciles de España, en el 36, tan fraternalmente se portaron con los canarios y los españoles.

La propia Capriles dijo una frase que se me quedó grabada; “no entiendo como un partido político se niega a darme la mano, hablando de libertad, cuando si la estira para coger dinero del gobierno de un país que pasa hambre y penurias”.

Ya en septiembre de 2015 tuve la oportunidad de dialogar una vez más con Mitzy Capriles, en el que me comprometí personalmente a seguir apoyando desde Canarias con esta reunión y otras futuras al más alto nivel, además del interés trasladado en relación a la situación de la comunidad canaria en aquel país, y el apoyo de cuantas acciones fueran necesarias para lograr el respeto a los derechos humanos en la bautizada como “Octava Isla”.

Ledezma, y por tanto también su familia, ha sido considerado como “preso político” por la Asociación de Alcaldes por Venezuela que aglutina a las autoridades opositoras al gobierno de Maduro. El alcalde de Caracas fue arrestado el 19 de febrero de 2015 por supuesta conspiración y asociación criminal, cargos por los que se enfrentaba a una pena de 26 años de prisión.

El pasado 15 de febrero la Fiscalía de Caracas ratificaba las acusaciones contra el ex alcalde metropolitano y pidió una condena de 16 años de cárcel contra el dirigente opositor del régimen de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Precisamente contra este último se le acusa de cargos por presunta conspiración, pero ni el propio gobierno sabe hoy por qué tiene preso a Antonio Ledezma, en lo que se ha convertido en un proceso totalmente irregular.

Un día después del anuncio de la Fiscalía, el 16 de febrero pasado, el Parlamento de Venezuela, controlado por la oposición, aprobó una amnistía para políticos presos, en un encendido primer debate en el que el chavismo prometió bloquear la aplicación de la ley.

Premios Nobel de la Paz y ex presidentes como Lech Walesa (Polonia) y Oscar Arias (Costa Rica), han mostrado públicamente su apoyo a los presos políticos en Venezuela, entre los que destacan los casos de Antonio Ledezma y Leopoldo López.

Pero además hoy miles de ciudadanos siguen manifestándose en contra del gobierno por la inseguridad, por la inflación, por el desabastecimiento de productos y servicios básicos, por la corrupción, y por la falta de libertad.

Las urnas hablaron en Venezuela meses atrás, y el pueblo ha invadido las calles en señal de paz y sin miedo, por fin, a lo que pueda pasar. El gobierno ha puesto en marcha una serie de medidas que les dejaría en la poltrona, pero el peso de la comunidad internacional podría acabar con esa intentona más propia de otros tiempos que de lo que se espera de un país tan rico.

Cuando muchos pensábamos que se cerraba un episodio de incertidumbre política tras el fallecimiento de Chávez, asistimos con preocupación a una realidad bastante lejana de los buenos deseos.

Creemos que en Venezuela debe prevalecer la defensa de la constitucionalidad, elemento clave para un pueblo que merece participar del crecimiento y la consolidación de la democracia, en duda durante demasiado tiempo. La comunidad internacional no debe bajar la guardia.

Desde aquí nuestro más afectuoso recuerdo y apoyo a nuestros paisanos de la Octava Isla.

 

*Senador por Tenerife

 

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