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Las dos caras de la falsa moneda. Por Eduardo García Rojas

TEA, ¿DÓNDE VAS, TRISTE DE TI?

Es inevitable ahogarse con lo que se lee. Por ejemplo, una entrevista con el director insular de Cultura, José Luis Rivero, a propósito de la remodelación “de la pirámide organizativa del área” que gestiona. Tras repasarla, la verdad es que no sé si reír o llorar aunque apuesto por reír porque como decía Boris Vian es la mejor manera de tomarse las cosas en serio…

Dice Rivero que TEA Tenerife Espacio de las Artes busca gerente, y que este gerente se elegirá tras riguroso concurso público. Si está interesado, tiene de plazo hasta el 2 de abril. Así que ya sabe, busque las bases, rellene los impresos que hagan falta y preséntese a un cargo que, aseguramos desde esta atalaya todavía independiente, miraremos con lupa una vez conozcamos el nombre del afortunado/a.

En lo que casi se parece a una comedia española de los cincuenta, también se busca gerente para el Patronato Insular de Música pero no se estudia –y así lo dice José Luis Rivero como quien se corta esos molestos pelillos que asoman por la nariz– designar a un director artístico para TEA, responsabilidad que desde que se obligó a Javier González de Durana a tirar la toalla –si bucean en El Escobillón sabrán de que va la historia los neófitos y refrescarán la memoria los iniciados– asumen desde ese entonces, cinco años ya, un triunvirato: Yolanda Peralta (conservadora de exposiciones temporales), Isidro Hernández (conservador de la colección) y Antonio Vela de la Torre (Centro de Fotografía).

¿Resultados? TEA Tenerife Espacio de las Artes ha ido perdiendo desde 2011 pedigrí en cuánto a exposiciones, charlas, debates, muestras, ciclos y exhibiciones en su actividad como contenedor cultura en favor de una biblioteca que no cierra y en la que estudiantes y usuarios comparten mesas y el mismo aroma que emanan de los libros…

Y no hablemos, aunque ya hablaremos, de cómo se nutre la colección permanente. Pero sí que preguntamos ¿por qué no se ha encontrado aún hueco para presentar en sus instalaciones un libro tan completo como Los surrealistas en Tenerife de la profesora Pilar Carreño Corbella?

¿No resulta sospechoso?

POR UN PUÑADO DE EUROS

Hace unos años saltó la noticia de que se pretendía encerrar bajo techo la Feria del Libro en las dos capitales canarias. La alarma fue dada por un espontáneo grupo de personas, grito que al final consiguió que la fiesta con los libros no se desarrollara en cuatro paredes sino al aire libre, su espacio –pensamos– natural, más en unas islas que disfrutan y además venden su seguro de sol.

Sin embargo, leemos las protestas de la presidenta de la Asociación de Empresarios del Comercio del Libro y Papelería de Canarias (Aprolite), Remedios Sosa, y no la entendemos. O sí que la entendemos aunque no nos guste el mensaje.

¿Qué denuncia Remedios Sosa?

Pues el desinterés del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife por la celebración de la XXVIII Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife, entre el 26 al 30 de mayo.

Solicitan que el Consistorio asuma los costes de instalación eléctrica de la Feria en el Parque García Sanabria, y que tramite los permisos y requisitos municipales necesarios porque el año pasado le costó a Aprolite desembolsar unos 6.700 euros del ala…

Al parecer, el alcalde José Manuel Bermúdez no ha dado respuesta aún a esta petición, lo que anima a la presidenta de la Asociación a amenazar con plantearse el cambio de municipio, siendo La Laguna la alternativa más plausible.

En fin…

Remedios Sosa continúa echando sapos por la boca y colando de paso algunas tonterías como decir que lo único que hace el Ayuntamiento es no cobrar por el uso del suelo aunque “en otros municipios es el ayuntamiento el que pone las casetas y hasta la programación y los libreros solo sus puestos”.

Sí, han leído bien. Con el fin de ahorrar unas perras, la presidente de Aprolite deja caer que agradecería al Ayuntamiento que la Asociación prescindiera de organizar la programación de la Feria del Libro, lo leen bien, del Libro de Santa Cruz de Tenerife…

¡Ay, mi cabeza!

Lo que me hace pensar, porque todavía existo, que el mundo, efectivamente, está al revés. Al menos en estas siete islas diseminadas en el océano Atlántico. Paradisíacos islotes que viven en apariencia felices por su plácida ignorancia.

Saludos, desde la isla mínima, desde este lado del ordenador.

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