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Lanzarote, cine magma. Por Míchel Jorge Millares

La Concejalía de Juventud del ayuntamiento arrecifeño (Lanzarote) me invitó/retó a impartir una conferencia sobre cine y turismo en el inicio del certamen de cortos ‘Lánzate a rodar’.  Para ello, y con el objetivo de dar una amplia visión a los participantes , hablé sobre el turismo y el cine como fábricas de sueños y experiencias, al tratarse de dos actividades económicas por las que el cliente paga por adelantado para alcanzar una expectativa, una experiencia ilusionante y que puede convertirse en una satisfacción… o no.  Incluso puede frustrar.

César Manrique en la sala Altavista, años 60 (Fachico Rojas)

A partir de ahí, comentamos la actividad turística en el mundo y la en Canarias, territorio icónico del turismo desde sus orígenes de leyenda. Pero, además, planteé la insularidad como elemento diferenciador de los destinos en el planeta, ampliamente reconocido en la literatura, el cine, en el cómic y en internet, aunque los diferentes soportes tienen sus características positivas y negativas, en particular los medios audiovisuales que tiran mucho del tópico y no es de extrañar que Canarias se asemeje más a Hawaii que al Atántico.

Además, la condición de archipiélago aporta un plus especial en el caso de la Macaronesia, respecto al resto de archipiélagos del mundo. En el caso de Lanzarote, con 2,600.000 turistas extranjeros llegados en avión o crucero en 2015, tenemos un éxito indiscutible como destino turístico, apoyado por los aspectos genéricos de estas islas afortunadas, además de los recursos creados bajo la visión artística de César Manrique. Pero hay muchos más paisajes y recursos culturales y naturales poco conocidos. Tanto en la tierra como en el mar que rodea la isla. Sorprende sin embargo que no se continúe con el aprovechamiento turístico de lo propio. Un ejemplo es el carnaval conejero, prácticamente sin atractivo, cuando cuentan con unos ignorados ‘buches’ o los ‘diabletes’ que podrían tener tanto tirón como ‘los indianos’ palmeros, y me imagino con una ‘batalla’ con millares de buches (por ejemplo).

Disfraz de 'diablete'.

Pero el turismo no es Jauja. Lanzarote padece un modelo alojativo menos atractivo, con una oferta extrahotelera que supera la hotelera en comparación con Fuerteventura (como sucede entre Gran Canaria y Tenerife). También comenté los cambios que produjo la aparición de los low cost, las crisis del 11S, subprime o de las primaveras árabes, las moratorias y otros hechos, así como las inciertas variables de oferta de camas, llegada de turistas y niveles de ocupación.

Comentamos el creciente y reciente divorcio entre el turismo y la sociedad. Fruto de esta situación se ha extendido el rechazo a cualquier iniciativa y al análisis sosegado de propuestas que permitirían obtener mayores rentas de los que nos visitan amparados en la turismofobia.

Así, analizamos desde el origen la marca turística de Canarias, Gran Canaria y Lanzarote. ¿Por qué vienen los turistas y qué esperan encontrar? Pues eso, el jardín de las Hespérides o los Campos Elíseos. El drago en el paraíso del Bosco, o esa naturaleza que produce vino que aromatizaba la sangre de Shakespeare: la primera marca de salud y naturaleza del mundo, como reflejaban aquellos anuncios que resaltaban el buen clima invernal para atraer ‘invalids’ en busca de sanación. Una propaganda que vino avalada por numerosos estudios y la incipiente (y de gran calidad) oferta turística que se desarrolló en Gran Canaria desde finales del XIX con hoteles (sanatorium), balnearios, o el primer Club de Golf de España.

También abordamos la conectividad, esa realidad que nos situó como base principal del desarrollo del imperio español y, después, del británico. Una conectividad que nos permitió comercial con los Países Bajos (y lograr grandes obras de arte flamenco) o en el Canary Wharf que hoy es el centro de negocios de la City. Fruto de esa hegemonía marítima vendrían ilustres ‘viajeros y viajeras’ en líneas regulares que darían paso a los Yeoward, Union, Castle, en parte causantes del éxito actual como ruta de cruceros invernal.

Y no sólo marítima, sino también aérea, con los viajes pioneros de Gago Coutinho y Sacadura Cabral, el Zeppelin o el Plus Ultra. Grandes hitos que demostraron nuestra potencialidad que ha sido impedida por no disponer de la quinta libertad aérea sin tener en cuenta la necesidad de los territorios ultraperiféricos. Una lejanía e insularidad que no se corresponde con la realidad (en 1914 un viaje por el mundo podía durar entre 5 y 40 días desde Londres, y hoy se puede llegar a cualquier punto del planeta entre horas y un día y medio como máximo). Pero lo que nos aleja es la limitación de desarrollar Canarias como hub aéreo.

Pero nuestra marca no se limita al buen clima, la naturaleza o la conectividad. Hay varias figuras que encumbraron el  desarrollo turístico de Gran Canaria y Lanzarote: Néstor Martín-Fernández de la Torre y César Manrique. De ellos analicé sus visiones, sus mensajes, sus obras, impactos y seguidores.  En especial la relación de pionero y discípulo que se demuestra en la continuidad en todos y cada uno de esos aspectos.

Hace 50 años. Raquel Welch en Lanzarote.

Una vez centrado el modelo y la marca turística, abordamos cómo influye el cine en un destino turístico. Evidentemente analizamos la industria norteamericana, el líder. Cómo han atraído el interés del planeta para convertir sus contenidos en señuelos indisolubles de las guías turísticas: edificios emblemáticos, tiendas (Tiffany’s, FAO Swartz), barrios y pueblos (Chinatown, Little Italy…), obras públicas monumentales, restaurantes, lugares de moda, alojamientos, museos y centros de arte, parques, casas de famosos, edificios con misterio (edificio Dakota), monumentos, organismos y edificios públicos… O rutas (las célebres road movies) como la que recorre la carretera 66 (‘Las uvas de la ira’, ‘Easy Rider’ o ‘Thelma y Louise’) o la que sigue los pasos de Christopher McCandless (‘Into the wild’). Y no olvidemos la realización en Canarias, en particular en Lanzarote, de la mítica ‘Hace un millón de años’ con una espectacular Raquel Welch.

Pero si hay un caso particular es Las Vegas como elemento paradigmático de relación entre la potenciación de una marca turística y el impacto de los medios audiovisuales. Así tenemos que esta ciudad con una población inferior a 600.000 individuos que fue fundada en 1931 en medio del desierto, se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos del mundo (40 millones anuales) , con más de 120 casinos, 1700 iglesias o 150.000 habitaciones (Canarias tiene 200.000 aunque en Canarias pernoctan el doble de noches que en la ‘ciudad del pecado’). Y así numerosas diferencias estadísticas, como la presencia permanente de ocho espectáculos del lider que es el Circo del Sol, en especial su tributo a The Beatles, ‘Love’).

Los promotores de Las Vegas (la mafia) sabían la importancia de una propaganda permanente del destino. Desde entonces es la ciudad con más filmes y series de televisión… y llevaron allá a artistas como Elvis, actores de cine: el ‘rat pack’ de Sinatra, Dean Martin o Sammy Davis Jr, que rodaron películas como ‘Ocean 11’, inspiradora décadas después de varias secuelas con los actores más importantes, o una comedia como ‘Last Vegas’ (Michael Douglas, Robert De Niro, Morgan Freeman y Kevin Kline), ‘Resacón en Las Vegas’ como apología del desmadre o el psicotrópico ‘Miedo y asco en Las Vegas’. Y una galería interminable: ’¡Qué pasa en Las Vegas’, ‘Miss agente 2’, ‘Mars Attac’, ‘Corazonada’ (un musical de FF Coppola) . O la apuesta por grandes series: ‘Las Vegas’ (Montecillo), ‘CSI Las Vegas’ o ‘Vegas’.

En definitiva, hoy día hay destinos de masas por el gancho que producen películas o series de televisión. Estos medios son guías que ponen de moda cualquier lugar si el producto logra convertirse en un éxito. Todas las producciones audivisuales nos hacen desear disfrutar de las sensaciones y experiencias que viven de forma irreal los protagonistas , aunque para emular a NY o Las Vegas, tenemos que tener bien claro qué queremos ofertar y que se convierta en nuestra marca aunque tengamos que asumir los tópicos y a la estandarización.

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