FIRMAS Francisco Pomares

A babor. Saqueo a las pensiones. Por Francisco Pomares

Un colega periodista de provincias como yo, pero un par de años más viejo que yo, más próximo por tanto a la jubilación, ese estadio evolutivo de la Humanidad previo a la extinción, anda muy seriamente preocupado por la cuestión de las pensiones y suele darme la murga casi todos los días. Tiene la certeza de que el sistema actual está irremediablemente condenado a la extinción y que, al final, al Gobierno que le toque optará por crear una pensión de mínimos e idéntica para todo el mundo. Eso le alarma, porque él es de esos afortunados que han cotizado una pasta gansa a lo largo de su vida. Yo intento disuadirle de sus temores: si algo nos demuestra la Historia es que los problemas de las mayorías casi nunca se resuelven perjudicando a los que más tienen, sino todo lo contrario… Esta crisis económica -y todas las anteriores- sirve como demostración de esa sentencia.

Lo que si es cierto es que a los tradicionales peligros que amenazan el actual sistema de pensiones -baja demografía, subempleo, cotizaciones mileuristas generalizadas-, se ha unido en estos últimos años algo gravísimo de lo que en este país se está hablando poco, y es que el Gobierno Rajoy ha metido mano en el Fondo de Reserva de las pensiones de forma bastante escandalosa: cuando el PP se hizo cargo de Hacienda en 2011, el Gobierno Zapatero tenía en la caja del fondo de Reserva casi 67.000 millones de euros -una cifra récord-, de los que a finales de 2015, Rajoy se había gastado 32.408 millones, casi la mitad, algo que jamás antes había ocurrido. Además, el Gobierno ha comprometido la práctica totalidad de lo que queda del fondo en la compra de su propia deuda pública soberana. Algo que resulta un disparate: el Estado lanza deuda soberana para sostener entre otras cosas los vencimientos de los pagos de la deuda ya existente, pero es el propio Estado quien se compra a sí mismo la parte del león de la deuda que emite, tirando de los fondos que garantizan las pensiones futuras. La decisión más grave en este sentido se produjo a principios de 2013 y provocó la asirocada reacción de medios internacionales como el Financial Times o el Der Spiegel. El Wall Street Journal, portavoz del capitalismo mundial y periódico poco dado al tremendismo, denunció que España «ha estado vaciando sigilosamente la mayor alcancía del país, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que ha usado como comprador de última instancia de los bonos del Gobierno, una operación dudosa sobre el papel del fondo como garante de las futuras pensiones. La maniobra, que ha pasado desapercibida, está por concluir, ya que queda muy poco dinero disponible. Al menos el 90% del fondo de 65.000 millones de euros, unos 85.700 millones de dólares, ha sido invertido en deuda española con cada vez más riesgo».

Yo -ya lo dije- sólo soy un periodista de provincias, ajeno a estos grandes asuntos de política fiscal y económica. Pero en cuatro años de Gobierno del PP la deuda pública española ha pasado de algo más de 600.000 millones de euros, a superar el billón de euros, y las reservas para pensiones han bajado a la mitad. El panorama del «ajuste fiscal» del PP acongoja: como no salgamos pronto y de verdad de esta crisis, y la economía acabe enjugando los déficits, lo que se debe lo vamos a pagar primero los más viejos, que no cobraremos por lo cotizado, y después los más jóvenes, que tendrán que contemplar como el Estado de bienestar se sigue deshaciendo por falta de recursos para mantenerlo. Y después lo pagaran sus hijos y después sus nietos. Porque un billón de euros es justo lo que todo el trabajo de este país produce en un año. Y pagar esa deuda y la que venga nos va a costar todo este siglo.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario