FIRMAS Francisco Pomares

A babor. Primeros sondeos. Por Francisco Pomares

La pregunta que nos hacemos todos es si habrá elecciones o los partidos se pondrán de acuerdo. Mi criterio, ya enunciado otras veces, es que dependerá de lo que digan los sondeos. Ciudadanos y el PSOE han suscrito un acuerdo de gobierno que sigue abierto a la incorporación de otros. PP y Podemos se oponen al formato de ese acuerdo porque les deja fuera del poder, limitando su colaboración a apoyar la investidura de Sánchez. Hace unas semanas, los sondeos decían que el PP mejoraría sus resultados en el caso de nuevas elecciones, y que Podemos -en una probable confluencia también con Izquierda Unida- lograría sobrepasar al PSOE. Con esas expectativas, es comprensible que el PP y Podemos prefieran nuevas elecciones que abstenerse ante un pacto que les aleja del poder.

Pero vivimos una situación muy fluida: el debate de investidura puso en evidencia ante el país la voluntad de entendimiento de la izquierda socialdemócrata y de ese nuevo partido jacobino y centrista que es Ciudadanos. Tanto Sánchez, cuestionado incluso por los suyos, como Rivera, crecieron enteros en el debate. Sánchez logró presentarse como un tipo más duro de lo que parecía, capaz de apuntar maneras presidenciales, y con un discurso moderado y comprensible por la mayoría. La apuesta de Rivera por el entendimiento, la generosidad de su oferta para hacer posible la gobernación de España y la inteligencia emocional de su discurso, alejado del inmovilismo de Rajoy y de la teatralización del odio interpretado por Iglesias, le han vestido de estadista. Los nuevos roles de Sánchez e Iglesias son solo un estado germinal, pero parecen suficiente para que los primeros sondeos publicados tras el debate apunten tendencias. Son aún muy ligeras, afectan apenas a un par de puntos en intención de voto, dentro de lo que podría ser el error muestral de cualquier encuesta, pero coinciden con la percepción de que el discurso del PP ha defraudado y el de Podemos ha asustado.

El último sondeo de Celeste-tel, ofrecido ayer por el digital eldiario.es, un periódico de izquierdas en absoluto beligerante con Podemos, define la tendencia: el PP se estanca en sus actuales resultados, perdiendo apenas unas décimas de punto, lo que podría suponer en el peor de los casos un par de diputados menos. Ciudadanos, por el contrario, crece casi dos puntos y podría lograr hasta cinco diputados más, y el PSOE -con unas décimas más- mejora de uno a tres diputados. Quien más retrocede es Podemos, que baja más de un punto y perdería entre dos y seis diputados. Pero lo más importante es que Izquierda Unida recupera los votos que pierde Podemos, colocándose en el mejor de los casos en cinco diputados, hipótesis que podría hacer desistir a Garzón de ir con Podemos en las próximas elecciones. Con esos resultados, unidos a los crecientes problemas de encaje interno tanto en Podemos -sacudido por dimisiones, deserciones y denuncias- como entre Podemos y sus socios y mareas, es muy posible que Iglesias se vea obligado a reconsiderar su negativa a abstenerse en una nueva investidura de Sánchez. El cuarenta por ciento de sus electores han desaprobado en los sondeos que votara con el PP contra la candidatura del socialista, si lo hace una tercera y cuarta vez, quizá no se lo perdonen.

Con dos largos meses por delante, esto no ha hecho sino empezar. Los sondeos del último día decidirán si hay o no hay nuevas elecciones.

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