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ENTREVISTA. Diego Carcedo: «Las redes sociales no aportan casi nada al periodismo»

EBFNoticias/ Antonio Herrero Álvarez.- La crisis ha golpeado a diversos sectores de la sociedad española, entre ellos el de la comunicación. Sin embargo, este hecho no ha impedido que sean miles los alumnos los que cada año deciden matricularse en las facultades de Periodismo. El actual presidente de la Asociación de Periodistas Europeos, Diego Carcedo, hizo lo propio hace muchos años, aunque se mantiene vinculado a la actividad universitaria como docente.

– Usted es el presidente de la Asociación de Periodistas Europeos, desde su posición ¿cómo ve la profesión periodística en España?

-Nuestra profesión está atravesando una situación muy complicada por diversas razones. En primer lugar, coincidió el momento de transformación tecnológica donde poco a poco los medios de papel van desapareciendo. Sin embargo, pero creo que no se debe de tener miedo a estos cambios, porque se puede hacer buen periodismo desde cualquier medio. En segundo lugar, la crisis económica que estamos atravesando ha afectado duramente, y por supuesto, ha repercutido a la baja en los salarios de los periodistas, lo que sin duda influye en los contenidos porque se está despidiendo al personal más veterano.

– Habla de cambio de modelo, de cómo la llegada de Internet y las redes sociales han cambiado a los medios pero, ¿hacia dónde vamos?

Las redes sociales las respeto muchísimo, pero aquí lo importante es Internet como soporte periodístico, porque el contenido entre un medio online y uno de papel es casi el mismo, lo que cambia es el soporte. En el plano informativo creo que las redes sociales no son muy importantes, me fio muy poco de Twitter, y de las noticias que se transmiten a través de las redes. Hace poco tiempo murió Umberto Ecco, quien entre otras muchas cosas nos dejó varias enseñanzas, de las cuales una se me quedó grabada: “Las redes sociales sirven para que los idiotas que se pasan el día hablando boberías en la barra de un bar, después lo hagan a través de las redes”. Esto lo he podido comprobar las pocas veces que he entrado a ver algo, aunque me encanta que todo el mundo se pueda expresar libremente, pero a mí no me aportan prácticamente nada, no díria que casi nada, pero casi nada. En cambios los medios digitales sí que me aportan, de hecho, lo primero que hago al levantarme es entrar en Internet y leer los digitales regionales, nacionales e internacionales.

– ¿Cree que el periódico en papel terminará por desaparecer?

No tengo una bola de cristal, no soy Rapell y no me atrevo a pronosticar pero yo creo que el periódico aún tiene mucha vida por delante, aunque debe de cambiar mucho. Es evidente que el papel no puede competir en inmediatez, pero es el medio del análisis, de la opinión, el que marca la agenda del día, porque en los medios digitales es más cambiante. Nunca un medio ha conseguido eliminar a otro, porque no son excluyentes, sino complementarios. Cuando llegó la radio muchos auguraron el final del periódico, cuando vino la televisión se dijo lo mismo de la radio, y ahora con Internet se dice lo mismo, pero vemos como los periódicos y el resto de medios continúan en activo, y yo creo que esto seguirá así. Es evidente que la difusión de los periódicos ha descendido, pero también es verdad que cada día se consumen más medios.

– Usted estuvo muchos años vinculados a RTVE ¿cómo ve la situación por la que pasa la cadena?

– La opinión que tengo sobre TVE procuro no expresarla porque estuve muchos años vinculados al ente, siendo directivo durante mucho tiempo y también he tenido manifestaciones delante de mi despacho, aunque aquello que pedían no me correspondía a mí solucionarlo. Es muy difícil mantener un medio público, y es complicado alcanzar un equilibrio, porque si lo que se busca es que toda los componentes de la sociedad se muestren satisfechos, eso nunca va a ocurrir, hagas lo que hagas siempre habrá alguien que no se muestre de acuerdo.

– Gracias en parte a su investigación, y a la publicación del libro ‘Un español frente al Holocausto’, se empezó a conocer la figura de Ángel Sanz Briz, quien salvó a más de 5.000 judíos en la II Guerra Mundial. ¿Cree que el reconocimiento que se le ha dado es suficiente?

– El problema es que durante la dictadura de Franco muchas cosas se tuvieron que callar, y esta fue una de ellas. Cuando se empezó a conocer lo que ocurrió en Alemania, y en la propia España, fue con la llegada de la democracia, es decir, hace poco más de 40 años. No se hace más por reconocer ciertas cosas porque hemos cogido este asunto muy tarde, más de 30 años. Pero por ejemplo, en el Ministerio de Asuntos Exteriores hay un busto, así como en la Embajada de España en Budapest, creo que en este sentido se está trabajando bastante bien.

– La llegada masiva de inmigrantes a Europa ha supuesto que muchos países se planteen el suspender la libre circulación de personas, o incluso estados como Dinamarca hayan aprobado el cobro a los refugiados. ¿Está Europa perdiendo sus valores?

-Sí, sin duda está perdiendo los valores humanos, y no ha sabido responder adecuadamente. Lo que peligra son algunas de las conquistas más importantes que hemos conseguido en los últimos cuarenta años, como ha sido el haber logrado el Espacio Scheguen. A mí me parece muy complicado solucionar este problema, enormemente difícil, porque a la vez debemos de abrir las puertas a refugiados de guerra, pero al mismo tiempo no podemos controlar que no se estén mezclando otras personas, con otras intenciones como son los yihadistas. En Europa no se está respondiendo por igual, y en Bruselas parece que quieren solucionarlo a través de lo que les guía que es la economía.  Cada vez se habla menos de los valores, se fomenta menos la tolerancia, vemos como surgen los grupos neonazis y se les persigue menos. La Unión Europea trata de solucionar esto con dinero y es más complicado. Esta no es la respuesta que cabría esperar de unos países que no hace tanto vivieron un Holocausto.

Foto: Asociación de Periodistas Europeos.

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