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Troma Entertainment asume la distribución internacional de ‘La isla del infierno’. Por Eduardo García Rojas

Troma Entertainment ha llegado a un acuerdo con el cineasta Javier Fernández Caldas para la distribución internacional de la película La isla del infierno (1998). La compañía independiente, fundada en 1974 por Lloyd Kaufman y Michael Herz, ha mostrado también interés en adquirir El último latido, primer cortometraje de Fernández Caldas, para emitirlo en Troma Now, un canal en el que muchos de sus espacios son presentados por el mismo Kaufman. La isla del infierno es un largometraje que en clave desenfada e irónica recrea una historia inspirada en la conquista de Canarias, y más concretamente en la de Tenerife, y que reúne los ingredientes para que Troma Entertainment quisiera hacerse con ella y que formara parte de su paquete de producciones de bajo presupuesto rodadas con mucha imaginación y desenfado.

Los guanches, templarios, conquistadores, ese personaje vestido de armadura que no se la quita nunca a lo largo de la película y que incluso la lleva encima bajo el agua y que responde al nombre de El Hermético, entre otros, son solo algunos de los ingredientes de una cinta que continúan funcionando veinte años después. Es probable que la razón de su éxito se deba a su frescura y desarmante ingenuidad. Éstas claves han al menos determinantes para llamar la atención de los ejecutivos de la Troma, probablemente la productora de serie Z más conocida y popular del planeta.

La isla del infierno es el primer largometraje rodado en las islas donde los aborígenes canarios aparecen representados. Y es una película que guarda todavía muchos secretos y miles de anécdotas. Javier Fernández Caldas quiso desde el principio rodar una película de aventuras en su sentido más clásico, y superó la prueba pese a las dificultades que fue encontrándose en el camino.

Todo se lo debe a la entrega de su equipo y al esfuerzo que le echaron los centenares de extras que participaron en el largometraje. Tal fue su pasión que, recuerda su director y guionista, durante el rodaje de la batalla y que tuvo lugar en Chío, los que hacían de conquistadores se quejaron de que “los guanches” golpeaban de verdad y no de mentira como en el cine. “Llegó un momento en el que me preocupé porque cuando se decía acción la lucha se hacía muy peligrosa aunque gracias a Dios no pasó nada de gravedad”.

Uno de los personajes más curiosos de La isla del infierno es El Hermético, personaje que llamó nada más verlo la atención de Lloyd Kaufman. Tras la armadura se encontraba José María Barrera y protagonizó involuntariamente uno de los momentos  mas critico del rodaje cuando “le metimos bajo el agua porque al subir la marea llegó a estar  a unos  diez metros de profundidad ¡¡¡con la armadura puesa!!! y solo teníamos a una persona encargada de subirlo a la superficie si la cosa se ponía fea. El cámara José de Miguel llevaba otra bombona de apoyo y arriba se contaba con una zodiac para evitar una tragedia pero, con todo, hay que tenerlos muy grandes para meterse a esa profundidad con una armadura. Hubo algunos momentos de pánico, no voy a decir que no, pero al final conseguimos el plano.”

Otra de las extravagancias de La isla del infierno, y otra de las excentricidades que han decidido que Troma Entertainment quiera hacerse cargo de su distribución internacional “fue lo del avestruz”. ¿Por qué?, Javier Fernández Caldas explica que era un reto adiestrar un animal de esta clase, y más cuando lo que se pretendía era que uno de los actores lo cabalgara como un caballo.

Susana Saavedra fue quien encontró uno en una granja a las afuera de Madrid. De esa granja, el avestruz viajó a Cádiz donde fue trasladado a Tenerife en un barco de carga… El resto se puede ver, y disfrutar en pantalla. A muchos les parece todavía unas las secuencias más hilarantes de la película.

¿Caballeros templarios?

La isla del infierno es un mosaico que reúne y plasma muchas de las pasiones cinematográficas de Javier Fernández Caldas, y en este su particular cómic quiso que en la película no faltaran caballeros templarios que, en contra de El Hermético y del avestruz, fue lo más difícil de controlar de la película.

Uno de los templarios “se me perdía durante el rodaje” y el resto iba mientras tanto a lo suyo. Vamos, que estos descendientes de las doctrinas de Hugo de Payns no resultaron ser la mejor de la promoción, aunque la entrega a esta película que para muchos ya es de culto fue sobresaliente pese a su anarquía. Lo curioso del caso, y porque la vida es al fin y al cabo una paradoja además de un carnaval, sí que resultó relativamente sencillo –en una película donde casi todo es relativo– conseguir el navío con el que los protagonistas de la película desembarcan en la misteriosa isla del infierno.

“Nos enteramos de una embarcación de época que estaba atracada en el puerto de la capital grancanaria y llamamos a su dueño y con Shane Carracedo y Raúl Capote lo fuimos a ver. Tras charlar con él un buen rato, al final nos la dejó gratis.”

La maqueta de ese mismo barco fue un trabajo de Marcos García-Lago, “un genio –dice Javier Fernández Caldas— responsable también del incunable y de la imagen de la Virgen de La Candelaria que aparecen en la película.” El vestuario de los guanches fue obra del grupo el Alfar, mientras que la ropa del capitán y del resto de la tripulación es un diseño de Carlos Nieves, que se guió por las ilustraciones del malogrado Enrique Cichosz, autor también del extraordinario story borad de la película.

La isla del infierno se rodó en un mes entre Tenerife y Gran Canaria en más de 30 localizaciones diferentes. Participaron trescientos extras y entre reparto artístico y técnico se puede estimar que colaboraron unas 1.500 personas, lo que significó un gran reto de producción y una “locura por mi parte dirigir y producir. El largometraje. Pero la acabamos, la estrenamos y encima hizo taquilla. Al menos más que Salvar al soldado Ryan en Tenerife.”

¿Y El Hermético? La leyenda, que se confunde con la historia, asegura que la armadura se le cayó encima al coguionista y director artístico de la película, Shane Carracedo, mientras se rodaba una escena. ¿Consecuencia? Una lesión de neumotórax que le tuvo dos semanas ingresado en el hospital. Por otro lado, y dos después de finalizado el rodaje, Javier Fernández Caldas tuvo un gravísimo accidente de automóvil pero son momentos desagradables que no ocultan, afortunadamente, la cantidad de recuerdos “preciosos” que la mayoría de los participantes conserva de su participación en esta película cuya carrera cinematográfica continúa veinte años después.

Ellos, dice Fernández Caldas, son de hecho los artífices de La isla del infierno: Al Alfar, Shane Carracedo, Raúl Capote, Simón Carracedo, Ricardo Ramos, Pepe Caldas, Pepe Conde, Pablo Scola, Kalo Berridi, Carlos Nieves, Tony Acosta, Arturo Soriano, Pedro Paz, Enrique Cichosz, Rafael Martínez, Carlos Arias, Ernesto el guanche, Luis Herrera, Guillermo Romero, Adrián Albéniz, Modov Fall, Manolín Llorente, Juan Belda, Skilberg, Manuel González Mauricio, Camilo Garcí, Antonio Oval, Rogelio Quintana, Fatima Luzardo, Guadalberto Hernández, Ivan Gil-Roldán, Héctor Cantoya, Silver, Arturo Soriano, Pablo Meneses, José María Barrera, Domingo Regalado, Cris, Tedy Murphy, David Olivera, Noemi Olivera, Cristina Jimenez, Olga Ramos, Claudio L. Sanchez, Juan Antonio Castaño (Mengue)y Luis Roca.

(*) En la imagen El Hermético, uno de los personajes más descacharrantes que protagonizan el largometraje.

(**) Boceto de uno de los caballeros templararios realizados para la película por el gran ilustrador Enrique Cichosz.

Saludos, cámara y acción…, desde este lado del ordenador.

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