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ENTREVISTA CON ‘SELFI’. Miriam Ghuneim: «Hemos pasado de informar sobre ERES, despidos y cierres de empresas a ser los protagonistas»

EBFNoticias/ Mónica Ledesma.- La radio siempre estaba encendida en su casa, aunque fue en los medios de comunicación escritos donde desarrolló su actividad como periodista. A pesar de que estudió Derecho, la casualidad la llevó a ejercer el oficio periodístico hace ya 23 años, un trabajo que hoy en día sigue siendo el motor de una mujer que nunca pierde la sonrisa, Miriam Ghuneim. Asegura que sus inicios en la profesión no fueron por vocación sino por casualidad, pues «ofrecí un reportaje sobre dos chicos de la ONCE a los que mi hermano entrenaba en atletismo y que luego participaron en unas Paraolímpicas. El reportaje, con sus correspondientes retoques, gustó y me lo publicaron y ahí empezó todo. No obstante, siempre me llamó mucho más la atención un medio en concreto, la radio. En casa nos levantábamos con la información, la radio siempre estaba puesta. Por mis orígenes siempre nos interesaba lo que pasaba en el mundo, sobre todo en Oriente Medio».

Una cosa llevó a la otra y fue así como Miriam Ghuneim tomó contacto por vez primera con un medio hace más de 20 años, cuando realizó las prácticas un verano en el ya extinto periódico La Gaceta de Canarias. «A partir de la confianza y oportunidad que me brindó su entonces director, Jorge Bethencourt, empecé mi trayectoria. Fue una verdadera escuela por donde han pasado grandes periodistas que hoy siguen en activo. Allí colaboré en el área de sociedad, haciendo información de diversos municipios hasta que me asignaron la de La Laguna, un reto y una responsabilidad. Luego me asignaron la información municipal de Santa Cruz, y creo que como a veces se me quedaba corto, también empecé a hacer informaciones sobre Puertos e incluso del área de Obras Públicas. Después di el salto a la información política y la sede de los grupos parlamentarios y la Cámara regional casi se convirtieron en mi casa. En un momento dado, me nombraron jefa de la sección de Canarias, pero eso de quedarme en una mesa distribuyendo el trabajo no era lo mío; me gustaba hablar con la gente, callejear en el buen sentido, conocer los temas de primera mano y quise seguir haciéndolo», recuerda.

Años más tarde, la periodista daría el salto a otra cabecera, la de Canarias7, «una etapa dura, de mucho trabajo, pero donde tuve la oportunidad de aprender mucho con muy buenos profesionales que me enseñaron a que cuando se muerde una noticia no hay que soltarla bajo ningún concepto. Pero me tiraba el ambiente de una redacción bulliciosa y pese a que Canarias 7 es uno de los mejores periódicos de las Islas, decidí apostar por lo nuevo: La Opinión de Tenerife, a la que llegué cuando ni siquiera salía a la calle para continuar haciendo información política. Durante este recorrido por los medios del Archipiélago escribí también para otros medios nacionales: El País, ABC y el Periódico de Catalunya», añade. Año y medio después de su paso por La Opinión de Tenerife, el destino la llevó a trabajar con dos senadores y después en una empresa privada de comunicación, donde estuvo trece años realizando labores de gabinetes de comunicación, principalmente del sector sanitario. Actualmente, y tras sufrir durante un tiempo las garras del desempleo, ahora vuelve a estar en activo.

La periodista Miriam Ghuneim.
La periodista Miriam Ghuneim.

– ¿Cómo valora la situación de los medios de comunicación. Dónde está el error, en los periodistas o en las empresas?

– Recuerdo a una compañera que un día estaba cubriendo una huelga, escuchó las demandas y sintió que lo que le pedía el cuerpo era tirar el bolígrafo y la libreta y ponerse delante de la manifestación. La demanda salarial y los derechos que pedían los manifestantes no era ni en sueños lo que percibía esta compañera. Hemos pasado de contar la noticia de ERES, despidos y cierres de empresas a ser los protagonistas de la propia noticia. La situación es complicada. Los periodistas somos unos románticos y a menudo nos puede el estar al frente de la noticia, contar el último detalle y nos olvidamos de su valor económico. ¿El error?, las redacciones no se sostienen solo con las noticias, necesitan de la publicidad y si las empresas no creen en la publicidad que se hace a través de los medios de comunicación o simplemente la consideran prescindible, el castillo se empieza a desmoronar. No creo que sea culpa de los periodistas, y mucho menos de aquellos que se patean las ciudades sin tener en cuenta gastos ni horarios. Tampoco considero culpables a las empresas. Todo ha sido un cúmulo de circunstancias desfavorables, donde al periodista le ha tocado bailar con la más fea.

– El intrusismo profesional ha sido siempre una lacra para el sector, más en tiempos de crisis. ¿Somos culpables los propios periodistas de permitir esta situación?

– Supongo que los propios periodistas de carrera tienen algo de culpa por no haber protegido su exclusividad en el sector; por ejemplo, si en Canarias se contara con un Colegio Profesional, muchos y me incluyo, nunca hubiéramos pisado una redacción.

– En su caso, tras una larga trayectoria profesional, también sufrió el varapalo del desempleo. ¿Qué se siente al estar fuera de los medios?

– Como trabajaba para gabinetes de comunicación, compañeros de los medios han seguido llamando a mi teléfono personal para solicitarme entrevistas o alguna información y tenía que decirles que ya estaba fuera. Sí que sentía algo de nostalgia, pero pasajera. Pero esa etapa me dio la oportunidad de cubrir carencias que tenía en idiomas, de empezar a estudiar para ponerme al día en redes sociales y en otras profesiones. El mundo, o por lo menos mi mundo, no se ha parado por ello, todo lo contrario.

– Ser autónomo se ha convertido en opción para muchos compañeros ante la falta de empresas informativas que contraten. ¿Acabará siendo el futuro del periodismo?

-Ya hace tiempo que es una opción. Recuerdo que hace bastantes años veíamos como algo extraordinario cuando en un medio de comunicación escrito de nuestra provincia, los fotógrafos de prensa dejaron de ser contratados en plantilla y tuvieron que hacerse autónomos. Esta opción laboral tiene sus riesgos, pero aporta mucha libertad de trabajo, de escoger a tus clientes y probar en qué medios quieres desarrollarte. No me atrevo a decir que sea el futuro, pero sí una buena opción.

-Actualmente trabaja para una agencia de comunicación de empresas, otra de las ramas de la profesión. ¿Qué ha supuesto esta oportunidad?

– La comunicación es mi medio de vida profesional. Trabajé para una agencia de comunicación de empresas durante unos 13 años. Cuando pasé a estar en la lista del desempleo me planteé dar un giro y olvidarme de los medios durante un tiempo y así lo hice. Volver es gratificante, no solo por tener trabajo, sino también por la variedad de temas que tocamos, tener conocimiento de lo que pasa al milímetro, volver a escribir, la relación con los compañeros de los medios de comunicación, saludarlos.

– ¿Qué opina del fenómeno blogger -la mayoría no periodistas- que se han convertido en nuevos informadores?

– Las redes sociales son el escaparate de todo para todos. Antes se decía que el papel lo aguanta todo, pero ahora, no digamos todo lo que aguantan las redes sociales: verdades totales, medias verdades, mentiras inocentes y las que no lo son tanto. Los blogger, como una herramienta más del amplio abanico que forman las redes sociales, crean tendencias, las opiniones que reflejan se están volviendo relevantes, sus impactos suben en función del número de seguidores. Pero un blog lo puede abrir cualquier persona que tenga una inquietud determinada o que controle un tema. Y me pregunto ¿son los blog patrimonio de los periodistas?

-¿La era digital acabará (o ya ha acabado) con el periodismo tradicional?

– Espero que no. Me encanta sentarme a leer el periódico en formato papel con un cafecito al lado. Me fascina la radio, escuchar una buena entrevista, las transmisiones deportivas, un conexión con el lugar donde se está generando una noticia. De la televisión, la verdad es que no me hacen gracia las imágenes de aficionado, sobre todo de sucesos, donde haya un buen cámara… aunque soy consciente de que la era digital permite la inmediatez y alumbrar temas a los que un periodista no puede estar cuando ocurren. También creo que entre todos hemos hecho que los ciudadanos se conviertan en periodistas de excepción, se les pide colaboración, que manden sus fotos, sus imágenes e incluso sus crónicas-críticas. Al final, todos queremos ser periodistas o por lo menos creérnoslo.

Foto cabecera: Fran González.

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