FIRMAS

El bar de Pepe. En nombre del pueblo. Por Joaquín Hernández

Hitler, Franco, Mussolini, Stalin, Churchill. Mao, Fidel Castro, John Kennedy, y así un largo etcétera, todos y cada uno de ellos, de ideologías de derechas o de izquierda, todos, absolutamente todos, en sus proclamas, sus discursos y lo que es peor; en sus juramentos han dicho que lo que hace o hará es por y para el pueblo, unos dicen, esa asquerosa mentira vertida en todas las Cartas Magnas del mundo mundial, que es soberano pero en la realidad somos una manada de borregos manejada diestramente por un o unos hábiles y oscuros personajes que en nuestro nombre, en nombre del pueblo, han causado dos guerras mundiales y miles de guerras que aun en el siglo XXI no cesan. Esta gente se jacta de proclamar jurar y perjurar que son los representantes de los ciudadanos que con su voto expresan el deseo que ellos, esos que son los que nos meten en guerras fratricidas, en genocidios de verdadera locura, en pandemias de hambre y miseria, que son los que traen los siete jinetes del apocalipsis, tratan de convencernos que (unos por la gracia de Dios, otros por su sangre “azul” y otros por una entelequia bien contada y mintiendo como bellacos hacen que la voluntad de unos cuantos decaiga a su favor) nos conducirán por una vida llena de vino, miel y rosas.

El ejemplo lo tenemos en todos los juramentos que se han efectuado en la sesión inaugural del Congreso de los Diputados y en el Senado en Madrid. Parece como si todos estuvieran esperando su minuto de “gloria” para hacerse notar, como diciendo: “preparados todos, que aquí ha llegado el menda”.

Cada parlamentario podía añadir —antes de cerrar su promesa o jura con un “nunca más un país sin su gente y sin sus pueblos”— una frase personal que iba a ser pronunciada, en principio, en su lengua materna. Pablo Iglesias afirmó: “Prometo acatar esta Constitución y trabajar para cambiarla”. A lo que añadió la frase de “un país con su gente” en lengua de signos. El secretario general del partido ya utilizó una fórmula similar el 13 de junio de 2014, cuando tomó posesión de su acta de europarlamentario. “Prometo acatar la Constitución”, dijo, “hasta que los ciudadanos de mi país la cambien para recuperar la soberanía y los derechos sociales”. ¿Los ciudadanos de tu país la cambien para recuperar la soberanía y los derechos sociales? ¿Cambiar la Constitución? ¿Nosotros, o sea yo y aquel? ¿o la Señora Merkel y la troika?

Pablo sabe muy bien el proceso para “reformar” que no “cambiar” la Constitución está en las gradas del circo de la Carrera de San Jerónimo en Madrid. Esperpentos sin mayor pretensión que volver a utilizar a los ciudadanos como objeto del deseo cuando el segundo de Podemos se lanza con esta tamaña estafa dialéctica: “Nunca más un país sin su gente y sin sus pueblos. Por la soberanía del pueblo, por una España nueva, ‘per la fraternitat entre els pobles’. Porque fueron, porque somos, serán. Nunca más un país sin su gente”.

Como podrá observar todos tiran del carro de los de a pie y otros se aprovechan del entramado legal de esta dictacracia para reivindicar a “su pueblo” como es el caso de Gabriel Rufián que “promete por imperativo legal hasta la consecución de la futura Republica Catalana, y acaba con un ¡¡Visca Catalunya lliure” su compañero de filas Joan Tardá i Comas, los de EH Bildu también traen el imperativo como promesa.

Visto lo visto uno se pregunta ¿a qué coño vienen ese tipo de promesas? Porque en el caso de los “podemitas” uno entiende eso de los mensajes seudo folclóricos de “todo se lo debo al pueblo, es por el pueblo y para el pueblo”, pero en el caso de los de Convergencia i Democracia, ER o EH Bildu , etc., si no están de acuerdo con el Estado Español, si quieren la independencia e incluso están en un “proceso independentistas ¿Qué puñetas “pintan” en el Parlamento de España? ¿Qué coño hacen sentados en un escaño de un País del que quieren segregarse? ¿Por qué cojones les pagamos un sueldo con el dinero de “todos los españoles”? A mí se me caería la cara de vergüenza si tengo que acreditarme como diputado y sentarme en un sillón del Parlamento de un país enemigo, me sentiría traidor a mis ideas, a mis principios separatistas si, además, recibo en mi cuenta cada mes los 6.000 ó 7.000 euros más las dietas, comisiones, portavoces, grupos parlamentarios, coche, escolta, secretarias, despachos, etc., etc,. etc.

Oriol Junqueras, flamante vicepresidente de la Generalitat ha dicho “La independencia de Cataluña depende exclusivamente de los catalanes”, siendo así no se comprende cómo han concurrido a las elecciones generales del 20 de Diciembre pasado los componentes de Junt´s pel si. Es más, no se entiende como ese 47% de catalanes seguidores de la separación de Catalunya del Estado Español fueron a las urnas a votar a Convergencia y a ER en las elecciones generales de un Estado al que les debe importar un carajo su presente o futuro.

Llamemos la atención de los medios con acciones no con gestos, llamemos la atención de los medios promoviendo iniciativas sociales, leyes que deroguen las que promulgaron el Partido Popular y su gobierno de mediocres y pringaos. En definitiva hagamos un trabajo serio y rápido y que las consecuencias de ese trabajo lo noten los ciudadanos lo más pronto posible, tenemos mucho en que pensar, en que hacer, miles de problemas que intentar resolver, y eso no se reduce a los juramentos de cuarenta chorros.

 

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