FIRMAS

Universadidad. Por María Carolina Armas ‘Zagreb’

¿Revolución? ¿cuándo? ¿dónde? Siento decepcionarlos pero lo que les intento explicar es nuestro sistema educativo actual que se ha sometido a siete leyes diferentes en poco más de 35 años.

Nuestra educación es como la Revolución Industrial en la que los trabajadores tenían que especializarse en un trabajo mecánico que aprendían a golpe de repeticiones y su consecuente memorización.

Los principales fallos se encuentran en esa alta cantidad de jóvenes españoles que ni estudian ni trabajan, los llamados ninis y, sobre todo, a raíz de la forma de enseñar en los centros, la financiación deficiente y la metodología del personal docente.

También influye el hecho de quien gobierne y su ideología; si no miremos la LOMCE y sus fundamentos conservadores propios del PP con una abrumadora negativa de la oposición como la segregación de sexos en las aulas, la eliminación de la Educación para la Ciudadanía o el relego de la filosofía y las artes más la importancia que se le pretende atribuir a la religión que no es por cuestión de ser más o menos creyentes sino porque este tipo de asignatura si es susceptible al alumno y a su criterio personal y no debería encontrarse en un plan de estudios.

Todo es un problema de base, la educación sistematizada es eso, un sistema, una jerarquía pero debe abogar por el espíritu crítico del alumno y su motivación en el aprendizaje, no someterlo a la presión de una prueba baremada de contenidos que su cerebro borrará y de los que del 99% se acordará de apenas el 1% por ser optimistas solo por conseguir una notaza o un ”raspado” en un examen.

Cuando se llega a la universidad, y con eso del Plan Bolonia, se quiere impulsar la interrelación entre el plan de estudios de un grado y el mercado laboral al que se deberá enfrentar el ahora alumno.

Sin embargo, parece que el dichoso plan no ha logrado este objetivo del todo pues depende en gran medida de los recursos e intereses que tenga la universidad, su economía.

De hecho, la mayoría de los jóvenes universitarios sienten incertidumbre ante su futuro al ver su poca proximidad al mundo laboral. Bien son conocidas las empresas que se han quejado de la poca resolución práctica de los recién graduados.

No hay que culpar a los docentes sino más bien al poco cambio en la estructura de la educación pues sigue la misma esencia de monitorización de la educación que más bien es lo académico lo que prima.

”El profesor es el último mono” ésa una de las conclusiones a la que llega Javier Marías en su artículo McDocencia.

Los alumnos universitarios piden más y más y no hacen nada, no se mueven, solo exigen de forma irracional sin movilizarse (pues su base educacional ha sido vaga), cuando a lo que realmente hay que enfrentarse es al decreto 3+2 con el que quieren que sólo una minoría de privilegiados pueda acceder a la formación superior porque son los únicos que tienen garantizados los buenos puestos de trabajo.

Para los demás, la inmensa mayoría, preparan un futuro de paro y precariedad y así, al quitarnos la posibilidad de acceder a estudios superiores y de tener una buena cualificación, nos arrojan a un futuro en el que tengamos que aceptar cualquier trabajo en cualquier condición si no pasar directamente a las listas del paro.

Estas medidas ya han provocado la expulsión de 45.000 estudiantes de la Universidad por no tener dinero; es un plan totalmente elitizador.

Los alumnos universitarios no aprovechan los recursos, las asociaciones de estudiantes, sus representantes para transferir todas sus quejas, para cambiar en la medida de lo posible esta situación aunque sin duda la medida más potente sería salir a la calle y gritar por el derecho a estudiar y a un futuro digno que proporciona bienestar a la nación y a nuestros jóvenes futuros que, con tanta fiesta tanta, poca disciplina y tanta acomodaticia en la que nos han contextualizado, se haga con motores del país.

Pero claro, no les interesa. Nos pretenden borreguizar, idiotizar…

Se carga al profesor un deber inherente al alumno, el profesor es un guía no un justiciero: el justiciero es el alumno.

Tampoco significa hacer un MIR a los profesores -una de las propuestas más polémicas y solo a aquellos que puedan acceder a él-, el cambio se halla en la estructura y desde que esta cambie tajantemente el docente motivará modificar su metodología pues ambos elementos educativos son inseparables y recíprocos y es que es raro el docente que no se queje de tanta poca seriedad en el sistema educativo español.

Debería existir otro organismo inspector aparte de la ANECA que no solo se preocupe de vigilar el grado y el plan de estudios, sino otro que se preocupe por mejorar las competencias docentes de los profesores. Marina propone que no se califique a los docentes por las notas de sus alumnos, sino por el progreso que estos tengan durante sus estudios.

La utopía es llegar a la referente en educación: Finlandia. Sin embargo, yo no creo esa la solución pues nuestra idiosincrasia y contexto quizá no encaje con ese modelo que tan bien les funciona a ellos aunque con la subida de impuestos.

El gran problema es que en la base y fundamento de todo no se han cultivado las 7 inteligencias. Este sistema sí que podría funcionar. La inteligencia no se mide solo por sacar buenas calificaciones ya que puede que quien saque notas bajas desarrolle otro tipo de inteligencia.

La Teoría de las Inteligencias Múltiples como contrapeso al paradigma de una inteligencia única sino como 8 diferentes. La inteligencia según esta teoría es como la “capacidad de solucionar problemas o elaborar bienes valiosos”, entre ellas la espacial o kinésica.

Esto podría clarificar la decisión de acceso a uno u otro grado y determinar un futuro más seguro a los estudiantes sobre el área que verdaderamente dominan y asegurar el verdadero futuro al alumno potenciando sus cualidades.

No conocemos el verdadero significado de aprender sino de un sistema educacional a un estilo dictatorial más propio de un tercer período franquista, más suave pues tan impuesto no es que pretende liberarnos pero nos sigue oprimiendo y marchitando y nuestras protestas sentados en una silla de universidad no contarán tanto como si nos levantamos de ella.

Como diría Séneca: ”Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos”.

 

 

 

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