FIRMAS

Demasiado ruido. Por Ce Castro

«Porque todos los finales son el mismo repetido. Y con tanto ruido no escucharon el final». Estos días he recordado insistentemente estos versos del poeta Joaquín Sabina al tiempo que me entristecía saber que la explicación oficial que se ha dado a la muerte de una joven en Gran Canaria haya sido el exceso de ruido.

La mente tiene mecanismos extraños para defenderse de la inhóspita realidad. Será la judicatura la que ahora se encargará de dirimir responsabilidades y actuar en consecuencia. A la familia, que ha pedido respeto, le toca sobrevivir cargando con todo lo ocurrido.

Independientemente de lo acaecido, es altamente preocupante la incapacidad que tenemos como seres en sociedad de solucionar problemas sin llegar a las manos. Algunos ponen el punto de mira en la educación, en los colegios, pero en esto también tienen que ver y decir las familias, y todos los que vivimos en comunidad.

Cuando un adulto -o un menor- no tiene herramientas suficientes para resolver una situación y recurre a la violencia como única respuesta es síntoma de que algo ciertamente falla.

Asimismo me he preguntado por lo que pasa con el ruido. El Gobierno de Canarias alertaba en 2010 de que cerca de 70.000 personas residentes en las Islas estaban afectadas por los niveles de ruido de carretera. Fundamentalmente en las autopistas GC-1 y TF-5. Y esto tiene consecuencias directas sobre la salud: pérdida de audición, perturbación del sueño o estrés.

Esta cuestión no es en absoluto baladí. Las autoridades sanitarias hablan de auténtico «peligro para la salud» esta sobreexposición al ruido. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Comisión Europea (CE) alerta de que si se suma el impacto sobre los habitantes de la Unión (340 millones), se pierde un millón de años de vida saludable cada año.

Por su parte, la Agencia Europea de Medioambiente estima que más de 125 millones de europeos soportan niveles de ruido excesivos y cifra en unas 10.000 muertes prematuras anuales atribuibles al ruido.

Hace unas semanas la Viceconsejería de Medio Ambiente anunció que está ultimando el Plan de Acción de Contaminación Acústica de Canarias, que en cumplimiento de la Ley del Ruido y el reglamento de desarrollo, deberá aplicarse hasta el año 2017.

Tal vez vayan justos de tiempo… El documento tendrá en cuenta los 950,77 kilómetros de carreteras catalogados como «puntos negros» en cuanto a contaminación acústica se refiere. Como era de esperar, solo se salvan las islas de La Gomera y El Hierro.

Pero también es necesario estudiar lo que sucede en dentro de las grandes ciudades. Los ayuntamientos deberían tomar nota de los mandatos constitucionales de proteger la salud y el medio ambiente, artículos 43 y 45; y combatir seriamente los ruidos no deseados provenientes del tráfico rodado o de las actividades industriales.

Y es que, aunque tengan «peor prensa» los botellones y los locales de ocio nocturno, existen informes que subrayan que el principal origen del ruido en las ciudades es el tráfico por carretera. Y es que el ruido es muy distinto a la música, que sí debería poblar más nuestras ciudades.

Nos hemos mal acostumbrado a convivir con los ecos malsanos de los coches, máquinas eléctricas y gritos, sin darnos cuenta de lo que perjudican a nuestra salud. Tal vez aún estemos a tiempo de darle otra oportunidad al silencio…

 

@cecastroramos

 

 

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