FIRMAS Marisol Ayala

Araña del Toro, exalcalde: “España era muy pobre pero desde que Franco cogió el mando todo mejoró”. Por Marisol Ayala

“Cuando ganaba las elecciones recorría 300 metros de rodillas; desde la alcaldía hasta la Iglesia”

“Para mí la agricultura y ver correr los barrancos son de esos espectáculos que me tranquilizan”

“Cuando Marco Aurelio tenía 13 años yo le dije: tú de mayor serás alcalde de este pueblo; y ahí lo tienen”

“Cuando Soria quería mandar aquí, a pesar de que el PP no había sacado nada, le dije: “¿Me vas a hacer caso?”

“El presidente Clavijo ha salido muy chicharro, mucho. A Gran Canaria tiene que defenderla alguien”

“Cuando ‘Interviú’ publico cosas horribles sobre mí compré una revista, hice 1.500 fotocopias y las regalé”

 

Tiene 85 años (9-VII-1930 -Tunte-) y es una leyenda de la política en Canarias. Se llama Francisco Araña del Toro y fue el último alcalde que nombró Franco. Tres meses después de su nombramiento como edil de San Bartolomé de Tirajana, moría el dictador el 20N de 1975. Lleva 40 años vinculado a la vida política: 16 como alcalde, 4 como concejal y el resto como presidente de la formación política Agrupación de Vecinos, fundada por él.

Araña del Toro ‘Don Paco’ nos cita en su casa de San Bartolomé de Tirajana donde se siente cómodo, seguro: “Aquí estaremos bien”, dice. Hecho. Habrá que decir que el encuentro con Araña del Toro ha sido una tarea complicada porque siendo verdad que la entrevista la pedimos hace cinco meses un problema de salud aconsejó que fuera él quien dijera cómo y cuándo. Hace tiempo que “Don Paco” no aparece en los medios; sospecho que le molesta la claridad de manera que hablamos en un salón por donde no se cuela la claridad. Su vista lo agradece. No recuerdo haber hablado con él en la vida pero si conozco lo mucho, bueno y malo, que se ha dicho y escrito de él.

Francisco Araña del Toro

Muchas gracias Don Francisco (le digo entrando a su casa). Le reconozco que no le había visto jamás en persona. No miento.

¿Y eso? (se sorprende)

No nos hemos tropezado en la vida y ya está. Así de siempre.

Yo la leo.

Gracias. ¿Cómo le gusta que le llame?, ¿Don Francisco, Araña, Don Paco, Araña del Toro?

Araña.

He leído mucho de usted como se imaginará. Sé que fue el último alcalde de España que nombró Franco y el primero de la Transición Democrática. Los libros de historia hablarán de usted.

Sí. Tres meses antes de morir Franco me nombró el consejo de Ministros con el Caudillo muy enfermo. Pero eso sí, deje usted claro que me nombraron sin yo aceptar los principios fundamentales del movimiento.

Pero es evidente que era uno de los suyos, hombre, de lo contrario no lo hubieran elegido ¿no le parece?

Pues le voy decir algo; había cosas de Franco que no me gustaban aunque se ha sido injusto con él porque, aclarado lo que le aclaro, en España se mejoraron muchas situaciones. No había libertades, es verdad, pero la España que vivíamos era muy pobre. Yo por ejemplo recuerdo que los comunistas molestaban mucho a mis padres en Tunte pero desde que el cogió el mando todo eso se acabó y vivimos tranquilos.

Lo cierto es que su vida política, ideologías al margen, ha debido ser apasionante, de mucho mando, de gran poder. ¿Cómo recuerda la andadura de su actividad política cuando murió Franco?

Le cuento. Hace ahora unos 40 años que fui alcalde de San Bartolomé de Tirajana, en una época, como le digo, en la que todavía vivía Francisco Franco y en la que para ser alcalde de un pueblo lo que se necesitaba era arraigo y profesar los Principios Generales del Movimiento. No sé si sabe que siempre me quiso la gente, el pueblo. Yo no presumo pero mejoramos la vida de nuestra gente. Esto era un desastre, pueblos sin agua ni luz, sin escuela sin médico, sin asfaltar. Había que verlos. Dese cuenta de que era una época en la que sólo estudiaban los ricos, los seminaristas o los capitalinos y esa injusticia que yo veía fue lo que me llevó al ejercicio de la abogacía y, entre la vocación y mi devoción por la política me metí. Y lo cierto es que pese a un sinfín de traspiés, me convertí casi sin darme como uno de los mandatarios canarios más firmes, comprometidos, más reivindicativos y que ha conocido Gran Canaria. Está mal que yo lo diga pero es así, usted lo habrá leído.

No me cuadra que viniendo como venía de una familia humilde acabara estudiando primero en Las Palmas de Gran Canaria, lejos de Tunte, su pueblo, y más tarde Derecho en La Laguna. A ver ¿cómo fue eso?

Es verdad. Yo era el menor de cuatro hermanos de una modesta familia de agricultores. Trabajaba la tierra con mis padres y a la vez estudiaba en la escuela del pueblo, luego hice el bachillerato en el Instituto Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria y con muchos esfuerzos me licencié en Derecho en la Universidad de La Laguna. Yo empecé a ejercer como abogado a mediados de los años cincuenta sin dejar de ayudar a mis padres en las tareas del campo porque el vínculo con la agricultura lo he mantenido toda mi vida, incluso hasta hace un año y poco iba a la finca y la cuidada pero ahora cada vez menos. Pero sí, sí, yo ordeñaba las vacas, le echaba un puño a las baifas, retiraba estiércol, araba la tierra, en fin lo que se hace en una finca. Mire, para mí la agricultura y ver correr los barrancos son de esos espectáculos que me transportan, me tranquilizan.

Me han dicho que el 20 de julio de 1975, en Tunte, usted pronunció un pregón en las Fiestas de Santiago que fue su lanzadera política. Hay quien dice que no fue un pregón casual de contenido espontáneo porque usted ya quería entrar en política y hacerlo por la puerta grande. Franco se apagaba, de hecho murió cuatro meses después, y usted buscando una salida al tapón político que vivía el país.

Está mal que yo lo diga, pero escrito está. En ese pregón hablé de soluciones para mí pueblo, de lograr el bienestar social de mis vecinos. Eso tuvo una enorme repercusión en la Villa y poco después me catapultaría a la política como el primer alcalde de la Transición a la Democracia, el 5 de septiembre de ese mismo año. Mis primeros pasos se orientaron a ordenar el Ayuntamiento y a lograr el bienestar social de los vecinos.

He leído que en aquel tiempo, 1975, usted no comprendía que existieran grandes hoteles en la costa, tanto derroche en el incipiente litoral en contraste con la situación de pobreza de los vecinos que en la mayoría de los barrios pueblos de San Bartolomé de Tirajana no tenían agua, luz, calles asfaltadas…

…ni casas de cultura, plazas y lugares de esparcimiento vecinal; ¿Qué hicimos? pusimos a la gente a trabajar. En un bando publicado en la prensa local hicimos un llamamiento a los vecinos para que, a través de las personas más representativas de sus zonas hicieran llegar a la Alcaldía un listado de las necesidades más graves para darle soluciones. Me acerqué a los que de verdad conocían lo que pasaba.

Supongo que no sería fácil. Un del listado de carencias realizado por los vecinos no era lo habitual ¿no?

¡Qué va!. Por eso los primeros enfrentamientos los tuve con Cuerpos Nacionales, Secretarios, Interventores y Depositarios. Ellos defendían unos intereses y nosotros desde la alcaldía, otros. Yo quería borrar como fuera la imagen caciquil del Ayuntamiento, porque es que al personal lo nombraba El Condado o el Movimiento. Mire, San Bartolomé de Tirajana era entonces un Ayuntamiento que pese a su gran importancia sólo contaba con unos 75 millones de pesetas (12 millones y medio de euros) y los pocos funcionarios que había eran de los cuerpos nacionales, es decir, de Cuerpos Nacionales. Pero en cambio, imagine, ellos tenían más de 300 millones de pesetas en los bancos, en cuentas corrientes, a plazo fijo mientras las necesidades se amontonaban en los barrios.

¿Para qué lo guardaban, para qué lo querían?

Para sus cosas…

Y es ahí cuando usted, muerto Franco y con la intuición política que muchos le destacan constituye la Agrupación de Vecinos en 1975 que fue inscrito como grupo político en 1979 para concurrir a las elecciones de aquel año. Y barrieron.

Mire de 1979 a 1983, obtuvimos siempre mayoría absoluta y repetí como alcalde; las mejoras eran palpables en la mayoría de los barrios y pueblos del municipio, agua de abasto, alumbrado, telefonías, calle decentes…es que había lugares, pueblos, que estaban en el más absoluto abandono.

Francisco Araña del Toro, mostrando fotos de sus vivencias

La hora de la verdad y del riesgo es cuando Araña del Toro como cabeza de lista Asociación de Vecinos se enfrenta a la entonces poderosa UCD.

Vamos a decir que sí. En las primeras elecciones democráticas, las de 1979, nos enfrentamos con la UCD y los problemas surgen por no quererme incorporar a esa formación nacional. Con Agrupación de Vecinos y los míos como formación independiente salvamos numerosos obstáculos y obtuvimos la mayoría para gobernar en el municipio. En 1983, con el PSOE en el poder, ocurrió casi lo mismo y, frente al poderoso aparato político estatal socialista volvimos a revalidar mayoría absoluta. Repetimos en la convocatoria de 1987-1991.

Según he leído ahí comienza una ofensiva mediática y judicial contra usted. Titulares de periódicos hay miles pero especialmente uno que por su dureza llama la atención. La revista Interviú en su mejor época publicó una portada en la que hizo acusaciones muy graves. Le acusan de evasión de capitales en Suiza, corrupción, lo vinculan al tráfico de drogas, etc., en fin, un despliegue de siete u ocho páginas dedicadas a su persona. ¿Cómo fue aquello y quién estaba detrás?

Qué va… Mire, en Suiza no he estado nunca, jamás; lo de la droga y la corrupción, ya me dirá. Dijeron de todo. Que me comía a los niños chicos. Horrible. Y todo eso sin aportar pruebas. Hay periodistas que dicen lo que les parece y no pasa nada. Yo demandé a la revista y los jueces, que ya sabe usted como es la justicia, dijeron que esas cosas se podían decir… Pero todo fue una campaña de desprestigio con la que políticos de partidos que querían hacerse con el poder en San Bartolomé de Tirajana quisieron tumbarme. Mejor no digo nombres, pero eran partidos nacionales

¿Y qué hizo?

Pues se lo cuento. Compré un solo ejemplar de esa revista hice 1.500 fotocopias del reportaje y los repartimos gratis. La revista no se vendió, claro, pero yo no censuré nada. Lo que no estaba dispuesto era a colaborar en la venta de ejemplares así que no compré, como se dijo por ahí, todos los números, ni nada. Hice lo que le digo.

Como estrategia no fue mala cosa ¡eh!

Ya no recuerdo ni el nombre de aquel periodista, nada.

Tengo entendido que usted es un hombre muy religioso. ¿Es cierto?

Sí que lo soy. Mire, cada vez que ganaba las elecciones cumplía una promesa de la que eran testigos mis vecinos de Tunte. Bajaba las escaleras de rodillas y recorría los 200 o 300 metros que separaban la alcaldía de la Iglesia de Santiago. Imagine qué escena más emotiva porque como podrá suponer las rodillas acababan ensangrentadas.

Araña todos saben que Marco Aurelio hoy alcalde de San Bartolomé es su “hijo político” al que conoce desde niño. Supongo que incluso todavía lo asesora cuando es menester.

Mire usted. Cuando Marcos tenía unos 13 años yo le dije “tú de mayor serás alcalde de este pueblo”. No sé si se lo dije a él o a su madre, no lo recuerdo. Y ahí lo tienen, un hombre inteligentísimo, trabajador, fiel y muy capaz. Marcos es un político que le daría lecciones a más de uno. Lo está haciendo muy bien. Yo estoy cerca de él. Le cuento. Hace unos años cuando Soria quería mandar aquí a pesar de que el PP no había sacado casi nada, me reuní con él y le dije clarito: “¿Tú me vas a hacer caso?”.

Él y yo sabíamos lo que quería decir. Y hoy, fíjese, somos grandes amigos. Hace poco estuvo en Tunte y eso se agradece. José Manuel es un político maravilloso que ha hecho muchas cosas por Canarias pero lo del petróleo le ha hecho mucho daño. Políticamente le ha marcado mucho pero así es la política.

Ya que entramos en la actualidad política dígame, ¿cómo ve y con qué ánimo espera las elecciones generales que están a la vuelta de la esquina?

A mí me tienen muy preocupado pero espero que siga gobernando Rajoy. Mariano es un hombre bueno, listo y lo ha hecho muy bien. Ha cometido errores y para mí el principal ha sido no haber tenido la valentía de desalojar a los indignados de las plazas. De ahí nació Podemos que para mí son basura. Ese error lo estamos pagando. En las últimas elecciones, ya lo ve, los votos le han abierto la puerta al Cabildo de Gran Canaria, una institución tan seria e importante.

Rajoy lo tiene crudo con los catalanes, Araña.

¿Le digo lo que yo haría? Pues anularles como gobierno autónomo. ¿Ellos quieres estar solos?, pues allá ellos.

Y de Clavijo, ¿qué piensa?

Ha salido muy chicharro, mucho. A Gran Canaria tiene que defenderla alguien.

“Rajoy se equivocó al no desalojar a los indignados de las plazas.

De ahí nace Podemos”

Sobre la política actual, Paco Araña del Toro reconoce que le tiene “muy preocupado pero espero que siga gobernando Rajoy. Mariano es un hombre bueno, listo y lo ha hecho no bien, no, muy bien. Ha cometido errores y para mí el principal ha sido no haber tenido la valentía de desalojar a los indignados de las plazas. De ahí nació Podemos que para mí son basura y ese error lo estamos pagando. En las últimas elecciones, los votos le han abierto la puerta al Cabildo de Gran Canaria, una institución tan seria e importante. Estoy preocupado con las elecciones”.

Francisco Araña del Toro, en su rincón de lectura

Nadie cuestiona el poder que atesoró durante los años en lo que llegó a ser alcalde de uno de los municipios más prósperos y ricos de España.

“¿Le digo lo que yo haría con los catalanes?”, me dice. “Pues anularles como gobierno autónomo. ¿Ellos quieres estar solos?, pues allá ellos”.

San Bartolomé de Tirajana. En torno a su figura se suceden anécdotas y leyendas; los suyos no ven en su figura, debilitada por los años, ni el más mínimo defecto. Su episodio con la revista Interviú lo retrata; retrata a un pillo que supo manejar adversidades. Hoy su vida es pasear, ver tv, acudir cada mañana al Centro de Mayores de Maspalomas donde juega a las cartas, habla con los vecinos y les asesorar se lo piden. “Se han dicho muchas mentiras de Don Paco; no digo yo que haya recibido regalos pero sin pedirlos. Era como el Rey del sur, nada se movía sin su control. Pero definitivamente ha hecho mucho por mucha gente”.

Quien habla es una mujer que le conoce bien. Juega a la zanga y dicen las malas lenguas que hace trampas. Su mujer, Carmen Galván, la que ha estado siempre a su lado. La que le ha esperado durante años de sus maratonianas jornadas de trabajo; a las seis de la mañana Araña estaba en el despacho y hasta la diez de la noche no apagaba la luz.

Tiene 16 nietos pero que si nadie escribe las vivencias del abuelo Paco difícilmente los chicos van entender el poder que ostentó con firmeza, autoridad. Él mismo recordaba que cuándo en Maspalomas comenzaron a instalarse los chiringuitos, finales del los setenta “y vi que todos eran de los concejales, se los habían adjudicados ellos mismos; hasta que un día me acerqué a verlos y eran una basura. Malísimos. Feos. Días después ordené que los derribaran. Y los sacamos a concurso otra vez y ya se abrió la mano, claro”. Nunca le tembló el pulso, esa ha sido su característica más destacada. Hombre de orden. De ordeno y mando.

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