FIRMAS

120 millones de euros (tirados) al bolsillo de una empresa privada. Por Wolfman.

Hoy nos levantamos en Canarias con el ventilador mediático puesto en la noticia del regalo de navidad que la Ministra de Fomento, Ana Pastor, nos ha traído con su visita a Tenerife.

Y no me refiero a la firma a cinco bandas del convenio de Las Chumberas (Ministerio, Presidente del Cabildo, Presidente del Gobierno canario, Vicepresidenta del Gobierno canario y Ayuntamiento de La Laguna) menudo equipo, un convenio demandando desde hace muchos años que ahora traerá tranquilidad por fases a los afectados.

Me refiero al anuncio de la inversión de 120 millones de euros (20.000 millones de pesetas) de inversión en una nueva Terminal que sirva al propósito de la interconexión entre las dos ya existentes en el Aeropuerto Reina Sofía Tenerife Sur, la segunda de ellas acabada,  inaugurada dos veces y cerrada, es decir, inoperativa por la pésima previsión de la misma empresa AENA.

Nada menos que 18 mil metros cuadrados más de suelo privado para instalar tiendas de la firma privada Aldeasa que hacen la competencia a los comercios y empresarios canarios de la comarca sur, muchos metros cuadrados nuevos para este macro Centro Comercial en el que se ha convertido el aeropuerto, una instalación que antes era pública y ahora pertenece a una compañía semiprivada cuyos gastos e inversiones pagamos con dinero de los impuestos de todos.

¿Acaso no tenemos en Canarias otros problemas mucho más serios que requieren al menos ese mismo esfuerzo inversor de parte del Ministerio de Fomento?

¿No hay otras necesidades más prioritarias precisamente para Fomento en Canarias?

¿Y qué me dicen de la competencia desleal de los centros comerciales privados instalados en los aeropuertos de servicio «publico» con inversión pagada con los impuestos de los mismos ciudadanos empresarios que pierden negocio y recaudación fuera de ellos?

Está claro que esto no es más que un regalo envenenado con un tufo pre-electoral más que evidente que pretende esconder y justificar una financiación escandalosa para lavar la cara a una instalación aeroportuaria que recauda mucho dinero que será pronto privatizada por mucho menos.

¿O es que nadie recuerda ya el mamotreto en que han convertido al Aeropuerto de La Palma?

El Estado accionista mayoritario de AENA se limita a regular el Tráfico Aéreo y la seguridad aeroportuaria, poco más, no gestiona ni dirige los Aeropuertos; son dos cosas muy distintas.

La gestión de los aeropuertos como centros de negocio se realiza desde la empresa “privada” AENA con políticas comerciales muy agresivas y hasta insultantes, cuando le hacen pasar por el aro de sus centros comerciales exclusivos mientras usted se dirige a su puerta de embarque, por medio de laberintos llenos de ofertas de colonias, ropa, bebidas y tabaco. 

AENA se lleva el beneficio y cuando hay pérdidas o inversiones las pagamos entre todos, con el dinero de nuestros impuestos incluido el de los canarios, pólvora del Rey para tirar voladores a gusto que parece que nunca se acaba para algunos.

Desde luego que es un chollo hacer empresa con la anuencia del Gobierno de turno.

Lo que más me duele es ver al presidente del Cabildo de Tenerife echándose flores y poniéndose la medalla a cuenta de este asunto, mientras sus administrados siguen parados, en colas de autovías y listas de espera de hospitales que nunca se acaban de construir.

Prioridades señores, míos, prioridades.

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