FIRMAS Marisol Ayala

La policía revisa los videos de vigilancia de comercios cercanos a la casa de la chica asesinada en Arenales. Por Marisol Ayala

La investigación pone el punto de mira en un chico conocido de la víctima

Los vecinos de Arenales mi segundo barrio, el primero, Alcaravaneras, están asustados. El brutal asesinato de Saray González García, la joven palmera de 27 años que hace ahora una semana mataron en el piso que compartía con una compañera de estudios en la calle Pérez del Toro, les ha metido el miedo en el cuerpo. Si encima cobra cada vez más fuerza la posibilidad de que el autor del crimen esté entre la misma vecindad, un chico de 16-18 años, obsesionado con la chica, ya tenemos el nivel del miedo elevado al cuadrado.  Durante los últimos días efectivos de la Brigada de Homicidios de la Policía ha rondado de nuevo la casa de la infortunada criatura, especialmente los comercios cercanos a su vivienda. Buscan en ellos cámaras de vigilancias que pudiera haber captado imágenes de algún sospechoso después de las 3 de la tarde, hora en la que al parecer Saray usó por última vez su whatsaps, se supone que por la visita de alguien a quien la investigación “en un 80%” sitúa a su círculo de conocidos y sospechosos, de ahí que le abriera la puerta. La del portal y la de su casa, en el tercer piso.  Si tal como afirmó la compañera de piso que la halló sin vida a las 5 de la tarde, será en esa franja horaria en la que “trabajará” la investigación, es decir, en el contenido de las cámaras tratando de que aporten luz al caso.

Saray González Fuentes judiciales aseguran que cada vez se sospecha más del joven que ya había tenido con Saray alguna discusión. Las pruebas de ADN van a ser la clave. Teniendo en cuenta que Saray se defendió es más que probable que el autor de su muerte sufriera alguna herida.

Saray González

Fuentes judiciales aseguran que cada vez se sospecha más del joven que ya había tenido con Saray alguna discusión. Las pruebas de ADN van a ser la clave. Teniendo en cuenta que Saray se defendió es más que probable que el autor de su muerte sufriera alguna herida.

En ese sentido, una de las cámaras de más interés para la investigación dada su buena ubicación es la situada a escasos 40 metros de la vivienda en la que mataron a Saray; un comercio cuya cámara principal está siempre activa –el problema en estos casos es que muchas cámaras de video-vigilancia están desactivadas o estropeadas- y que en su caso tiene su “tiro” de visión en perfecta posición para haber captado a quienes pudieron pasar a esas horas por la puerta, casi lindando con la de Saray. Les separa solo una vivienda. La esperanza es que él o los asesinos hicieran ese trayecto. El problema de esa cámara es que la casa de Saray – si nos ponemos de espaldas a la fachada- queda a la derecha del comercio y solo si el autor pasó por la puerta pudo ser captado. Lógicamente a los propietarios les interesaba desde el punto de su seguridad que la cámara tuvieran la mejor visión de la puerta de acceso para casos de robo.

También han sido visitados buena parte de los comercios de la zona entre Pérez del Toro, Tomás Morales, zona de Santa Teresita y alrededores, bazares y entidades bancarias. Éstas últimas, situadas a 200 metros de la casa en la que Saray halló la muerte, también ha sido visitada por la policía en busca de algún dato sobre ella, en uno de cuyos bancos parece que la infortunada Saray hacia gestiones.

Estos días en los Arenales no hace falta hacer preguntas para saber que hay preocupación y miedo entre mis vecinos. Basta con acercarte a una de las tiendas de comestibles o a la misma farmacia, frente a la gasolinera, para comprobarlo. Pérez del Toro es la arteria más importante de ese barrio, una calle bien comunicada, cerca de los institutos, en cuyo entorno impera el comercio familiar; esos que abrieron los abuelos, siguieron los padres y hoy cierran los nietos. Así es la vida. La pobre Saray eligió bien el barrio y tal vez no una amistad. En Arenales estamos muy acostumbrados a las estudiantes que nos han elegido para compartir piso en la zona por la comunicación de la que hablo y el ambiente estudiantil y de tranquilidad que se respira en sus calles. Especialmente en Arcos, Curva, Santa Juana de Arcos, con Magisterio, Tomás Morales, todas transitadas por jóvenes que también nutren los institutos. Los ves salir y entrar; sentados en la plaza, hurgando en internet, compartiendo risas, compartiendo vida. Las casas se han ido haciendo viejas y muchos vecinos han encontrado en esos alquileres estudiantiles una magnífica ayuda económica

Saray González era palmera como ya saben. Estudiaba Relaciones Laborales en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y ya había cursado el grado de Dirección y Administración de Empresas. El martes pasado la muerte la sorprendió estudiando para un examen y era, según dicen sus amigas, una persona afable y muy estudiosa. Su compañera de piso la encontró sin vida ese día pasado con cuatro golpes en la cabeza que le causaron la muerte.

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