FIRMAS Salvador García

Información local. Por Salvador García Llanos

En medio de las incertidumbres enquistadas en el universo mediático, en las tendencias de la comunicación y en la profesión periodística, cobra cuerpo qué hacer con la información o qué tratamiento debe tener.

Los periódicos, por múltiples razones, han ido reduciendo el espacio dedicado a la información de los pueblos. Cuando se creía que las televisiones autonómicas iban a cubrir los vacíos que dejaban la estatal pública o los canales generalistas, se comprobó que, salvo contadas excepciones, las carencias continuaban. Los canales locales estaban llamados a suplirlas pero, en su evolución, necesitadas de inyecciones financieras para subsistir, no se sabe muy bien a dónde y quiénes se dirigen. Ni siquiera las emisoras de radio, pese a mantener un mínimo cuadro de corresponsales o delegados, han sido capaces de dedicar al hecho local la atención que se merece, sobre todo, con programas de contenidos identificables emitidos en franjas horarias alternativas o con inserciones en otros de más amplio espectro desde los que remitir a la singularidad local informativa.

Han aparecido los digitales, algunos de cuyos promotores/editores se han percatado de los huecos y se han lanzado a la aventura bien es verdad que con desigual fortuna. Además de tener un mínimo soporte económico, hay que implementar mucha profesionalidad para que el producto sea creíble desde el primer día y amasar una cobertura que trate de alcanzar el máximo de rincones posible. Dependerá mucho del enfoque que se quiera proporcionar y en éste, a su vez, entran en juego factores muy diversos, desde el geográfico (insular, comarcal o municipal) a la disponibilidad de recursos humanos y el mismo desarrollo tecnológico.

En Canarias, algunas experiencias de esta modalidad digital están siendo interesantes, aunque estén forzadas por circunstancias de crisis de empleo. Las cabeceras empiezan a competir en un ámbito cada vez más exigente y complejo. Algunas han ido moldeando un buen producto de comunicación en el que la información de los municipios tiene su cabida pero la abundancia y la multiplicidad de la oferta hacen muy inciertos su crecimiento y su consolidación. El reto, para todos, es seguir ganando adeptos y credibilidad hasta ocupar ese estadio de preferencias en el que habitaba la prensa y la gente escogía.

Lo que debe quedar claro es que la información cercana interesa. Cierto que los ayuntamientos y organismos disponen de gabinetes de comunicación que confeccionan sus propios sitios web o medios (revistas o publicaciones) y son, igualmente, en muchos casos, fuentes de información. Pero los lectores o seguidores siempre querrán acceder a medios de contenidos plurales y fiables, bien procesados y contrastados. Fijémonos si interesa que va creciendo el número de personas que dicen enterarse de las cosas o de los acontecimientos a través de las redes sociales.

El director del Nieman Journalisme Lab, de la Universidad de Harvard, Joshua Benton, se preguntaba qué consecuencias pueden tener las iniciativas informativas que se están imponiendo en internet. Cita algunos ejemplos de plataformas digitales o audiovisuales que apenas se hacen eco de noticias locales. Aunque también reconoce que otras, de notables contenidos hiperlocales, también fracasaron y no supieron captar recursos comerciales muy al alcance para su mantenimiento.

Para el periodista, editor y ‘social manager’ sevillano, Fran Barquilla, tratando de explicar la cuestión de Benton, la teoría de que los medios digitales hiperlocales dispensan un tratamiento a asuntos noticiosos o informativos que ignoran los medios convencionales, se ha ido diluyendo pese a que hace pocos años, en plena crisis, se veían de forma esperanzada como una salida frente al creciente número de cierre de medios y despidos de periodistas. Y eso que “en cada temática -apunta- habría un nicho de mercado a explotar de mayores o menores proporciones”.

Habrá que aguardar a ver cómo se despeja la incógnita, sobre todo si la extrapolamos a Canarias. Es el momento de contrastar si el periodismo digital local experimenta un nuevo impulso y termina preponderando o termina fagocitado por otro modelo si se quiere más universal.

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