FIRMAS Salvador García

Aún muchos casos lacerantes. Por Salvador García Llanos

No debería hacer discursos triunfalistas el Gobierno con los registros de la última Encuesta de Población Activa (EPA), pese a que las señales de mejora en el mercado laboral son claras. Ya saben: hay que congratularse de todos aquellos que han encontrado trabajo, como lamentarse y animar a quienes aún no lo han hecho o lo han perdido.

Y no debería porque hay otros datos de la propia EPA que siguen siendo muy preocupantes: son casi setecientos veintidós mil hogares donde nadie tiene ingresos. Y supera el millón y medio donde todoe están en paro. El desempleo de larga duración es también llamativo: son casi tres millones de personas las que llevan al menos un año sin trabajar.

Por tanto, con estas cifras, sería recomendable mantener cautela. Ojalá que se mantuvieran las tendencias y la creación de empleo no estuviera sujeta a la estacionalidad, por ejemplo. Pero hay heridas que no cicatrizan y eso obliga a perseverar en las terapias. Esmerarse en generar condiciones favorables para el empleo estable, es lo que procede, antes que presumir a sabiendas de que aún quedan muchos, muchos casos lacerantes.

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