FIRMAS Francisco Pomares

A babor. Un diluvio de obras y dinero. Por Francisco Pomares

El ministro Soria ha anunciado, a bombo y platillo, la intención de su departamento de gastarse 800 millones de euros en Canarias, en los próximos cinco años, en obras en infraestructuras para mejorar la red de transporte eléctrico en Canarias. La inversión supone casi la quinta parte del total de lo que el Gobierno de España tiene previsto gastarse en todo el país, durante el próximo quinquenio 2016-2020, en la mejora de la red española de distribución eléctrica. Que Canarias sea beneficiada con una quinta parte de la inversión prevista para España es una extraordinaria noticia. Las Islas cuentan con un sistema de producción y distribución eléctrica dividido (en realidad son todavía hoy seis sistemas aislados, aunque se avanza en la conexión del sistema Lanzarote-Fuerteventura al de Gran Canaria), y además muy sobrecargado y obsoleto. Esa obsolescencia quedo demostrada hace una década, cuando la tormenta tropical Delta provocó en Tenerife la caída de más de 40 torres herrumbrientas. Aunque las líneas de transporte principales fueron arregladas y reforzadas en la Isla, muchas líneas secundarias siguen aún en malas condiciones.

Soria explicó que una inversión como la anunciada no tiene nada que ver con el hecho de que el ministro responsable sea canario (¡faltaría más!) o con la «altísima estima» (sic) del presidente de Red Eléctrica Española a las Islas. Para el ministro, la decisión de gastar en Canarias en los próximos cinco años 800 kilos es una respuesta a la situación de la red en las Islas, y a la necesidad más o menos cercana de tener que descargar en esa red la producción prevista en energía renovable, 450 megawatios más.

Soria no lo dijo, por supuesto, pero el abandono al que ha sido sometido en los últimos años el sistema de transporte eléctrico en Canarias roza lo peligroso: A finales de la década pasada, en el Sur de Tenerife y en la ciudad de Las Palmas algunos tramos de la red soportaban sobrecargas por encima del 104 por ciento, que se aliviaron en los primeros años de la crisis económica por la caída del consumo. Pero el consumo eléctrico se recupera al ritmo de despegue de la economía, y una red dejada de la mano de Dios (y de la empresa responsable, REE) puede darnos algunos sustos si no se toman medidas. Por eso se interviene ahora, tarde. Aunque nunca es tarde para mejorar.

El problema es que el anuncio de esta futura lluvia de millones llega en un momento que despierta suspicacia: estamos en plena precampaña electoral, con el PP prometiendo a saco por toda España hacer justo lo contrario de lo que ha hecho hasta ahora, y cambiando su actitud para con Canarias de forma más que evidente. El dinero a invertir en las Islas es dinero público, aunque pueda llegar de la mano de una decisión de la empresa Red Eléctrica. Es razonable que algunos puedan pensar que el dinero prometido para esta gigantesca inversión sea como el del Plan Canarias, flor de un día en los titulares de la prensa, y después se esfume. A fin de cuentas, Soria está comprometiendo una inversión de cuyo cumplimiento es posible que él no sea responsable en los próximos años, bien porque no gobierne su partido, o bien porque él no sea ministro. Prometer cuando no se tienen que rendir cuentas de lo prometido es lo más fácil del mundo.

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