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Rajoy consolida el Estado del Malestar. Por Odalys Padrón

El Partido Popular en un despilfarro de mediocridad electoral adelanta una reforma fiscal para el año 2016 al 12 de julio de 2015. La publicitan como la aplicación de nuevos tipos impositivos en varios impuestos con el propósito de crear la falsa ilusión de que pagaremos menos impuestos. Intentan comprar votos rememorando el 2011 y la promesa de bajar el IVA, cuando Rajoy proclamaba que “la subida del IVA es un sablazo del mal gobernante a los ciudadanos para que paguen la crisis y es contraproducente para la economía”. Palabras que aún resuenan en las redes sociales porque en los casi cuatro años de legislatura el Partido Popular ha subido el IVA tres veces, dos por aumento de tipos y una por reclasificación de productos y servicios, además de subir otros impuestos como el IRPF, el IBI y el impuesto de sociedades. Incluso algunos medios constatan que no sólo han subido esos impuestos sino que han creado nuevos impuestos como el del 20% sobre los premios que se obtengan con las loterías.

Según datos aportados por el Ministerio de Hacienda a Bruselas, en 2015 los españoles pagaremos 36.000 millones de euros más en impuestos que cuando Rajoy llegó a la Moncloa. Los únicos beneficiarios de esta reforma fiscal son las grandes fortunas y las grandes empresas atentando de esta manera contra el artículo 31 de la Constitución que establece como el sistema tributario debe aportar recursos suficientes para garantizar el Estado del Bienestar y cómo cada ciudadano debe contribuir con progresividad en función de su capacidad económica.

Los 11,5 millones de trabajadores y pensionistas que ganan menos de 11.200 euros anuales, o sea, los que menos ganan, no se verán afectados por la rebaja fiscal dado que no tributan, no tienen obligación de hacer la declaración de la renta y con la nueva reforma tampoco la tendrán, por lo cual no tienen ninguna subida ni bajada, se quedan igual. Si bajaran el IVA o los impuestos sobre hidrocarburos o la electricidad entonces sí podríamos hablar de que la presión fiscal ha bajado para todos. Con esta reforma hablar de bajada de impuestos para todos es otra falacia del Partido Popular.

Respecto a los 8,8 millones de ciudadanos que cobran entre 12.450 y 33.000 euros sus tipos aumentan entre 0,25 y 1 punto sobre la tarifa vigente, de manera que serán las cargas familiares de cada uno las que determinarán si hay subida o bajada de impuestos en este tramo. Los 73.781 contribuyentes con ingresos de más de 150.000 euros anuales serán los más beneficiados porque pasarán a pagar hasta un 7% menos en su declaración de la renta. Asimismo, el gobierno del Partido Popular ha establecido en esta reforma una rebaja progresiva y en dos años del 30% al 25% del tipo nominal de Sociedades lo que sólo beneficiará a las grandes empresas.

Vemos como esta medida electoralista conllevará un aumento de la diferencia actual entre ricos y pobres dado que serán las clases bajas las que pagarán la bajada de los ricos. Las grandes empresas pagan una media del 8% y las PYMES un 17% mientras que los contribuyentes individuales pagan un 22%. Sin embargo este gobierno obvia la modificación en la regulación de las SICAV que en la actualidad son instrumentos de elusión fiscal al servicio de las grandes fortunas dado que sólo tributan el 1% sobre los beneficios de sus inversiones.

Esta reforma confiere un trato diferencial y más gravoso para las rentas del trabajo y de las actividades económicas que para los rendimientos del capital y las plusvalías, o sea, penaliza las rentas del trabajo y el consumo y recompensa la propiedad y las rentas de capital. Recauda entre las clases medias, bajas y rentas del trabajo mientras desgravan los grandes patrimonios y las rentas de capital. Evidentemente el objetivo de esta reforma fiscal no es reducir la redistribución de la riqueza, todo lo contrario. Quienes más ganan pagarán menos impuestos. El Partido Popular continúa con su estrategia de desmantelamiento del Estado del Bienestar consolidando el Estado del Malestar consiguiendo que seamos el segundo país más desigual de la Unión Europea después de Letonia. Actualmente en España el 1% de la población concentra más riqueza que el 70% más pobre.

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