FIRMAS Juan Miguel Munguía Torres

Autónomos: deducción gastos de suministros. Por Juan Miguel Munguía

En la actualidad, y a razón de las circunstancias devenidas en los últimos años, la tasa de trabajadores autónomos que ejercen su actividad en su vivienda habitual, ha aumentado considerablemente.

La cuestión que queremos plantear con este artículo es la siguiente: ¿Cabe o no admitir, para el cálculo del rendimiento neto de una actividad en estimación directa, la deducción de los gastos de suministros correspondientes a la vivienda habitual en proporción a la parte de ésta que se utilice para el ejercicio de la actividad?

De acuerdo con lo dispuesto en la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (en adelante LIRPF), el rendimiento neto de las actividades económicas se determinará según las normas del Impuesto sobre Sociedades, sin perjuicio de las normas especiales para la estimación directa.

La deducibilidad de los gastos en la determinación del rendimiento de una actividad económica se encuentra presidida por el principio de correlación de ingresos y gastos, de tal suerte que sólo aquellos respecto de los que se acredite que se han ocasionado en el ejercicio de la misma serán deducibles, en los términos previstos en la normativa antes señalada.

En relación a los elementos patrimoniales afectos a la actividad económica, se establece lo siguiente:

Se considerarán elementos patrimoniales afectos a una actividad económica:

  1. a) Los bienes inmuebles en los que se desarrolla la actividad del contribuyente.
  2. b) Los bienes destinados a los servicios económicos y socioculturales del personal al servicio de la actividad. c) Cualesquiera otros elementos patrimoniales que sean necesarios para la obtención de los respectivos rendimientos.

Cuando se trate de elementos patrimoniales que sirvan sólo parcialmente al objeto de la actividad económica, la afectación se entenderá limitada a aquella parte de los mismos que realmente se utilice en la actividad de que se trate.

Por su parte, la normativa reguladora del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas permite la afectación parcial de elementos patrimoniales divisibles, siempre que la parte afectada sea susceptible de un aprovechamiento separado e independiente del resto, lo que puede acontecer en el supuesto de una vivienda que, parcialmente, se utiliza para el ejercicio de una actividad económica.

La determinación de la parte del inmueble que se utiliza en el desarrollo de la actividad económica se puede realizar de una manera objetiva poniendo en relación los metros cuadrados destinados a la actividad económica con los metros cuadrados totales de la vivienda; partiendo de este dato es fácil hallar la porción de los gastos derivados de la titularidad de la vivienda que corresponden a la parte destinada a la actividad económica, pues todos los gastos de esta categoría son imputables en igual medida a las dos partes de la vivienda. Pero, la naturaleza de los gastos de suministros impide afirmar que sean imputables en la misma medida a una y a otra actividad, pues no existe una regla racional que permita discernir qué parte es utilizada para fines particulares y qué parte para el desarrollo de la actividad económica. Por ello, se debe imponer la regla general de admitir la deducción de aquellos gastos de suministros respecto de los que el obligado tributario pruebe la contribución a la actividad económica desarrollada, y, siguiendo la regla de correlación entre ingresos y gastos para la determinación del rendimiento neto de la actividad económica, sólo puede admitirse la deducción de aquellos gastos si su vinculación con la obtención de los ingresos resultara acreditada por el obligado tributario. Así las cosas, la sola proporción en función de los metros cuadrados de la vivienda afectos a la actividad no serviría, pero podría, en su caso, servir un criterio combinado de metros cuadrados con los días laborables de la actividad y las horas en que se ejerce dicha actividad en el inmueble.

Concluyendo que, para calcular el rendimiento neto en una actividad económica en régimen de estimación directa, en el caso de utilización de un inmueble en parte como vivienda habitual, en parte para el ejercicio de la actividad, no procede la deducción de los gastos correspondientes a suministros atendiendo exclusivamente a una proporción entre los metros cuadrados afectos a la actividad económica y la superficie total del inmueble. Sin embargo, para la determinación del rendimiento neto de la actividad económica sí podría admitirse la deducción de este tipo de gastos por suministros, si su vinculación con la obtención de los ingresos resultara acreditada por el obligado tributario. En cambio, gastos de IBI, comunidad de propietarios, etc., Si pueden deducirse en proporción a la parte de la vivienda afecta al desarrollo de la actividad y a su porcentaje de titularidad en el inmueble.

munguia@munguiaabogados.com

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