FIRMAS

Votos rogados. Por Ce Castro

En ocasiones es complicado casar ideas, que aunque lo lógico sería que fueran en la misma dirección, parecen como esas líneas paralelas que, a pesar de todo, nunca llegan a cruzarse. Y es que en esto de las elecciones hay cosas que cuesta comprender. Veremos cómo va la cosa las generales, que al final se celebrarán el próximo 20 de diciembre.

La cuestión es que parece que aunque la Constitución diga en su artículo 42 aquello de que «el Estado velará especialmente por la salvaguardia de los derechos económicos y sociales de los trabajadores españoles en el extranjero y orientará su política hacia su retorno», ese mismo Estado -en la vida real- poco hace por defender los derechos «políticos» de los españoles «en el exterior». Son continuas las quejas por no poder ejercer su derecho al voto.

Mucho ha cambiado la cosa desde la reforma de la ley electoral de 2011. Antes algunos no se quitaban de la boca, ni del pensamiento, su interés por las preocupaciones de los canarios en Venezuela o Cuba. Los viajes «de ida y vuelta» eran una constante, pero la reforma impidió que continuaran votando en las municipales; y ahora quién sabe cómo les va…

Poco se oyó hablar de ellos el pasado mes de mayo cuando 134.801 residentes canarios vivían fuera del país y no ejercían el voto en las locales, aunque sí en las autonómicas. Quizá el próximo diciembre se les oiga algo más. Tan solo del mes de mayo a agosto, su número ha aumentado en 1.543, según los datos del Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA), lo que viene a ser casi como toda la población que vive en Garafía, en La Palma. Se ha pasado de 134.801 a 136.344 personas.

En el CERA hay inscritos más de 1.864.000 personas, que a pesar de la desidia de algunos se siguen quejando de que no pueden votar en igualdad de condiciones que el resto. Su pasaporte dice que son españoles, pero la realidad es bien distinta. No casan sus derechos con la realidad y de eso mucho sabe la autodenominada «marea granate».

Llegados a este punto habría que preguntarse por lo que dicen los estudios sociológicos encargados por los partidos mayoritarios acerca del color de ese voto granate. ¿Cabría alguna posibilidad por pequeña que fuera de que si les fuesen favorables, aprobarían un sistema que fuese bueno? Preguntas al aire, que nadie responde…

La propia Junta Electoral ha reconocido que existen «problemas» para ejercer el voto «rogado» desde el exterior, pero a nadie parece importarle. Bastantes problemas tenemos ya, deben pensar muchos, para ponernos a arreglar los inconvenientes por los que atraviesan los que ya no están. Y ojos que no ven,… Pues eso, que una vez más, quizá cuando nos toque a nosotros, sea demasiado tarde.

@cecastroramos

 

 

 

 

 

 

 

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