Educación SOCIEDAD

INVESTIGACIÓN. Percepción de los progenitores, profesores y niños: percepción de correlatos conductuales

EBFNoticias/Sara Ferial Wehbe Ramos.-  Con este estudio se pretende un acercamiento a la percepción que los niños tienen de su entorno con lo que se nos puede facilitar una mejor comprensión de su comportamiento. En su proceso de adecuación interactivo el niño construye su realidad a través de lo que percibe de los agentes socializadores más inmediatos y significativos. Es en la primera etapa de su vida cuando el niño conforma la base de su personalidad. Los padres principalmente y los educadores pasan a ser personas muy relevantes en su desarrollo. Este estudio se acerca a la percepción que tienen los padres, madres y educadores de los niños y cómo éstos perciben esa misma realidad. En este trabajo se han seleccionado dos cuestionarios que han sido válidos en otros trabajos de investigación que han demostrado su fiabilidad y su consistencia. El cuestionario Hiperactividad y Trastornos de conducta de los niños contestado por los padres, madres y educadores. Y el otro cuestionario Adaptación y Ajuste personal contestado por los niños en el que realizan una descripción de sus contextos socializadores más inmediatos. La muestra para este trabajo ha estado formada por 186 alumnos de los distintos colegios de Tenerife, con sus respectivos padres, madres y educadores. Con una media de edad de 10 años, por lo que estamos en una muestra en pleno proceso de aprendizaje. Es una muestra no clínica, aleatoria y heterogénea. En este trabajo de investigación se ha utilizado fundamentalmente el método cualitativo con la combinación de análisis cualitativos y cuantitativos, lo que nos ha facilitado resultados relevantes para este estudio.

This research aims to understand the perception children have about their environment. This knowledge may help us understand their behaviour. During the interactive adjustment process, children build their reality through what they perceive from the most immediate and significant socializing agents. Children shape their personality in the first stage of their lives. Mainly parents and also educators are very relevant in their development. This study approaches the perception that the parents and educators have from their children and also how they perceive the same reality. In order to obtain this information, two tests, which have been validated in other studies, proving their reliability and consistency, have been selected. The Hyperactivity and Behavioural disorders test for children, answered by parents and educators and also the Adaptation and Adjustment test, answered by the children, in which they describe their most immediate socializing context. The study is based on a sample group of 186 children from several schools in Tenerife, with their respective parents and teachers. The children are 10 years old average and therefore match the learning stage. It is a heterogeneous non clinic randomized sample. For this study we have applied mainly the qualitative method and also with a combination of qualitative and quantitative analysis, which gave us some relevant results.

Los primeros aprendizajes sociales del niño son fruto de las primeras experiencias afectivas más significativas que percibe del vínculo afectivo que establece con sus padres. El niño aprende de los padres no sólo escuchando sino actuando con ellos. Los padres con sus comportamientos transmiten a sus hijos pautas de conducta, además de valores sociales y personales. Los valores aprendidos en la familia facilitan al niño criterios o referentes evaluativos a través de los cuales organizan su mente. Por lo que los valores les ayudan en la toma de decisiones, ordenan sus prioridades, les motivan hacia sus metas personales, contribuyendo a definir sus actitudes y conducir sus comportamientos.

Los intercambios afectivos, motivacionales e intelectuales de los padres con sus hijos configuran cognitivamente la mente del niño. Que se construye sobre unidades de conocimiento, agrupándose en categorías, según criterios personales también aprendidos. Que son aprendidos por el niño en su entorno más próximo en forma de significados personales y que acaban orientando sus sentimientos, deseos, emociones, metas personales, formas de aprender, motivación y el propio conocimiento. Por lo tanto, lo que no conoce la mente del niño es aquello que no ha experimentado en su entorno y todos aquellos aprendizajes para los que el niño está maduro pero el ambiente le niega, es muy posible que le limite su desarrollo cognitivo, personal y social.

Las actitudes de los padres hacia sus hijos están moduladas por modelos mentales afectivos creados por ellos mismos. A través de ellos los padres transmiten de manera consciente o inconsciente a sus hijos una representación mental de ellos desde su propia visión particular. Por lo que, la conducta de los niños acaba siendo consecuencia del modelo mental que los padres tienen de ellos. En la infancia, por lo tanto, el niño construye su pensamiento con el que va a interpretarse a sí mismo y al mundo. Por ello, consideramos que el modo de pensar y de actuar de los padres debe proyectar coherencia y orden para que sea manejable por sus hijos. De lo contrario, podría conducir a éstos a interpretaciones ambiguas y a errores evaluativos afectivos que van a repercutir en el desarrollo inapropiado para su momento evolutivo personal, social e intelectual. La relación afectiva de los padres, como todos sabemos, puede dejar una profunda huella en el pensamiento y en la personalidad del niño. Los padres, en definitiva, como parte del sistema de interacciones significativo que orienta las características psicológicas del niño especialmente en sus primeros años. No siempre los padres son conscientes de lo que son, por lo que los niños muchas veces tienen aprendizajes que la propia familia no comprende. Para Bowlby (1985)[1] los padres podrían ser causantes de ciertos aprendizajes gratuitos de miedo en los hijos que pueden bloquear su desarrollo y pueden dar lugar a alteraciones psicológicas.

Cuando el niño llega a la etapa en la que debe incorporarse a la escuela cuenta con unas experiencias previas. Las cuales han modelado su personalidad, lo que puede tanto facilitar o entorpecer su adaptación a este nuevo contexto socializador. Es posible que las percepciones que tiene el niño de la realidad pudieran complicarse, puesto que los niños cuando se incorporan al colegio ya cuentan con una historia de experiencias previas con la familia que le han permitido desarrollar una determinada visión de sí mismo y del mundo. Ahora tenemos a la familia y al profesorado como agentes socializadores que interactúan conjuntamente en el desarrollo. En esta faceta de la vida el colegio se complementa con la familia y es cuando el educador juega un papel significativo en el desarrollo personal, social y cognitivo. La posición del niño frente al adulto la vemos reflejada en la aportación de García Medina (1990)[2]: “La decisión de intervenir individual o grupalmente queda supeditada en cada caso al particular posicionamiento de persona-alumno-pasivo frente a persona-adulto que decide desde su particular código de valores”. Así que para que el niño tenga una adecuada percepción vincular, los códigos que guían el pensamiento de los adultos requieren de una gran precisión. Por tanto, tanto en la familia como en la escuela debemos saber comunicar bien estos códigos para evitar el miedo de la desvinculación o del abandono afectivo.

También una percepción desafortunada por parte de los padres y/o de los educadores de los niños puede ser un caldo de cultivo de la incomprensión del niño. Éste puede ser arrastrado hacia interpretaciones erróneas sobre sí mismo y sobre la realidad, y puede predisponer a tener problemas psicológicos y de conducta. Solemos entonces hablar de inadaptación social y personal, déficit en su rendimiento escolar e incomprensión general de su comportamiento.

En este trabajo de investigación nos hemos propuesto el objetivo de analizar los efectos interactivos de las percepciones de los padres, madres y educadores con las de los niños. La fuente social predispone al niño a unas percepciones de la realidad que pueden hacer visibles patrones de respuestas del niño o comportamientos tanto apropiados como inapropiados. Por lo que puede ser una fuente de información de una disfunción en las interrelaciones sociales. Consideramos que la percepción de los adultos como la de los niños nos aporta información más amplia y veraz de las interrelaciones sociales educativas. Este trabajo se ha centrado de forma particular en las percepciones que tienen los padres, madres, y educadores de los comportamientos de los niños y como los niños parecen estar percibiendo esa misma realidad que los padres, madres y educadores perciben. Para conocer las percepciones de los padres, madres y educadores sobre el comportamiento de los niños se ha utilizado el cuestionario Hiperactividad y Trastornos de conducta (García Medina, 1998)[3]. El mismo cuestionario, se amplía con 18 ítems para los padres y las madres en el que hacen una valoración del Estilo Educativo que creen ellos utilizar en la educación de sus hijos. En cuanto a cómo los niños parecen percibirse a sí mismos y a la realidad hemos utilizado el cuestionario Adaptación y Ajuste personal (Ramos Pérez, 2002)[4].

La hipótesis de la que se parte en este trabajo es que si los entornos más cercanos al niño pueden estar teniendo efectos interactivos con sus percepciones y éstas a su vez pueden estar interaccionando en las repercusiones educativas.

Método

En este trabajo de investigación se ha utilizado fundamentalmente el método cualitativo, sin embargo, están presentes la combinación de análisis cualitativos y cuantitativos. El cuestionario Hiperactividad y Trastornos de conducta es un protocolo de preguntas contestado por los padres, madres y educadores en el que hacen una valoración en términos dicotómicos (contesta si o no) de los trastornos de conducta específicos de los niños de la muestra, consta de tres apartados: Déficit de Atención (consta de diez ítems), Hiperactividad (consta de nueve ítems) y Conducta Disocial (consta de diez ítems). El cuestionario de los padres y madres se amplía con dieciocho ítems más, en el que valoran el Estilo Educativo familiar que creen ellos aplicar con sus hijos. En el cuestionario Hiperactividad y Trastornos de conducta (HPYTC) se pregunta a los educadores, padres y madres sobre las conductas de los niños en los distintos contextos en los que interactúan. Y el cuestionario Adaptación y Ajuste personal (ADAPTA) contestado por los niños de la muestra, en la que hacen una autovaloración de sí mismos y de su entorno más próximo. Consta de treinta y tres ítems en él se intenta conocer la percepción que tiene el niño de su entorno más inmediato y de sí mismo.

Procedimiento

El procedimiento en este trabajo de investigación ha consistido en la recopilación de las pruebas de papel y lápiz entre el 2000 y 2009. Los datos recogidos registran un total de 186 grupos de pruebas contestadas. Las pruebas fueron recogidas en los distintos colegios de varias de las Islas Canarias. El procedimiento que se ha seguido para la realización de las pruebas consistió en pasarles el cuestionario de Adaptación y Ajuste personal a los niños. Y a los padres, madres y educadores se les paso el cuestionario Hiperactividad y Trastornos de conducta en el que opinan sobre las conductas de los niños en el contexto escolar y familiar. Además a los padres y madres responden a sus actitudes educativas que creen tener con sus hijos en el entorno familiar.

La muestra

La muestra en este trabajo estuvo formada por 186 niños con sus respectivos padres, madres y educadores de la isla de Tenerife. La media de edad de los niños y niñas es de 10 años por lo que estamos ante una muestra en pleno proceso de aprendizaje. Siendo una muestra no clínica, aleatoria y heterogénea.

Diseño

El diseño de la investigación es prospectivo y apoyado en análisis correlacionales.

Resultados

Los resultados obtenidos en las correlaciones realizadas entre las respuestas por los padres y las madres de los comportamientos de sus hijos con las respuestas de los niños parecen indicar que:

Cuando los niños perciben de sus progenitores que le demuestran afecto, que tienen una buena relación con ellos y se sienten escuchados y apoyados por ellos.

– Los padres parecen percibir que sus hijos no les escuchan cuando se les habla mientras que las madres parecen no estar de acuerdo con la opinión de los padres.

– Los padres consideran que sus hijos tienen la tendencia a estar intranquilos (hiperactivos) y tienen dificultades para centrarse y al tiempo que se entrometen en las actividades de otros. Mientras, que las madres no coinciden con la opinión de los padres.

– Los padres opinan que sus hijos pueden tener ciertas conductas disociales. Por su lado las madres manifiestan que sus hijos no parecen tener, en su opinión, ningún comportamiento disocial.

A continuación se exponen la tabla 1 de los resultados de los análisis correlacionales de las variables de comportamiento de los niños y la percepción de los niños hacia sus progenitores.

Tabla 1.

Los resultados de los análisis correlacionales entre Déficit de atención, Hiperactividad y Conducta disocial con la percepción positiva de sus progenitores

Tabla 1

Criterios de probabilidad: p= probabilidad criterios; 
,05 £   * / ,01 £   ** / ,001 £ *** / Muestra: 176

Ítems de contenido del cuestionario Hiperactividad y Trastornos de conducta (García Medina, 1998) de los niños (contestado por los padres y madres). Ítems de contenido del cuestionario ADAPTA (Ramos, Pérez, 2002) percepción positiva del niño con respecto a la madre: Mi familia se interesa por mí; Me siento a gusto cuando mis padres están en casa; Mi madre me demuestra afecto; (no) Me gustaría que mi familia fuese de otro modo; Cuando tengo problemas hay alguien en mi familia que me escucha y me apoya; Me llevo bien con mi madre; Mi madre me ayuda cuando estoy en apuros. Ítems de contenido del cuestionario del ADAPTA percepción positiva del niño con respecto al padre: Mi padre me demuestra afecto; Mi familia se interesa por mí; Me siento a gusto cuando mis padres están en casa; (no) Me gustaría que mi familia fuese de otro modo; Me llevo bien con mi padre; Cuando tengo problemas hay alguien en mi familia que me escucha y me apoya; Cuando tengo problemas mi padre me ayuda.

De las correlaciones de la visión de los padres y de las madres sobre el comportamiento de los niños parecen desprenderse que las madres no ven conductas que los padres si observan. En el caso de problemas atencionales, la hiperactividad y las conductas disociales. Esto nos puede estar indicando que la percepción de los padres y de las madres parecen ser diferentes y éstas se retroalimentan con las de los niños. Esta afirmación podemos deducirla de los resultados obtenidos en los análisis correlacionales siguientes.

En las siguientes tablas se presentan los resultados de los análisis correlacionales realizados entre las actitudes educativas de los padres y de las madres (cuestionario HPYTC) con las percepciones de los niños (cuestionario ADAPTA) con respecto a ellas. Los análisis correlacionales de padres y de madres se han realizado con los mismos ítems. En estas tablas hemos optado por mostrar aquellos resultados que han obtenido correlaciones significativas. En la tabla 2 se presentan los resultados de los análisis correlacionales de los padres y en la tabla 3 los resultados de las madres.

Tabla 2 Tabla 2 continuacion

Como podemos observar en la tabla 2, los resultados apuntan a que:

– cuando los padres consideran que si amenazan con algo a sus hijos lo cumplen a rajatabla los resultados parecen apuntar a que hay una relación con que los niños se sientan capaces de hacer las cosas tan bien como la mayoría de la gente, y que además se gustan como son y lo que son. Y por regla general no consideran que sean un desastre.

– cuando los padres opinan que la disciplina severa es necesaria para orientar la conducta de sus hijos, los datos lo relaciona con que los niños parecen sentir que pueden hacer las cosas tan bien como la mayoría de la gente.

– cuando los padres consideran que conectan bien con sus hijos y se sienten realizados los niños parecen sentir que pueden hacer las cosas tan bien como la mayoría de la gente.

– cuando los padres consideran que llegado el caso, estoy de acuerdo con que la fuerza física es una vía para solucionar problemas, los resultados lo relacionan con que sus hijos parecen sentir que pueden hacer las cosas tan bien como la mayoría de la gente y piensan que en general, no son un desastre.

– cuando los padres les exige a sus hijos como si tuvieran más edad, si fallan en algo lo discuten delante de otra persona para que se dé cuenta de sus errores, y si le prometen algo bueno consideran que siempre lo cumplen los resultados apuntan a que sus hijos parecen que en general, piensan que no son un desastre.

cuando los padres consideran que los hijos son un medio para transmitir, proyectar, nuestros sentimientos los hijos parecen sentir según los resultados que no pierden la confianza en sí mismos cuando hacen algo mal.

 Tabla 3

Criterios de probabilidad: p= probabilidad criterios; 
,05 £   *; ,01 £   **; ,001 £ *** / Muestra: 175

Cuestionario Hiperactividad y Trastornos de conducta (García Medina, 1998) en Estilo educativo (contestado por padres y madres). Percepción de los niños en el cuestionario Adaptación y Ajuste personal (Ramos, Pérez, 2002): 1. Estoy satisfecho conmigo mismo; 2. Puedo hacer las cosas tan bien como la mayoría de la gente; 3. Me gusta como soy; 4. Me gusta lo que soy; 5. Pienso que, en general soy un desastre.; 6. Pierdo la confianza en mí cuando hago algo mal; 7. En general esto estoy orgulloso/a de mi mismo/a.

Como podemos observar en la tabla 3, los resultados apuntan a que:

-cuando las madres consideran que si amenazan con algo a sus hijos lo cumplen a rajatabla, los datos parecen indicar que hay una relación con que ellos se sienten satisfechos con ellos mismos.

– cuando las madres sienten una gran necesidad de satisfacer sus necesidades emocionales a través de sus hijos y consideran que los hijos conectan con ellas y se sienten realizadas. Los resultados apuntan a una conexión con que sus hijos parecen considerar que pueden hacer las cosas tan bien como la mayoría de la gente.

– cuando las madres consideran que tienen muy claro el momento para corregir o para apoyar a sus hijos, los datos parecen relacionarlo con que los niños no se gustan como son.

– cuando las madres observando la conducta resultante de sus hijos consideran que lo están haciendo bien, los resultados lo asocian con que los niños parecen sentirse bien como son.

– cuando las madres parecen estar de acuerdo con sus parejas, los datos parecen hablar de una relación con que los niños parecen no se sienten satisfechos con ellos mismos y pierden la confianza en sí mismos cuando hacen algo mal.

– cuando las madres consideran que interviene un tercer familiar en la educación de sus hijos, los datos parecen apuntar que hay una relación con que los niños se sienten que no se gustan como son.

– cuando las madres consideran que ellas son las que toman las decisiones educativas con sus hijos, los resultados parece indicar una relación con la que los niños parecen sentirse un desastre.

Los resultados de los análisis correlacionales entre las actitudes educativas de los padres y de las madres con la percepción que tienen los niños sobre sí mismo y su entorno parecen apuntar a que éstos responden de forma diferente. Es posible que la teoría de Apego de Bowlby, nos arroje alguna hipótesis sobre los resultados obtenidos. Esta teoría nos dice que la figura de Apego de la madre es fundamental para que los niños y que la utilizan como una base segura desde la cual explorar, aventurándose en el ambiente y volviendo a por apoyo emocional. Los niños constituyen un lazo afectivo duradero con el cuidador que les permite utilizar la figura de apego como una base segura a través del tiempo y la distancia.

Por lo tanto, el conjunto de resultados obtenidos en las tablas anteriores parecen indicar que las relaciones de los padres y de las

madres con sus hijos son distintas, desde la visión afectiva del niño que parece tener mayores expectativas afectivas con las madres que con los padres. Y la muy posible singularidad de las relaciones, se retroalimentan en su línea a través de su interacción familiar.

PERCEPCIÓN EDUCADORES-NIÑOS

En la tabla 5 podemos observar que los resultados obtenidos en los análisis correlacionales entre las respuestas de los educadores en el cuestionario Hiperactividad y Trastornos de conducta de los niños con el cuestionario Adaptación y Ajuste personal contestado por los niños, parecen indicar que los niños se sienten que tienen la moral por los suelos cuando los educadores los perciben con problemas atencionales conductas hiperactivas y disociales. Lo que podría estar apuntando que la relación del educador-niño se retroalimenta en su interacción social y en este caso de forma negativa para el niño. Teniendo en cuenta que las actitudes y los aspectos afectivos influyen en la receptividad de los niños, en su motivación, y en su autoestima podemos considerar que los educadores funcionan como agentes socializadores que influyen en la autoestima académica del niño en el aula y por tanto en sus aprendizajes. Pues una de las variables que tiene mucha relevancia en la explicación del rendimiento académico es la dimensión académica del autoconcepto (Castejón y Pérez, 1998)[7] en el que los educadores tienen mucho que ver.

Tabla 5.

Los resultados de los análisis correlacionales entre la conducta de los niños según los educadores y la percepción de los niños

 Tabla 5 (1)Tabla 5 (2) 
Criterios de probabilidad: p= probabilidad criterios; 
,05 £   *; ,01 £   **; ,001 £ *** / Muestra: 175

Cuestionario Hiperactividad y trastornos de conducta (García Medina, 1998) contestado por los educadores sobre las conductas de los niños. Cuestionario Adaptación y Ajuste personal (Ramos Pérez, 2002) contestado por los niños de la muestra.

Discusión

Como conclusión provisional de estos datos podemos afirmar que Los datos parecen indicar que las actitudes de padres y madres hacia sus hijos se retroalimentan continuamente. Estos indicios podrían indicar que la interrelación de padres- hijos se va conformando con pautas regulares de comportamientos que dan singularidad a la relación.

Las conductas de los padres en la educación de sus hijos pueden estar influenciadas en un momento determinado por aspectos físicos y psicológicos. Las actitudes de los padres hacia sus hijos determinan sus respuestas hacia ellos, por lo tanto, los padres pueden determinar en gran medida las actitudes de los niños en otros contextos significativos. Estas consideraciones posicionan a los progenitores como variables muy relevantes para las actitudes habituales de los niños en otros contextos.

La visión afectiva del mundo que los niños aprenden de sus padres a través de sus actitudes y comportamientos educativos habituales, les facilitan habilidades apropiadas para su desarrollo. En términos generales, cuando el niño percibe un ambiente familiar positivo lo impulsa hacia aspectos psicológicos importantes. El niño si se forma en una personalidad equilibrada y objetiva con una buena autoestima lo predispone hacia un mejor ajuste personal y social. . La fuente social y el autoconcepto dan consistencia a los patrones de conducta del niño.

El autoconcepto como valoración de sí mismos es vital en el desarrollo afectivo y personal de los niños La autoestima como parte del autoconcepto tiene un papel fundamental en las relaciones del niño con respecto a la percepción del mundo y de sí mismo. Es una variable relevante en la que se interrelacionan otras variables como el éxito personal, social y académico.

Si las actitudes influyen en el comportamiento, conocerlas nos pueden ayudar a predecir el comportamiento de las personas en muchos contextos. Muchos factores parecen jugar un papel en la formación de actitudes que se aprenden y un pequeño pero creciente conjunto de datos sugiere que las actitudes pueden estar también influidas por factores genéticos. Además de la influencia de los distintos modelos de aprendizaje. La teoría de la expectativa por valor de Feather (1992)[8], en función de esta teoría la conducta de una persona en una situación está relacionada con las expectativas que la persona mantiene en esa situación, así como con las valoraciones subjetivas que la persona realiza sobre los resultados de dicha acción.

Para concluir consideramos que este estudio sugiere que un adecuado entrenamiento a través del estilo educativo de padres/madres y educadores puede ayudar al niño a la hora de adecuarse a los entornos sociales en los que se le requiere que tome pequeñas decisiones que quizás, en su conjunto pueden conducir su vida hacia objetivos vitales deseables y equilibrados.

Referencias

Bowlby, J. (1985). La separación afectiva. Barcelona: Paidós.
Berk, E. (1998). Desarrollo del niño y el adolescente. Madrid: Pretince Hall.
Castejón, J.L. y Pérez, A.M. (1998). Un modelo causal-explicativo sobre la influencia de las variables psicosociales en el rendimiento académico. Bordón, 50, 171-185.
Coloma, J. (1993). La familia como ámbito de educación de los hijos, en Quintana J.M. (Coord), Pedagogía Familiar. Madrid: Narcea, p.48.
Feather, N. (1992). Values, valences, expectations and actions. Journal of Social Issues, 48, 109-124.
García Medina, P. (1998). HPYTC: Hiperactividad y Trastornos de conducta. Doc. Interno La Laguna: PETP. Facultad de Psicología.
García Medina, P. y Armas Vargas, E. (2008). Comorbilidad, Personalidad, Estilos Educativos y Problemas de Conductas en Adolescentes: Anuario de Psicología Jurídica, Vol. 18, 21-30.
Wehbe Ramos, S. F., (2012). Personalidad, estilo educativo y trastornos del lenguaje. Tesis doctoral. Universidad de La Laguna.
Ramos, Pérez, C. (2002). Cuestionario Adaptación y Ajuste personal. Doc. Interno La Laguna: PETP. Facultad de Psicología.
Rothbaum, F., y Weisz, J. R. (1994). Parental caregiving and child externalizing behavior in nonclinical samples: A meta-analysis. Psychological Bulletin, 116, 55-74.
Valdivia Sánchez, M. C. (2003). Los estilos educativos en la educación familiar. Revista Letras de Deusto. Vol.33, nº 99, 29-61.

 

[1] Bowlby, J. (1985). La separación afectiva. Barcelona: Paidós.
[2] García Medina, P. (1990). Cuestionario de agrado-desagrado y adecuación en la percepción y la actitud hacia el centro escolar (“ADACE”). Análisis y Modificación de conducta, Vol.16. Nº 48.
[3] García Medina, P. (1998). HPYTC: Hiperactividad y Trastornos de conducta. Doc. Interno La Laguna: PETP. Facultad de Psicología.
[4] Ramos Pérez, C. (2002). ADAPTA: Cuestionario Adaptación y Ajuste personal. Doc. Interno La Laguna: PETP. Facultad de Psicología.
[5] García Medina, P. (1998). HPYTC: Hiperactividad y Trastornos de conducta. Doc. Interno La Laguna: PETP. Facultad de Psicología.
[6] Ramos Pérez, C. (2002). ADAPTA: Cuestionario Adaptación y Ajuste personal. Doc. Interno La Laguna: PETP. Facultad de Psicología.
[7] Castejón, J.L. y Pérez, A.M. (1998). Un modelo causal-explicativo sobre la influencia de las variables psicosociales en el rendimiento académico. Bordón, 50, 171-185.
[8] Feather, N. (1992). Values, valences, expectations and actions. Journal of Social Issues, 48, 109-124.

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