FIRMAS

Clasificación de periodistas por actitud y aptitud. Por Manuel Herrador

Los periodistas nos dividimos en dos grandes grupos de profesionales, los que lo somos y los que nos creemos que lo somos. Ambos, a su vez, con singularidades diferenciadoras.

Si tú, periodista, crees que perteneces a algún tipo no incluido en la siguiente relación de veintiséis, por favor, te ruego que me lo hagas saber (mnlherrador@gmail.com) con el fin de complementar, informar, e incluir el tuyo en futuras publicaciones.

-EL ACOMPLEJADO

Pone a parir todo lo que le rodea, los demás no saben nada, él es el más listo, y nunca ve algo positivo. Sus informaciones van cargadas de negatividad y desasosiego, y aunque no tiene ni puñetera gracia en su estilo periodístico, pretende –sin éxito- ser simpático y divertido. No investiga, ni se esfuerza, y su verdad es la única porque cree que es perfecto.

-EL ESCARBADOR

Remueve repetidamente la basura y las cloacas sociales. Toda su actividad profesional la centra en buscar el estiércol humano. Cuanto más hedor desprenden sus informaciones, más satisfecho se siente y mejor cumple su ideario informativo.

-EL EGOCÉNTRICO

Solo le interesa “él”, su vida, sus experiencias, sus ideas y su propio “yo”. Interviene en medios de comunicación para hablar de sí mismo, de sus logros, sus anhelos o sus reflexiones. Arrogante e individualista, su meta periodística diaria es que se hable de la grandeza de su personalidad porque, el resto de seres vivos, lo demás, no es relevante. Tras él, solo existe lo secundario.

-EL CONFUNDIDO

Sin cualificación profesional, ni titulación oficial, ni sentimiento de responsabilidad laboral alguna. El verbo “contrastar” no sabe que existe. No le preocupa hablar o escribir de lo que no sabe, le da igual, él es feliz aunque incurra en permanentes errores informativos. Aunque su prestigio entre los compañeros y los medios de comunicación es nulo, a él no le afecta y sigue contento diciendo – ¡a troche y moche!- que, él, es periodista.

-EL CUENTISTA

Sin empleo ni oficio conocido, sin la más mínima formación periodística, habla en la radio –colándose en la primera oportunidad que tiene- o escribe en su delirante blog, emitiendo reflexiones apoteósicas y apelando a citas bibliográficas copiadas de alguna página de Google descargada en su ordenador cuajadito de virus informáticos desde hace años. Su único oyente es él, en los “podcasts” radiofónicos y solo se lee él, repetidamente, en su desvencijado blog. Porque no sabe lo que es el “Pulitzer”, que si no…

-EL FABRICADOR

No le gusta trabajar, ni dedicar tiempo al aprendizaje y la formación. A cambio es un artífice de la invención informativa. Ni investiga, ni busca, ni pregunta, ni consulta. “La profesión” lo conoce muy bien. Vago de naturaleza, es capaz de montar una noticia donde no la hay. Con un prestigio inexistente mantiene su estatus de periodista. No es referente de nada ni de nadie.

-EL ESCORIA

Su modus operandi es silenciar, “cocinar”, tergiversar, inventar, extorsionar y/o manipular información a cambio de un beneficio personal, generalmente económico. Amenaza a sus víctimas, las cuales suelen ceder a sus demandas -con más o menos reticencia- para salvaguardar su reputación o la de la institución que representan. Son comprables, son unos vendidos y son conocidos por toda la profesión.

-EL PROTA

El prota no informa de cualquier asunto, no pierde el tiempo en nimiedades, sus actuaciones periodísticas siempre están orientadas al gran titular, a la noticia impactante, a la máxima repercusión social. Se siente la estrella más brillante de la sociedad y solo la alta repercusión social de sus informaciones alimenta y satisface su aspiración profesional.

-EL PLAGIADOR

Fundamenta su actividad profesional en copiar e imitar a otros compañeros. Así, sin ruborizarse, sin azorarse, con absoluta tranquilidad. Su máxima es copiar y pegar, y dejar que la vida fluya. No le da vergüenza.

-EL ERE

Mayor de 45 años, veterano periodista, muy cualificado, despedido de su medio de comunicación por ajustes de plantilla o cese de la actividad empresarial. Cobra alguna prestación de desempleo o la ayuda familiar. Es pesimista respecto a su futuro laboral. Goza de dignidad entre sus compañeros.

-EL BITITULADO

Es un profesional liberal con una actividad laboral ajena al periodismo, segunda carrera universitaria de la que se tituló. Ni ejerce, ni ejercerá periodismo jamás, pero siempre que tiene oportunidad de decir “y también soy periodista”, lo señala. Le encanta decirlo y que los demás lo sepan.

-EL FORMAL

Es solvente, de reputada cualificación, de reconocido prestigio, de intachable trayectoria, experto informador. Cualquier compañero pondría la mano en el fuego por él. Es un referente profesional y una excelente persona.

-EL RENEGADO

No pierde oportunidad en la que pueda descalificar con chismes e injurias a sus propios compañeros y empresas de comunicación. A veces, incluso, lo hace desde otro medio de comunicación. No le interesa lo que objetivamente es noticia, no le preocupa la opinión pública, solo le guía pisar indignamente a los demás. Es claramente reconocible dentro de la profesión.

-EL SOMETIDO

Muy obediente, siempre accede a las directrices de sus superiores, aunque interiormente no las comparta, aunque cualquier acción laboral vaya contra sus principios más íntimos. Conciliador por naturaleza antepone a todo –prioridad absoluta- su puesto de trabajo y su sueldo mensual.

-EL DETECTIVE

Ha equivocado su profesión, nació para policía. Toda su actividad informativa se centra en la investigación exhaustiva, en la búsqueda de pruebas y en dar cobertura a su caso hasta que este termina en los juzgados. Le gustan las complicaciones de trama. Habla “de usted” a todo el mundo. No “tutea” a nadie.

-EL PALIZA

Simpático y afable, pero que aburre a todo el que se le acerca. De dilatada experiencia y rigor informativo cuenta detallada y repetidamente, a quien le da conversación, sus anécdotas y batallitas profesionales de sus últimos treinta años dentro de los medios de comunicación.

-EL PÉNDULO

Comúnmente también llamado “el chaquetero”. Sus bandazos ideológicos son épicos. Le da igual apoyar hoy una idea y mañana la contraria. La corriente informativa que más le interese, esa, es la que él elige y defiende. La objetividad y la imparcialidad no son sus virtudes.

-EL FRUSTRADO

Profesional liberal de altísima cualificación profesional que, sin cualificación periodística, interviene frecuentemente en medios de comunicación para hablar de su propia actividad laboral pero que, en el fondo, le encanta el mundo de la comunicación, le gusta que le escuchen y le encanta que lean sus artículos en prensa. Aparece en los medios con más frecuencia que los propios periodistas.

-EL AVENTURERO

Periodista atrevido, que se juega su propia vida y lo cuenta mientras viaja y corre riesgos. Disfruta dando a conocer su vida privada, dónde come, qué come, dónde duerme, qué le ha mordido, los contagios de enfermedades en su última expedición. Casi pierde la vida en cada información que ofrece.

-EL ANALÓGICO

Odia el universo digital, no quiere ni oír hablar del sistema binario. Echa de menos su vieja máquina de escribir “Olivetti” con la que tecleaba a golpes sus folios. Maneja –y detesta- a nivel de usuario el “Word”.

-EL JETA

Es un caradura, un descarado, especializado en un sector informativo específico que pueda facilitarle bienes y/o servicios. Por ejemplo, gastronomía, hostelería o viajes son solo algunos de sus sectores informativos favoritos. Siempre trata de comer, beber y/o viajar gratis, cosa que consigue con frecuencia.

-EL EMÉRITO

Ya jubilado, ha ejercido periodismo toda su vida. Presume de poseer todas las titulaciones posibles oficiales, grados y másteres en periodismo y comunicación en España y parte del extranjero. Asesora a grandes personalidades. Imparte formación en Escuelas de Negocio de prestigio a 100 € la hora.

-EL LISTO

Vincula el periodismo a los grandes negocios con una productiva y exitosa gestión mercantil. De alto nivel económico se ha convertido de modesto periodista a influyente y avispado empresario. Es muy inteligente y gestiona triunfante la comunicación de importantes compañías privadas.

-EL PLOMO

Es un coñazo de periodista, repetitivo en sus informaciones y cargado de aburrimiento y tristeza en sus intervenciones. Es tal su mala fama entre los compañeros, que nadie le invita a una tertulia en la radio o a escribir un pequeño artículo en un blog. Como él quiere seguir diciendo que es periodista, se presenta directamente en los medios de comunicación, sin que le inviten. Es muy pesado.

-EL DISPUESTO

Acude a todas las ruedas de prensa –aunque le impidan el paso por no estar acreditado-, acepta toda invitación a una emisora de radio local, aprovecha cualquier participación en un medio de comunicación para, a partir de ahí, ya decir toda su vida que es periodista. Tiene su propio blog, cargado de faltas ortográficas, pero él no lo sabe.

-EL FETÉN

Periodista vocacional, en activo, con amplísima experiencia, maduro, muy valorado por sus compañeros, escrupuloso en sus criterios profesionales, altamente cualificado, continuamente formándose y adaptándose a las nuevas tecnologías, fiel a los valores éticos y morales que transmite a la sociedad en cada ocasión que se le presenta. Es un referente para los más jóvenes periodistas y para sus compañeros coetáneos. Este tipo es, afortunadamente para la profesión, el más numeroso. Alcanza a más del 99% de los periodistas.

(Con perdón)

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