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MODA. Culito from Spain vence a las acusaciones por plagio. Por Mónica Ledesma

Elblogoferoz / Mónica Ledesma.– Tras la tempestad llega la calma o, al menos, es lo que parece estar viviendo la firma tinerfeña Culito from Spain tras la reciente polémica en la que se vio envuelta la marca cuando fue acusada de plagiar varias obras de reconocidos ilustradores de Madrid, Barcelona, Valencia, México, Estados Unidos, Brasil e Italia para utilizarlas en los estampados que conforman sus diseños femeninos.

Las redes sociales se erigieron en su día en voz de un encarnizado cruce de denuncias por parte de afectados y seguidores contra esta firma canaria, artistas entre los que destacaban nombres conocidos del sector de la ilustración como el de Conrad Roset, Vanessa Borrell (Lady Desidia), Adams Carvalho, Fernanda Castro-Matrioska, Gaia Bordocchi, Kelly Bermudez, Julia Kostreva o Dulk, entre otros.

No obstante, la agria polémica parece que se diluyó tras el verano, pues según afirma el director de Culito from Spain, Christian Mastropierro, «los fans y amigos de estos ilustradores sólo hicieron ruido mediático contra mi marca, pero tal y como defendí en su momento no habíamos hecho nada ilegal, sino que también fuimos parte de un engaño. Contacté en su momento con los artistas afectados y les expliqué que todo se debió a un problema de determinados bancos de imágenes a los que compramos esos diseños que nos decían habíamos robado y, asimismo, como gesto de buena voluntad procedimos a retirar esas prendas del catálogo. Después de esto, no ha llegado ninguna denuncia por vía judicial».

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La firma tinerfeña acaba de presentar su nueva colección en Madrid.

Mastropierro recalca que «lo más asombroso de todo este asunto ha sido que a pesar de tantas críticas e insultos, tanto contra mi firma como contra mí, lejos de hacer daño a la reputación de la marca se ha conseguido invertir el efecto, pues en redes sociales como Facebook hemos crecido en más de mil seguidores, reafirmando el apoyo que han dado nuestros clientes a un producto que siempre ha estado dentro de los marcos legales».

En este sentido, asevera, que «hasta la nueva colección de invierno que se está sirviendo ahora mismo en tiendas, que se llama ‘La Bomba’, ha tenido una repercusión muy buena, más de lo que se esperaba, por lo cual hay que darle la razón a ese refrán que reza que aunque sea mal o bien lo importante es que hablen de ti. Soy de los que pienso que cuando el mar está agitado no se ve el fondo, pero cuando pasa un tiempo y se aclara el agua ya puedes observar los peces que nadan en el mar. Es lo que ha pasado en mi caso».

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Uno de los diseños de la propuesta otoño-invierno de la marca.

El director de esta marca adscrita a Tenerife Moda, la cual acaba de exponer su nueva propuesta otoño-invierno en la feria Momad Metrópolis de Madrid, añade que desde un primer momento “entendí la postura de los ilustradores ante una situación que era desagradable pero falsa, aunque siempre he defendido, y sigo haciéndolo, que no tuvimos culpa ni robamos nada, tal y como se nos acusó. La firma trabaja con archivos digitales procedentes de bancos de imágenes y, por otra parte, también recibimos ofertas de artistas freelance. Siempre pagamos por las ilustraciones que utilizamos y hay facturas que así lo demuestran», concluyó.

Cabe recordar que cuando esta polémica saltó por Internet a mediados del pasado julio, el artista Conrad Roset señalaba en sus propias redes que la marca Culito from Spain había robado una de sus ilustraciones, la cual -apuntaba- vendía en una de sus prendas sin su permiso y sin recibir compensación económica. Una acusación a la que también se sumó Lady Desidia, alegando al respecto que “tiene varios diseños que son obra mía y la manera de actuar de esta firma vulnera los derechos de autor”. Denuncias en este mismo sentido a las que se sumaron ilustradores como la mexicana Fernanda Castro-Matrioska o el valenciano Dulk, entre otros.

Ilustraciones de Lady Desidia estampadas en vestidos de la firma Culito.
Ilustraciones de Lady Desidia estampadas en vestidos de la firma Culito.

Pese a ello, dos meses después de este escándalo, el silencio por parte de quienes lanzaron estas acusaciones parece ser el que ha ganado. Este medio ha intentado de nuevo contactar con varios de los artistas afectados, aunque una vez más sin éxito. Igualmente, en los respectivos perfiles y muros este espinoso tema parece haber caído en el olvido, sin una nota aclaratoria de qué pasos se dieron después o si, por contra, ya se había solucionado.

Por el momento, el único que ha querido hablar y explicar los hechos ha sido el director de la marca afectada, incidiendo en no entender muy bien un agrio enfrentamiento en el que todos, con o sin razón, ejercieron de juez y parte.

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