FIRMAS Juan Miguel Munguía Torres

Los Whatssap como prueba. Por Juan Miguel Munguía

En los últimos años, hemos sido testigos de una vertiginosa evolución tecnológica. Internet, smartphones, redes sociales, aplicaciones que permiten comunicación instantánea entre los usuarios… A su vez, las pruebas a aportar en un procedimiento judicial, se han ido modificando a causa de que, muchas de las conversaciones que se mantienen entre los potenciales litigantes, se mantienen a través de estos nuevos servicios. Pero, ¿es realmente admisible, pertinente y necesario este tipo de pruebas para emitir un fallo objetivo y justo en un procedimiento?

 La prueba de una comunicación bidireccional mediante cualquiera de los múltiples sistemas de mensajería instantánea (WhatsApp, Facebook, twitter, Tuenti,..) con los que contamos en la actualidad, debe ser abordada con todas las cautelas posibles ya que, la posibilidad de una manipulación de los archivos digitales mediante los que se materializa ese intercambio de ideas, forma parte de la realidad de las cosas.

Es más, el anonimato que autorizan tales sistemas de mensajería instantánea y la libre creación de cuentas con una identidad fingida, hacen perfectamente posible aparentar una comunicación en la que un único usuario se relaciona consigo mismo. 

De ahí que la impugnación de la autenticidad de cualquiera de esas conversaciones, cuando son aportadas a la causa mediante archivos de impresión, desplaza la carga de la prueba hacia quien pretende aprovechar su idoneidad probatoria. Será indispensable en tal caso la práctica de una prueba pericial que identifique el verdadero origen de esa comunicación, la identidad de los interlocutores y, en fin, la integridad de su contenido.

No obstante y a pesar de lo expuesto, hemos de aclarar que la previa declaración de pertinencia y consiguiente admisión de una prueba interesada por cualquiera de las partes de un pleito, no obliga al Tribunal, de forma ineludible, a su práctica. La pertinencia inicial de una determinada prueba no es obstáculo para que, a la vista del desarrollo de las sesiones y distintas fases de un procedimiento, su práctica deje de ser útil. No todo lo pertinente confirma su necesariedad cuando ya se ha desarrollado previamente buena parte de la propuesta probatoria de ambas partes. Ni siquiera el hecho de su previa y anticipada declaración de pertinencia, tiene entidad para debilitar la procedencia del rechazo ulterior. A diferencia de la pertinencia, que se mueve en el ámbito de la admisibilidad como facultad del Tribunal, la necesidad de su ejecución se desenvuelve en el terreno de la práctica, de manera que medios probatorios inicialmente admitidos como pertinentes pueden lícitamente no realizarse, por muy diversas circunstancias que eliminen de manera sobrevenida su condición de indispensable y forzosa, como cualidades distintas de la oportunidad y adecuación propias de la idea de pertinencia (SSTS 46/2012, 1 de febrero ; 746/2010, 27 de julio y 804/2008, 2 de diciembre ). En este tipo de casos, no se trata de resolver denegaciones formales de prueba, sino que es preciso que tal denegación haya producido indefensión, de manera que el motivo exige «…demostrar, de un lado, la relación existente entre los hechos que se quisieron y no se pudieron probar por las pruebas inadmitidas, y de otro lado debe argumentar convincentemente que la resolución final del proceso a quo podría haberle sido favorable de haberse aceptado la prueba objeto de controversia» ( SSTS 1023/2012, 12 de diciembre ; 104/2002, 29 de enero ; 181/2007, 13 de abril y 421/2007, 24 de mayo ).

Por tanto, a modo de conclusión, les recomendamos sean especialmente cuidadosos a la hora de tratar de aportar una conversación mantenida a través de cualquier servicio de mensajería instantánea a un proceso judicial, ya que, la admisión a trámite y práctica de un medio probatorio de este tipo dependerá ya no sólo de su necesariedad o pertinencia sino, además, de la autenticidad de los mismos que, en todo caso, habrá de ser cotejada por un perito o notario que comparen la conversación contenida en el soporte físico y la contenida en el soporte digital.

munguia@munguiaabogados.com

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