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Derecho Ciudadano a Decidir: ¿el soplo de aire fresco definitivo? Por Juan Velarde

Nace en España un partido con vocación de concentrar en su seno a los votantes descontentos con las grandes formaciones que, hasta la fecha, han venido repartiéndose el pastel del poder, es decir PP y PSOE. Se trata de Derecho Ciudadano a Decidir, una fuerza que empezó a gestarse hace un lustro, viendo que en este país las dos grandes formaciones no estaban por la labor de ofrecer cambios y que los emergentes Ciudadanos y Podemos parecen empezar a asumir su papel de bisagras y del ‘qué me das a cambio de que te apoye’.

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Al igual que el número de apóstoles que tenía Jesucristo, 12 son las personas que entre Asturias, Aragón, Valencia, Zaragoza, Córdoba y Madrid están detrás de la constitución de Derecho Ciudadano a Decidir. La puesta de largo de esta formación fue en junio de 2015 en Palma de Mallorca y se prevén nuevas presentaciones para el próximo mes de septiembre de 2015 en Valencia y Barcelona.

¿Cuáles son los principios que defiende esta nueva marca electoral? Sus fundadores se consideran un partido de derecha liberal con vocación social, que asume el pleno respeto de personas. Defendemos el derecho a la vida total desde el momento de la concepción a la muerte por causas naturales, así como defensa de la familia en el sentido amplio.

Hacen especial hincapié en que cuestiones como exigir que el Gobierno de España recupere las competencias esenciales, es decir sanidad, justicia o educación, asunto esencial para evitar el despiporre habido hasta la fecha donde las comunidades autónomas querían la competencia para obtener ingresos, pero preocuparse más bien poquito de la calidad del servicio prestado a sus ciudadanos.

También contemplan el derecho a la libertad, protección a la salud, trabajo digno, propiedad privada, libertad de pensamiento y supresión de todo tipo de subvenciones a partidos políticos y sindicatos. A ver si es verdad que por fin existe en España un partido que se atreva a llamar a las cosas por su nombre y que, especialmente, consiga abolir la mamandurria y el pesebre perenne de las ayudas oficiales a quienes tienen que venir a servir y no a servirse de los españoles.

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