FIRMAS Salvador García

Positiva declaración turística. Por Salvador García Llanos

En una denominada Declaración en apoyo de una industria turística de calidad, suscrita por cocineros y reposteros, maîtres y camareros, gobernantas, conserjes de hotel y la Federación de Servicios de la central sindical Comisiones Obreras, se señala que entre los principales problemas del sector figura el de la precariedad laboral, “que presiona a la baja sobre la profesionalidad y la propia competitividad del sector”. En otras palabras, el empleo turístico de calidad retrocede y la pérdida de profesionalidad en el sector es palpable.

Hay que prestar atención a esta circunstancia en plena bonanza. Es bueno que las conclusiones salgan de los propios operadores a poco que hagan un análisis autocrítico. Mejor ahora, desde luego, cuando el empresariado debe ser consecuente: el crecimiento puede y debe hacerse sobre bases sólidas, para mejorar la oferta en todos los sentidos, por si los mercados varían su rumbo y se vuelve a experimentar una evolución negativa, que nada es descartable en el negocio.

La Declaración pone de relieve no solo el concepto de calidad en el empleo sino el impulso sostenido de formación que hay que realizar para robustecerlo y hasta para concienciar a quienes directamente forman parte del hecho turístico. «La calidad en el empleo, junto con las necesarias infraestructuras físicas e inteligentes, tiene un papel decisivo para el desarrollo turístico sostenible y de calidad, además de precisarse un esfuerzo de formación tanto de los responsables (públicos y privados) como de los trabajadores y trabajadoras», expone el citado documento.

Los firmantes advierten, además, los perniciosos efectos que tales debilidades causan para alimentar, de paso, la economía sumergida que tanto daño está causando en el sector. El intrusismo, la oferta alegal, el empleo sumergido, precario y casi sin derechos, en su grado más alto, representan un auténtico lastre para un sector productivo del que presumen algunos gobernantes con las cifras estadísticas sobre la mesa pero con pocas medidas o iniciativas correctoras de tales problemas.

La Declaración -positiva si lo que tiene de compromiso se cumple-,  subraya que la citada precariedad laboral «supone una pérdida de profesionalidad que afecta a la calidad de la oferta turística, además de suponer una brutal competencia desleal para aquellas empresas que apuestan por la oferta reglada, empleo de calidad y el cumplimiento de los convenios colectivos sectoriales tanto en lo económico como en lo social».

Las organizaciones profesionales que han suscrito el documento deben incidir en las políticas públicas que se vienen aplicando, uno de cuyos ejes, la denominada desregulación normativa en materia de contratos laborales, subcontratas de servicios o convenio colectivo, junto a la reducción de gasto público que ha afectado a los controles del Estado (inspección, judicatura…), han generado un proceso poco favorable para el sector.

Hecha la Declaración -veremos cuál será la respuesta de los poderes públicos-, se trata ahora de hacer el seguimiento adecuado y producir alternativas valientes para el desarrollo de una industria turística sostenible y de calidad. El propio texto lo destaca para la consecución de este objetivo: “Tanto la calidad de la oferta como la calidad del empleo son el valor añadido necesario”.

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