FIRMAS Juan Velarde

Las liberticidas y censoras de Telecinco: Paz Padilla y María Teresa Campos. Por Juan Velarde

Les gusta indagar, husmear y sacarle todo el partido posible a las vidas ajenas. A veces no se han salvado ni siquiera sus colaboradores más directos. Sin embargo, cuando los problemas les afectan a ellas, entonces ni hablar del peluquín, sus cuestiones privadas son eso, privadas, y entienden que prima el derecho a la intimidad y a la imagen porque ellas dos aplican las normas sui géneris o, dicho de otra manera, tienen un máster por la universidad del cotilleo en el uso de la ley del embudo, lo ancho para ellas y lo estrecho para los demás.

Estas dos individuas que sientan cátedra sobre lo divino y lo humano son Paz Padilla y María Teresa Campos. Ambas han convertido ‘Sálvame’ en una especie de Inquisición donde se destripa a todo bicho viviente, se llega hasta las mismas entrañas del personaje y se le fustiga con todo tipo de vídeos y burlas. Todo vale en el plató de Telecinco por sacar media décima más de audiencia que Antena 3.

Sin embargo, estas dos presentadoras ahuecan el ala y se ponen en plan censor cuando los temas les afectan a ella. A Paz Padilla, por ejemplo, no sólo no le ha hecho ni pizca de gracia lo de que trincasen a su novio sociata como supuesto implicado en la gran trama de corrupción andaluza, sino que prohibió que en la cadena se hablase del asunto. ¿Pero no eras tú la paladina de la libertad de expresión? Y no podrá decir que es mentira lo que digo porque la napia le crecería tanto que tendrían que ampliar el estudio…por narices.

Y luego está la señora Campos, la que cuece en todas las ollas, la reina destronada que tuvo que volver con el rabo entre las piernas a Mediaset tras llamar de todo al capo Paolo Vasile. Pues bien, la mamá de Terelu (otra que tal baila) está que trina con una información sobre sus problemillas o problemotes con el fisco y, al igual que Paz, dio órdenes precisas para que no se hablase de su problema y, de paso, amenazar a todos los medios que se atengan a las consecuencias de difundir que Hacienda le reclama 840.000 euracos. Para mayor surrealismo, la doña en cuestión pidió a la cadena que pixelaran parte de la portada de Lecturas donde se hablaba de esa deuda que tiene contraída con el departamento de Montoro. Otra liberticida más que luego no tiene empacho alguno en poner de vuelta y media a los demás. ¡Qué cara más grande, señora Campos!

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