FIRMAS Francisco Pomares

A babor. El Estado y el Gobierno. Por Francisco Pomares

Fernando Clavijo ha vuelto muy contento de su encuentro con el rey Felipe, al que ha cubierto de halagos y piropos tras la cita en Zarzuela. Nos cuenta Clavijo que se ha quedado muy sorprendido de que el rey conozca minuciosamente la situación social, económica y política de las Islas y de que tenga a Canarias muy presente. A mí me sorprende la sorpresa de Clavijo: el rey es la máxima autoridad del Estado y se le entrena desde niño precisamente para conocer con precisión las distintas realidades de todas las regiones y territorios del país. Dado que el rey reina, pero no gobierna, su ocupación principal es precisamente estar al loro de todo lo que pasa en España, aunque no pueda hacer mucho por cambiar nada, porque no está entre sus funciones y competencias las de gobernar. Supongo que la sorpresa de Clavijo es fruto de ese aldeanismo un poco papanatas que a veces nos hace creer que Canarias es el ombligo del mundo, y que a pesar de ello nadie sabe nada de nosotros ni se ocupa de nosotros. Canarias tiene sus características singulares, desde luego, pero no hay ninguna región que no las tenga. La nuestra es especial porque está lejos y es un archipiélago. Pero Extremadura es especial por su incapacidad para sostenerse a sí misma, o Galicia por las enormes dificultades de comunicación en su territorio, o el País Vasco lo es porque se siente roto con Navarra y dividido con Francia. Cada región mira su propio ombligo, y todas se consideran olvidadas y maltratadas.

Clavijo cree que el rey Felipe se ha mostrado muy receptivo ante la petición canaria de fijar el REF en la Constitución, cuando esta se reforme, si es que se reforma, que Clavijo le ha dicho al rey que basta con reformarla un poco, para que el rey se quede tranquilo. Clavijo está en lo cierto cuando plantea que hace falta que el REF sea asumido por las instituciones del Estado como una compensación a Canarias por su fragmentación y lejanía del resto del territorio nacional, y no se nos vea como unos aprovechados. Y es bueno que el rey piense lo mismo, si Clavijo ha interpretado bien lo que piensa el rey. Aunque quien tiene que ocuparse del REF no es el rey, que representa al Estado, sino el Gobierno, que se ocupa de los asuntos del Estado. Quizá el presidente tiene una leve confusión terminológica con eso: le ha dicho al rey que se está haciendo un esfuerzo por «recuperar las relaciones con el Estado», y yo no he visto esas relaciones rotas ni en peligro, más allá de las advertencias del predecesor de Clavijo sobre la supuesta desafección canaria con el Estado. Aquí no hay peligro en las relaciones con el Estado, ni lo ha habido en los últimos años. Las instituciones y la población de Canarias han mantenido una extraordinaria lealtad al Estado y a la Constitución. Aquí lo que ha pasado es que Paulino estaba cabreado con Soria y Soria con Paulino, y Clavijo quiere hacer las cosas de otra manera, hasta que Soria le cabree también a él. Pero el Estado es algo mucho más serio que Soria o el Gobierno. Nuestro Estado no es ni sólido ni líquido ni gaseoso: es una democracia constitucional a la que antes los políticos llamaban España.

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