FIRMAS Salvador García

Uno que pide fusilaminto. Por Salvador García Llanos

Lo ha servido en bandeja.

Va Miguel Ángel Rodríguez, quien fuera portavoz del primer gobierno de José María Aznar, y suelta en medio del fragor del desafío soberanista de Catalunya:

A Mas le falta un fusilamiento.

Que se sepa, hasta ahora, no ha pasado nada. Es probable que consideren a Rodríguez tan ‘outsider’ que ni se den por aludidos, de modo que su afirmación haya sido tomada como una ‘boutade’ más que se ha ido al limbo, pese a lo que entraña.

Pero el caso es que ahí está la bandeja de la comparación. Sin ir más lejos, con el asunto que tratamos ayer relativo a la denuncia formulada contra un vecino de Güímar por escribir en Facebook que la policía local era «una casta de escaqueados», razón por la cual le han aplicado un artículo de la conocida por ‘Ley mordaza’, al constituir -interpretan- una infracción leve.

Venga, comparemos: uno pide un fusilamiento (no hay matices posteriores, luego que cada quien interprete lo que quiera), para el presidente de una institución tan importante como la Generalitat, elegido democráticamente en las urnas. Y el otro, en un legítimo ejercicio crítico, ha escrito (con matices explicativos, pero sin pruebas) que los policías locales eluden sus compromisos u obligaciones.

Si andamos en un Estado de derecho y hay que conducirse con arreglo a leyes, reglamentos, ordenanzas y demás, que sea igual para todos. No puede ocurrir que el irrespeto sea perseguido y sancionado y ciertas ‘carencias’ que sugieren ciertas ‘soluciones’ pasen a dormir el sueño de la impunidad.

Pero ya se sabe quienes hicieron y aprobaron la Ley y, encima, dejaron las puertas de la Administración abiertas para su aplicación.

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