FIRMAS Juan Velarde

Nicolás Maduro: Catedrático Honoris Causa de la Universidad Internacional de la Memez. Por Juan Velarde

Las redes sociales no sólo están llenas de sujetos que se dedican a la amenaza pura, dura y aviesa, sino que también te encuentras a gente como Discrete Friend Ship que, a través de Facebook, me ha hecho llegar esta reflexión sobre el cacique dictador de Venezuela, Nicolás Maduro. Las perlas que aquí relata son imperdibles, disfrútenlas:

Hemos oído de sus labios ese mensaje dedicado al expresidente español José María Aznar. Un hombre que, por su aspecto personal, no llamaría la atención, no destacaría. La izquierda española lo declaró «enemigo público» porque en dos años hizo lo que la izquierda no logró en más de 15: bajarnos los impuestos a los trabajadores y subirnos los salarios. Algo que debería ser denunciado ante las Naciones Unidas, pues la clase trabajadora debe pasar hambre, siguiendo el ejemplo que usted ha puesto en marcha en la República de Venezuela, con un notable éxito, por lo cual lo felicitamos desde Europa.

Pero, para sorpresa del mundo entero, usted le atribuye a Aznar un éxito rotundo, como es haber acabado él solo con un millón doscientos mil soldados. Esa hazaña es tan prodigiosa que merece pasar a la Historia Universal con letras mayúsculas. Me pregunto si querrá usted hacer los honores y presentar la moción ante el correspondiente organismo, la UNESCO. Lo insólito es que usted haya sido el descubridor de esta brillante gesta, dejando un poco en ridículo la labor de cientos de investigadores de la historia, quienes, a partir de ahora, lo considerarán como usted se merece.

No decaiga, Profesor Maduro, en su labor de investigación. Incluso abandone el tiempo que dedica al gobierno de su país, pues está bien claro que para pasar hambre y estrecheces no lo necesitan a usted, ese proyecto ya está consolidado y nadie le va a quitar ese mérito. Siga más bien investigando, pues a nadie le extrañaría que llegara usted a la conclusión de que el trágico tsunami de Fukushima, ocurrido el 11 de marzo de 2011, pudo ser provocado por el mismísimo Aznar. ¿Ha pensado, Profesor, en analizar las causas del accidente nuclear de Chernóbil, ocurrido el 26 de abril de 1986, por si el señor Aznar estuviese implicado? Tampoco descarte estudiar la desaparición del avión de Malaysian Airlines, ya que todo parece apuntar a esta misma persona, José María Aznar.

El título de «Profesor» lo tiene usted ganado con sus provechosas enseñanzas, elevando sustancialmente su propio nivel cultural. El fruto de estas investigaciones sería más bien motivo para concederle un título honorífico, el de Catedrático Honoris Causa de la Universidad Internacional de la Memez. Es un cargo vitalicio, aunque no supone gratificación económica alguna. Y como no la otorga ningún país desarrollado, no debe usted sentir asco al recibirla. Sepa, estimado profesor, que ya hay una campaña de recogida de firmas, donde cuente usted con millones de apoyos.

Como colofón, dicha Universidad no tiene inconveniente en que vaya usted a recoger el distintivo con su clásica indumentaria de vendedor de obleas y arepas, que lo ha hecho internacionalmente famoso.

Y cuando haya obtenido el merecidísimo galardón, puede que quiera usted explicarnos cómo ha logrado, siguiendo las enseñanzas del Gran Timonel Hugo Chávez, que el país más rico del planeta en reservas de petróleo sea el único donde sólo unos pocos acumulan esas riquezas mientras el resto de la población venezolana malvive.

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