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El éxito de Margiela redime a Galliano. Por Armando Pinedo

Mientras la marca que lleva su nombre trata de resurgir de un moribundo posicionamiento sin su presencia, los números confirman a John Galliano como un flamante hombre de negocios  que dispara un 20% las ventas de Martin Margiela.

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Sin duda, seguir vinculando la carrera del diseñador John Galliano al episodio mediático que provocó su salida de Dior como director creativo y que le desterró a un ostracismo profesional y personal parece muy injusto. Esta semana, su presente como responsable de la nueva etapa en Martin Margiela se adorna con números positivos que se traducen en unas ventas para la firma por valor de 100 millones de euros, lo que le devuelve el estatus de brillante creador multidisciplinar que, además, cuenta con el apoyo incondicional de una industria que en su momento tuvo que elegir entre apoyar al todopoderoso Bernard Arnault, propietario del Grupo LVM, o a un desolado diseñador gibraltareño, conducido a un destierro que parecía haber acabado eternamente con su profesión.

Diseños de John Galliano para Martin Magiela

Pero también esta semana, la marca John Galliano, la misma que el propio diseñador fundó, dirigió y encaminó hacia un cierto éxito comercial hasta que la adquirió Christian Dior y de la que fue despedido fulminantemente al mismo tiempo que de la empresa que hoy regenta Raf Simons, presentaba su nueva identidad corporativa con un cambio de logo muy significativo, reproducido por todos los medios y redes sociales junto a la pregunta si la marca John Galliano puede sobrevivir sin el hombre John Galliano, como apuntaba la periodista Vanessa Friedman en The New York Times.

Con todo ello, parece que son tiempos de revancha para John Galliano, quien en 2013 trabajó puntualmente para Oscar de la Renta con colaboraciones que hacían presagiar que su regreso a la industria sería como sustituto del creador dominicano, enfermo mortalmente de cáncer, y cuyo cameo artístico se difuminó hasta que en 2014 Renzo Rosso, presidente del Grupo OTB, con marcas como Diesel, le llamó (“se lo había propuesto inmediatamente después de los acontecimientos de París, pero necesitaba tiempo después de todo aquello”, ha desvelado a www.businessoffashion.com) para que asumiera la dirección artística de Martin Margiela. Fue el propio Margiela quien aprobó su incorporación, sobre todo, después de que renunciara a su marca, que abandonara la moda y se instalara en París para dedicarse a la pintura (algo similar a lo que decidió ejecutar con su carrera el diseñador y hoy artista plástico Helmut Lang). Es obvio que entre ambos había coincidencias, tanto Margiela como Galliano eran aplaudidos y reconocidos por la prensa más exigente, sus trayectorias estaban cargadas de un talento tan emotivo como entusiasta y, aunque es verdad que el primero sigue siendo una figura desconocida, en el caso de John Galliano ha vuelto a construirse una imagen pública tan necesaria para su resurgimiento como hombre y como diseñador responsable de una marca tan representativa.

Así que en esta nueva etapa de éxitos para el gibraltareño cabría preguntarse si los cambios que la marca John Galliano está experimentando afectan al hombre John Galliano, es decir, si el creador siente algún dolor al ver cómo la empresa que fundó tras su salida de la escuela Central Saint Martins de Londres lucha por volver a tener un hueco o si, por el contrario, la indiferencia le mantiene centrado en su nueva etapa en Margiela, desde donde contempla el hundimiento de una etiqueta que difícilmente ya podrá hacer sombra a su nombre y apellido, sobre todo, cuando la industria declara ya sin miedo su ferviente apoyo al trabajo del hombre frente a la batalla comercial de la marca, a pesar de seguir bajo el amparo de LVM, es decir, del mismo grupo que le despidió de Dior.

Nuevo logotipo de la marca John Galliano

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