FIRMAS Juan Velarde

¿De qué se ríe Artur Mas? Por Juan Velarde

¿De qué se ríe Artur Mas? ¿Se merece Cataluña un presidente de esta calaña? ¿Por qué el Gobierno de España no hace nada al respecto y sigue permitiendo que este tonto del haba siga cometiendo fechoría tras fechoría sin que haya consecuencias? Lo del Camp Nou, al lado del Rey Felipe VI, traspasó todos los límites del despropósito institucional. Sólo le faltó sacar un silbato y la estelada para ponerse a la altura de toda esa turba de descerebrados que pobló buena parte del estadio del Barcelona.

Un presidente de una comunidad autónoma no deja de ser un representante más del Estado español y, por tanto, debe no sólo guardar respeto a las elementales normas de respeto y observancia de las leyes españolas, sino que también está obligado a hacerlas cumplir. Pero Artur Mas actúa como esa especie de pirómano-bombero, primero provoca el incendio y luego, de boquilla, intenta apagarlo, pero con la mala suerte de que en vez de llevar agua y espuma lleva una lata de benceno con el que intentar sofocar las llamas. Así se las gasta el amigo.

Y, claro está, cuando se junta el hambre independentista con las ganas de comer de los proetarras, asistimos al bochornoso happening celebrado en el campo blaugrana. Una parte del campo pidiendo la independencia y la otra, el acercamiento y liberación de los presos etarra para, posteriormente, constituir la Euskal Herria libre del yugo español (eso según el colectivo imaginario de esos grandísimos hijos de Arzalluz y Sabino Arana).

Pero, y esto es otra verdad universal, el Gobierno central ha sido un consentidor de esta situación. Si ya en el año 2009 hubiese impuesto las sanciones pertinentes, esto no habría sucedido. Pero ya llevamos desde antaño dos finales más entre estos dos conjuntos y el resultado no sólo es que sea el mismo, sino que la intensidad de los pitos va increscendo hasta suceder lo de anoche, que en la retransmisión de Telecino fue complemente imposible escuchar el himno nacional por mor de los decibelios de la pitada (menos mal que no estaban los jefes de Julián Ávila para manipular la historia como en 2009).

A ver si de una puñetera vez se toman decisiones contundentes y a los golfos de uno y otro lado se les acaba el chollo de pisotear nuestros símbolos patrios sin tener castigo contundente a cambio.

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