FIRMAS Juan Velarde

La ‘Pinocha’ Tania Sánchez. Por Juan Velarde

¿Se acuerdan ustedes de aquella negación tan rotunda de Tania Sánchez cuando abandonaba Izquierda Unida? No, no me voy a Podemos, punto. En realidad, lo que quiso decir la de Rivas era punto…y coma porque la realidad a veces desmiente a las afirmaciones o a las negaciones, en este caso, y al final estamos viendo a la expareja de Pablo Iglesias haciendo campaña por el partido morado. Bueno, en realidad tampoco podemos decir tajantemente que haya dejado de ser la novia del coletas. Si ha sido capaz de engañar al personal con lo de que ella nada tenía que ver con Podemos, tampoco hay motivos para tragarse ahora que no siga al lado del radical de Iglesias.

En realidad, Tania es la mentira con piernas personificada, una tipa menos creíble que un billete de seis euros o que un trébol de cinco hojas. ¿Qué puede aportarnos una señora que, por ejemplo, no sabía quién era ese chico con el que se sentaba todos los días a tomar el Cola Cao?

Sí, así es Tania Sánchez, una sujeta capaz de no reconocer que quien cometía las mangancias en su municipio era su propio hermano. Lo cierto es que la señora Sánchez podría tener un papel estelar en la fábula del lobo y el pastor, con el agravante de que tendría que ampliar más veces eso de ‘¡qué viene el lobo!’ porque a Tania lo que le gusta es mentir a diestro y a siniestro. De hecho, ya dudo realmente que Tania se llame así y menos aún que se apellide Sánchez.

Y, al tiempo, siempre en función de los resultados que obtenga Podemos en las sucesivas elecciones, veremos a la duquesa de Rivas y condesa de la trola ejerciendo alguna función dentro del organigrama de la formación morada. Porque, evidentemente, después de haber cumplido a la perfección la función que le había sido encomendada, torpedear y cargarse Izquierda Unida desde dentro, su comunista y marxista compañero Iglesias debe recompensarla de alguna manera. Seguramente, un puesto ideal puede ser el de secretaria general de purgas, algo a lo que están muy habituados en Podemos, aunque desde luego de un modo más refinado a lo que hacen sus admirados camaradas de Corea del Norte y de los peores tiempos de Stalin, donde se mandaba al durmiente o al discrepante a mejor vida.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario