FIRMAS Marisol Ayala

Aquel rumor. Por Marisol Ayala

Si lo que me contaron hace unos semanas me lo hubieran contado hace 20 o 25 años, mi economía hoy estaría bastante más saneada. Mucho más. Hablo de la típica noticia de repercusión nacional por la que todos los periodistas alguna vez suspiramos; esa exclusiva siempre bien pagada. Les cuento. Hace unos años me llegó el runrún de una historia que tiene que ver con los pecados de juventud de un artista canario pero entonces, aunque lo intenté, no pude amarrarla y me rendí.

Hablamos de hace 25 años como poco. Todo era muy complicado, mucho. En aquellos días pude acercarme a la familia de la víctima del caso, una mujer, pero por mil razones que harían largo el relato, lo dejé. Eran malos tiempos para meterse con curas, monjas y “gente bien”. Ha pasado el tiempo y ahora tengo fotos, testimonios, documentos y autorización. Me los ha facilitado una mujer, he hablado largo y tendido con sus protagonistas de manera que conozco al dedillo todo lo ocurrido, incluso el desprecio con el que el artista trató el asunto en el que estaba implicado hasta el fondo mismo.

La mujer trató de que se responsabilizara de su hijo pero no tuvo suerte y como esas cosas se resolvían antes de la peor manera posible, ocultando embarazo, escondiéndolo todo entre familiares y monjas amigas la sacaron de su pueblo y la internaron en un centro religioso de Granada donde conoció la peor cara de la Iglesia.

En ese centro conoció, sin ser consciente, qué era la trama de la “niños robados”. Fue tanto el dolor y la soledad que solo cuando por curiosidad escuchó una conversación entre un matrimonio y unas monjitas le quedó claro que “cuando la canaria tenga el bebé será para ustedes” y buscó la manera de salir de aquella cárcel. Se escapó.

Pero el tiempo pasa y publicarla hoy les haría mucho daño a personas inocentes, de manera que he decidido contarla sin que se identifiquen los protagonistas a pesar de que la afectada está tan harta de haber sido durante años “la mala” que quiere tirarse a la piscina. Mucho dolor acumulado. ¿Riesgos? Algunos. ¿Para quién? Para un joven que nació hace más de 30 años contra viento y marea. Le digo que hacer daño no compensa de nada pero la mujer está en otra cosa. Curioso que tantos años después la vida haya puesto en bandeja una verdad que hasta ahora solo era un rumor.

El dolor acumulado tiene mucha fuerza.

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