FIRMAS

La felicidad de un aspirante a Alférez Reservista Voluntario. Por Manuel Herrador

Hace pocas fechas, como consecuencia de haber conseguido una plaza de alférez reservista voluntario, y tras cumplir con todos los requisitos académicos y las evaluaciones psicofísicas pertinentes, he tenido que superar una preceptiva fase inicial de formación básica en el CEFOT 2 (Acuartelamiento de Camposoto, en San Fernando, Cádiz). Con mi edad, 55 años, y quedando ya muy lejana mi única vinculación militar cuando serví “forzoso” en la mili de hace más de treinta años (1983), jamás hubiera pensado en que podría vivir tantos años después una nueva experiencia dentro del Ejército tan positiva, gratificante y satisfactoria como la que acabo de terminar y disfrutar hace escasos días.

Reservista voluntario

Que uno es útil mientras se lo cree a sí mismo, tenga la edad que uno tenga, pues vale, lo aceptamos como bueno y lo damos por válido. Pero que sean otros quienes con su objetividad e imparcialidad te lo digan e, incluso, lo refrenden documental y oficialmente, es otra cosa mucho más halagüeña. Y eso es lo que a mí, y a otros 28 compañeros reservistas, nos ha ocurrido. Nos sentimos más útiles, más partícipes activos de nuestra sociedad.

Mi obligación, como ciudadano y futuro Oficial Reservista Voluntario, es hacer público mi agradecimiento a todos y cada uno de los mandos militares que se han preocupado pacientemente en formarme en la teoría, la práctica y el espíritu castrense durante los quince días de formación básica. Y si la satisfacción personal es plena en cuanto al exquisito trato recibido desde el cabo primero de la Compañía hasta el Coronel Director del Centro, no menos importante ha sido la posibilidad de conocer a grandes compañeros con los que la vida jamás me hubiera cruzado y que, gracias a la convivencia durante 24 horas al día, de lunes viernes, a lo largo de dos semanas, se han forjado estrechas amistades que, sin duda alguna, perdurarán en los próximos años.

Alférez Reservista voluntario

La tradición de la figura del “Reservista” ya es un firme y consolidado símbolo de relación entre el personal civil y el ámbito militar en muchos ejércitos del mundo y, ahora, desde hace algunos años, afortunadamente empieza también a serlo en España.

Desde estas líneas quiero enviar mi más sincero agradecimiento a todos los militares que con su conocimiento, experiencia, vocación, cercanía, amistad y calidad humana, han permitido que pudiera compartir con ellos su distinguido estilo de vida, su elegante rectitud, su infinita capacidad de servicio, su solidaria entrega a los demás. Doy las gracias a los profesores militares que han derrochado esfuerzo y paciencia por enseñarme y transmitirme los más nobles valores que engrandecen a cualquier persona de bien.

Reservistas Voluntarios Escudo

¡Gracias, compañeros!

¡Gracias, Ejército de Tierra!

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario