La valiente capitana. Por Ramón Alemán

Mar 17, 2015 Sin comentarios por

Hay que tener los ovarios bien puestos (y perdonen ustedes la expresión) para soportar lo que ha soportado la comandante Zaida Cantera, de la que en estos días hablan todos los españoles al conocerse el terrible acoso que ha venido sufriendo por parte de sus superiores en el Ejército. Aunque la valiente joven, como he dicho, es comandante, casi todo el mundo sigue refiriéndose a ella como «la capitán Zaida Cantera», no sé por qué. Curiosamente, solo unos pocos han optado por la forma ‘capitana’, y ese escaso uso que se le da a este femenino podría ser una muestra del exceso de testosterona que circula por nuestras Fuerzas Armadas.

¿Hay algún impedimento para que el sustantivo ‘capitán’ pueda adquirir la forma femenina ‘capitana’? Pues no. De hecho, en nuestro idioma tenemos unos cuantos vocablos masculinos terminados en ‘-an’ –tanto adjetivos como sustantivos– a los que les corresponden femeninos que acaban en ‘-ana’: ‘truhan’, ‘catalán’, ‘alemán’, ‘trujamán’, ‘holgazán’, ‘haragán’, ‘alazán’, ‘guardián’, ‘musulmán’… Por lo tanto, la razón por la que a Zaida Cantera la llaman «la capitán» y no «la capitana» hay que buscarla en otro sitio. ¿Tal vez en un machismo tan arraigado que hasta la Real Academia Española lo registra? Pues me temo que sí, aunque la presencia de la mujer en las Fuerzas Armadas de nuestro país ya no es ninguna novedad.

Para empezar, veamos qué dice el Diccionario panhispánico de dudas, de la RAE, sobre los géneros gramaticales en el ámbito del ejército: «Independientemente de su terminación, funcionan como comunes los nombres que designan grados de la escala militar: ‘el/la cabo’, ‘el/la brigada’, ‘el/la teniente’, ‘el/la brigadier’, ‘el/la capitán’, ‘el/la coronel’, ‘el/la alférez’». Evidentemente, lo que hizo aquí el Panhispánico, publicado en 2005 y nunca reeditado, fue indicarnos que un número importante de hispanohablantes usa la lengua de esta forma, sin entrar a opinar si esa forma es síntoma o no de machismo.

Varios años después, en 2009, la Nueva gramática de la lengua española (Espasa), también de la Academia, venía a decir más o menos lo mismo que el citado diccionario de dudas: «Suelen ser comunes en cuanto al género los sustantivos que designan grados de la escala militar, sea cual sea su terminación», aunque después hacía algunas puntualizaciones sobre determinados usos que no vienen ahora al caso.

Resulta curioso que el Panhispánico explique (o explicara en 2005) que cuando la voz ‘capitán’ se refiere a la ‘persona que capitanea o dirige un grupo o una nave’ sí es habitual el femenino ‘capitana’, pero no es normal cuando una mujer ocupa una capitanía en un ejército. ¿Por qué? ¿Será porque los oficiales varones no terminan de acostumbrarse a que las Fuerzas Armadas ya no son solo cosa de hombres? Visto el calvario por el que está pasando Zaida Cantera, la respuesta parece evidente. Con este panorama, nos encontramos con que si a Zaida le hubiera dado, antes de ser ascendida a comandante, por ponerse al frente de un grupo de amigos para pasar el rato dándole patadas a un balón, habríamos tenido a una capitán del Ejército español que era capitana de un equipo de fútbol…

Hasta hace unos meses, la Academia proponía en su diccionario el mismo uso que registraba en el Panhispánico y en la Nueva gramática: en lo que a los militares se refiere, la voz ‘capitán’ era común en cuanto al género. Sin embargo, en la vigésima tercera edición de esta obra, publicada en octubre del año pasado, la Docta Casa se enmienda y nos dice que estamos ante una palabra masculina y femenina, lo que significa que da por buena la forma ‘capitana’ para todas las acepciones del sustantivo, desde las relacionadas con lo castrense hasta aquellas que nos hablan del jefe de un equipo deportivo y de la persona que lleva la voz cantante en un barco.

Al hacer esto, también elimina una acepción jurásica del término ‘capitán’ que se leía en la edición anterior del diccionario: ‘hombre que capitanea un grupo de personas, en especial un equipo deportivo’. Esta acepción, por cierto, chocaba de manera frontal con el Panhispánico, que –como hemos dicho– consideraba normal la forma femenina para la ‘persona que capitanea o dirige un grupo o una nave’. En fin, así es la RAE…

En este caso, y en contra de lo habitual, la Real Academia Española parece haber ido un paso por delante de la sociedad al registrar la voz ‘capitana’ en el ámbito de lo militar pese a que ni siquiera los medios de comunicación –que son los que fijan actualmente la norma culta del español, como nos recuerda siempre el filólogo Alberto Gómez Font– la han empezado a usar de manera generalizada. Ahora falta que escuchemos o leamos esta palabra en una sección de las noticias que no sea la de deportes y no nos sorprendamos. Y también falta, por supuesto, que la próxima vez que una capitana del Ejército sea noticia no lo sea por los mismos motivos por los que hoy toda España habla de la valiente Zaida Cantera.

FIRMAS, Ramón Alemán

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