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Ciudadanos, ¿por qué? Por Pablo Zurita

Un flechazo. Después de cinco años con el martillo pilón aparece Ciudadanos a proponer lo mismo: que el mercado y que los servicios públicos funcionen. Copiar lo mejor de nuestros socios europeos, el contrato único, erradicar el fraude, la posición frente al nacionalismo. A mis lectores habituales les resultarán conocidas muchas de las propuestas de este nuevo partido. Casualidad o convergencia de pensamiento. Ningún contacto previo, confieso: Ciudadanos desde Canarias era solo el partido simpático de la cordura en Cataluña.

Y de repente Ciudadanos se convirtió en ola naranja. Para mí un flechazo, insisto, porque sabía de su voluntad de implantación nacional y había escuchado a Albert Rivera, pero ni idea de que ya estaban aquí, debajo de casa, personas sin pasado en la política y con ganas de que las cosas se hagan de otra manera. Pero no a lo loco, sino con un plan a largo plazo, con expertos y sin promesas. Pero sobre todo, Ciudadanos se presenta con un mensaje constructivo y optimista… Segundo acierto porque yo, en mi «Optimista nato«, tan incisivo siempre, me obligo a realizar aportaciones positivas.

Todavía queda trasladar la filosofía renovadora al ámbito autonómico y municipal. Mientras, nuestros adversarios tratan de catalogarnos de derechas o de centro o de izquierdas, según cada una de las propuestas. Y resulta que pedir independencia política a los órganos reguladores de los mercados y al poder judicial o vincular los subsidios de desempleo a la formación o proponer un contrato con indemnización progresiva son medidas que no encajan en ese patrón. Eliminar diputaciones y fusionar ayuntamientos es un posicionamiento político no encasillado. Esta «izquierda liberal» es criticada por ambos bandos en contienda. Están nerviosos cuando no consiguen identificar el nuevo partido en los canones tradicionales. Ciudadanos es otra cosa. La política para la gente, porque los territorios ni sufren ni padecen.

El reto de Ciudadanos es incorporar base de afiliados y simpatizantes en todas las circunscripciones, ganar solidez, pero, sobre todo, incorporar talento. Con cautela, claro, porque la franquicia es muy golosa, cada vez más, a medida que sube en las encuestas. El éxito de Ciudadanos reside en las asambleas, que apliquen la intuición colectiva para discriminar a los oportunistas. Apasionante.

Ciudadanos, porque toca.

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