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Ray Bradbury la lía desde el más allá. Por Eduardo García Rojas

Ray Bradbury no descansa y la lía incluso en el más allá.

Recibo avisos de amigas y amigos alertándome que ha fallecido el autor de Crónicas marcianas y pienso, ingenuo, que el fantasma del escritor se ha vuelto más bromista que nunca. Debe de estar partiéndose de la risa mientras descansa en el cementerio donde terminamos los lunáticos.

Tiene que ser el mismo Ray, quien me visita sin avisar,  el que diga, entre risas y junto a su amigo Ray, el otro Ray, ya saben, Ray Harrayhausen, “déjalo, déjalo, allá ellos y allá nosotros. Yo solo sé que soy un poco más feliz desde que cerré los ojos aquel caluroso 5 de junio de 2012.”

La muerte es un asunto solitario”, le recuerdo al escritor.

“Quita, quita”, responde quitándose las gafas, que se pone inmediatamente a limpiar porque los cristales han quedado empañados por las lágrimas que provocan las risas.

Remedio para melancólicos“, le digo contagiándome de su alegría porque la risa de Ray es sonora. De esas que salen de muy adentro y cuando se escapa por la boca parece casi como mil truenos. 

“Pero ¿usted se murió en 2012 o tal día como hoy, 6 de marzo de 2015?.- pregunto entre carcajadas.

“Yo qué sé”.- dice Bradbury que se pone a bailar Tatuaje.

El hombre ilustrado“.- digo.

La máquina de la alegría“.- dice.

“…”

“Anda y que te dén”.- dice.

Mientras el espíritu se disuelve en el aire o soy yo el que se disuelve en el aire porque ahora no lo tengo nada claro prefiero obviar la pregunta.

La terrible cuestión.

¿No la saben?

Hace unos días en su país y en Los Ángeles, esa ciudad que ama tanto el talento si va asociado a dinero, una pala mecánica redujo a cascotes la casa en la que vivió durante 54 años y en la que escribió, entre otras obras, La feria de las tinieblas.

“Bestias”.- pienso.

“Pero que más da”.- concluyo.- si Ray Bradbury no para de reírse…”

Saludos, la luna está llena, desde este lado del ordenador.

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