FIRMAS

Podemos está maduro para cambiar. Por Wolfman

¡Lo que nos faltaba!

Maduro también quiere mangonear en España; no se conforma con que sus sucedáneos se presenten bajo las siglas de un movimiento de hartazgo y cabreo nacional, las mismas siglas que otro partido venezolano pretérito en tiempo y forma, sino que pretende además acaparar la actualidad española pidiendo que se deje de hablar de su régimen democrático, popular y bolivariano.

Y todo esto un día el de hoy que sin duda marca un hito en la reciente historia de la política de nuevo cuño, porque el señor Iglesias Turrón ha contestado desde Bruselas al Ministro de Hacienda el Sr. Montoro, acerca de su aviso que no amenaza de revisar e investigar todas las denuncias que reciba.

Y no le ha contestado de cualquier forma, no… Lo ha hecho como lo hacen los buenos políticos, los de siempre, los que vemos cada día en los tercios parlamentarios o en cualquier medio radiofónico, televisivo o periodístico zurrando al adversario con el «Y tú más».

Parece ser que al líder de Podemos se le ha acabado la demagogia populista y pasa ya directamente a ser y comportarse como la «casta» a la que tanto ha criticado desde su partido, haciendo bandera de una posición ética que ya no puede sostenerse por más tiempo. Tal vez esta postrera convicción le haga mejorar en sus planteamientos políticos en ocasiones tan extremos.

Debe ser que reconoce que entre los suyos hay también «género podrido», de ese que es difícil vender pero que de rondón, con nocturnidad y mucha ingenuidad se puede colocar sin que la masa se entere, por eso de que está más preocupada del resultado del «Grán hermano Vip» o de la «Champions Ligue».

Lástima de tantos desvelos, de tanta ilusión desbordada, de tanta reflexión irreflexiva, de tanto calentón mediático, de tantas entrevistas exclusivas, de tanto mitin callejero, de tantas tuercas ahora oxidadas pagadas con dineros arrancados a indígenas y demócratas encarcelados.

Lástima de país ilusionado con unos jóvenes que parecían hablar de lo que sabían mejor que nadie, de la pobreza, de la miseria, del abandono o del paro cuando guardaban cuentas corrientes repletas de dólares que cruzaron el atlántico.

Cuanto engaño para nada, cuanto ladrar para dejarnos ahora en la estacada, sin perrito que nos ladre.

Solo le queda al señor Iglesias el consuelo de los perdedores, la medalla de chocolate, la de barro, las migajas de un imperio jamás soñado, las sobras de un atracón sin bicarbonato o sal de frutas, la mierda que nadie recoge en los jardines públicos.

Claro que todavía hay posibilidad de recuperación, aún pueden ganar el terreno que han perdido, salir de nuevo a flote y recuperar la fuerza que siempre les acompañó.

Solo tienen que cambiar el lema de su campaña, solo hay que reinventarse «renovarse o morir» que dijo alguno, solo deben avanzar como ya otros lo hicieron antes para conseguir ganar unas elecciones.

Sr. Iglesias, déjese de cambio, de casta ni de zarandajas, limítese a decir de ahora en adelante:

VOTA PODEMOS, NOSOTROS ROBAMOS MENOS

Tal vez con ese mensaje sea más que suficiente.

Si quiere le puede poner una foto de alguna manzana podrida o algo parecido.

Es lo que más le pega.

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