FIRMAS

Hay Futuro. Por Antonio Alarcó

“No necesito ya traer promesas ni alentar esperanzas. Disponemos de algo mejor: hechos sólidos que se palpan, se miden y se cuentan porque son realidades objetivas. El estado que debatimos hoy es el de una nación que ha salido de la pesadilla, se ha rescatado a sí misma, ha recuperado la confianza económica, goza de prestigio, vuelve a ser atractiva para los inversores, ha reordenado su funcionamiento, ve crecer el consumo”.

Permítanme que resalte estas palabras de la intervención del presidente del Gobierno durante el Estado de la Nación, celebrado esta semana, en el Congreso de los Diputados. Unas jornadas que sirven para analizar y debatir sobre la gestión que ha llevado a cabo el Ejecutivo Nacional durante el año y comparar con los anteriores.

Volviendo al principio de este artículo, les decía que destacaba este párrafo precisamente porque no habla de ideas y de previsiones, habla de hechos consumados y datos que demuestran que en tres años hemos pasado de ser un país al borde la quiebra a ser un ejemplo de recuperación.

Siempre repetimos que no nos gusta mirar por el retrovisor, pero también es cierto que a veces debemos echar la vista atrás para comprender cómo estábamos y cuál es la situación actual. Y les ponemos un breve ejemplo: la realidad en 2011 era insostenible con cierre de empresas, congelación de pensiones y subida del paro.

España había perdido 70.000 millones de ingresos en dos años y la pregunta era inevitable. ¿Cómo íbamos a mantener el mismo nivel de prestaciones si el dinero con el que contábamos era menor? O en palabras más sencillas. ¿Cómo hace una familia si uno de sus miembros deja de traer dinero a casa para seguir haciendo frente a las mismas deudas? Y la respuesta es sencilla: priorizando y creando confianza.

El Gobierno Central ha dedicado todos sus esfuerzos a detener la sangría del paro, a estimular el crecimiento y a volver a crear empleo. Hemos superado una de las peores crisis de la década y lo hemos hecho garantizando un Estado de Bienestar al borde de la quiebra. En definitiva, y como bien recalcó Mariano Rajoy, hemos hecho lo que teníamos que hacer, pero el mérito corresponde a España y a los españoles, independientemente de sus ideologías.

Aún así, no podemos ni debemos ser triunfalistas pues tal y como apuntó el presidente todavía quedan demasiados ciudadanos pasándolo mal que no comprenden que hablemos de recuperación cuando ellos siguen así. A esos son a los que nos tenemos que dedicar. Pero si bien quedan muchos problemas por resolver también es cierto que hemos creado las mejores condiciones para solucionarlos. De hecho, en 2015 el crecimiento de la economía española alcanzará el 2,4 por ciento, cuatro décimas más de lo que se preveía hasta ahora.

Este dato, unido a otros indicadores que no les detallaré para no aburrirlos, nos sitúa claramente en condiciones de crear más de 500.000 puestos de trabajo, después de siete años de destrucción. Es más, Mariano Rajoy ha adelantado que llegaremos al final de la legislatura con un millón de empleos creados durante 2014 y 2015.

Está claro que España ha recuperado su derecho a tener un futuro y ahora tenemos derecho a mantenerlo. Y como no somos conformistas ahora es el momento de aprovechar este crecimiento, consolidar la recuperación y extender sus efectos a todos. Y no se trata de cambiar políticas, sino de seguir haciendo políticas para el cambio. Por eso, Mariano Rajoy ha adelantado algunas medidas para favorecer la creación de empleo, la mejora del estado del bienestar social, la solidez del crecimiento y la competitividad y la estabilidad institucional para acometer estas tareas con éxitos. Si bien enumeró algunas más en cuanto Administraciones Públicas, Comunidades Autónomas o Justicia, nos centraremos en detallar las primeras porque son las dirigidas a Pymes, autónomas y familias.

La rebaja de cotizaciones a los contratos indefinidos, cheques familiares para familias monoparentales, bonificación para la conciliación de autónomos de un 100 por ciento de la cotización a la Seguridad Social o facilitar el desendeudamiento de estos colectivos, son algunas de las prioridades de aquí al final de la Legislatura.

Siempre hemos defendido que España merecía la pena y que era un gran país. Ahora podemos añadir que también hay futuro.

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