FIRMAS

Acertar la acción en el momento indicado, para ganar las elecciones. Por Eduardo Guerra

“Nada es más difícil, y por lo tanto más precioso, que ser capaz de decidir”            

Napoleón Bonaparte

Cada campaña electoral es única y diferente a todas las demás, no importa cuánta experiencia se tenga en estas lides, ni los años que se tengan trabajando en comicios electorales, cada elección es distinta, y aunque se parezcan mucho, hay que tratar cada momento electoral como si fuera la primera vez. Y es que cada formación política, según sea su circunstancia, elaborará una estrategia que influenciará en la de los otros partidos políticos, las coyunturas nunca serán las mismas, los objetivos de los adversarios cambian, los recursos financieros varían, y algunos tienen más tiempo que otros para desarrollar sus tácticas y estrategias.

Pero a pesar de esto, sí podríamos decir que hay una serie de recomendaciones metodológicas que se deberían tomar en cuenta para manejar con éxito los tiempos de la campaña, y es que obtener resultados eficaces del “time electoral” obliga a trabajar por etapas bien definidas en el tiempo, para poder aplicar los contenidos justos en cada una estas etapas.

La columna vertebral de cada campaña se monta sobre el cómo, cuándo y por qué la gente decide su voto; y todos no deciden al mismo tiempo, unos primeros y otros después. Los electores más interesados en la política, suelen ser los más informados y tienden a participar más, y por esa razón deciden su voto prontamente, muy lejos del día de las votaciones. Por el contrario, los menos interesados en política y menos informados, casi siempre deciden su voto al final de la campaña, prácticamente la misma semana de las elecciones.                                                                               

Aceptando que la gran masa de electores no es homogénea, los postulados o mensajes tienen que elaborarse para cada grupo, por lo que la segmentación es el método a aplicar. El secreto de la eficacia máxima en la obtención del voto, es lograr comunicar el mensaje en el momento en el cual estos públicos segmentados procesan su decisión de por quién van a votar.

Saber combinar las acciones y estrategias en cada una de las etapas resulta esencial, de tal manera que se necesita seguir al menos con cierto rigor las fórmulas o recetas probadas.

1ra Etapa: El arranque de la campaña. En esta etapa se atiende a los electores más interesados e informados del acontecer político. Se busca a los líderes o referentes de opinión, se habla con los dirigentes políticos, se reafirman los militantes y se trabaja sobre lo conocido como el voto duro. Soltar el argumentario (ideología, programas) es lo esencial, poner en práctica la persuasión racional, para afianzar el primer impacto. La forma más idónea de llegarle a este público es a través de la prensa por su facilidad para presentar el argumentario extenso y detallado de las ideas, programas e ideología. Se complementa con la radio dada la rapidez e influencia para transmitir la filosofía de la propuesta electoral a través de las tertulias y noticieros; la televisión para darle un alto impacto desde el inicio; los mailing list por su comprobada eficacia argumentaria; las redes sociales (facebook, twitter y otros) por su gran poder de virilizar el mensaje; reuniones con grupos o asociaciones gremiales con el candidato, y finalmente un gran acto de inicio de campaña para darle importancia a la propuesta.

2da Etapa: A mitad de campaña. En esta etapa toca ocuparse de los simpatizantes y personas neutras, pero aceptablemente informadas, cuya educación formal sea media-alta, que se ubiquen en los grupos etarios de clase media, media baja. A este público es importante presentarles argumentos racionales, pero con toques de emoción, intentando que la persuasión tenga menos orientación política, e incluso usando el humor como efecto de seducción. Para transmitir el mensaje, se debe usar la prensa, pero con menos intensidad; la radio como el medio más importante para fijar los conceptos; la TV de forma moderada con un spot que seduzca; las redes sociales con mucha intensidad para tratar de intimar con el elector; las reuniones en grupos bien segmentados (jóvenes, pequeños y medianos empresarios, mujeres, etc.) y finalmente un acto público de soporte y mantenimiento.

3ra Etapa: El final de la Campaña. En esta fase crucial, es cuando se hará todo el énfasis para llegarle a las personas desinteresadas de la política, aquellas desinformadas, que participan poco. Regularmente, de clase media hacia abajo, los jóvenes que votan por primera vez, los más viejos, y todo público que tenga poca exposición a los medios, como las pequeñas poblaciones rurales. El mensaje es general, con poco contenido argumental, no políticos, donde la imagen y la emoción es lo más relevante, dar sensación de triunfo y de poder y ensalzar la imagen del candidato. La prensa queda sólo como soporte y para mostrar el éxito de la campaña. La TV es el medio central, con contenidos de imagen, sintonías musicales, muy emocionales, no argumentales, no políticos y esperanzadores. Las vallas públicas cobran importancia como factor de posicionamiento y recordación; la radio sigue siendo importante, pero variando el mensaje, casi que como complemento de la TV. Las redes sociales viven su momento cúspide, y un acto final de cierre, popular, que muestre poder y triunfo, dejando sensación de victoria.

En resumen, la receta sería: Iniciar la campaña con lo argumental-programático y terminar siempre en lo emocional y personalización. Evitar hacer campañas negativas o sucias en la tercera etapa, hacer un cronograma escrito para medir bien los tiempos y finalmente aplicar la formula: Mensaje + Grupos Objetivos + Medios + Tiempos.

Eduardo Guerra B

Analista político y representante en España de la empresa Estudios y Organización Eugenio Escuela.

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