FIRMAS

El bar de Pepe. La segunda oportunidad. Por Joaquín Hernández

Todo es tan kafkiano, tan increíblemente alucinante que si te paras a pensar un minuto acabas con las neuronas dando vueltas en tu cerebro como en un laberinto sin salida. Porque Rajoy puede parecer un idiota y actuar como un idiota, pero no se deje engañar. Es realmente un idiota.

Después de casi cuatro años en el Gobierno, después de miles de suicidios, de muertes provocadas por los desahucios y el desempleo, a escasos meses de las elecciones autonómicas y generales nos viene a contar que tiene la fórmula mágica para la solución a tanto drama: La segunda oportunidad.

Ahora resulta que todos estos muertos van a servir para que a los que estamos vivos se nos dé una segunda, y por lo visto “última”, oportunidad en nuestras vidas. O sea que después de los 40 mil suicidios, de los 400 mil desahucios, del aumento de las depresiones y por consecuencia de enfermedades mentales, de 18 millones de personas bajo el umbral de la pobreza y de los 13 millones de personas en pobreza severa, o sea en la puta miseria, ahora, cuando necesita nuestros votos, cuando ve su orondo culo sentado en el banquillo de los acusados por traición a la Patria y crímenes de lesa humanidad, cuando se ve fuera del palacete de la Moncloa, del desalojo forzoso de ese poder déspota que esgrime y utiliza en contra de ese pueblo que le votó creyendo sus mentiras… Ahora nos viene con las milongas de que  fueron necesarios tanto “esfuerzo y sacrificio de los ciudadanos” para salir de una crisis a la que solo él ve la puerta de salida.

Claro, sólo él y los suyos pueden ver la salida de un túnel al que nunca entraron, la prueba la tenemos entre la diferencia de estrato social de la llamada “casta política” y el pueblo ese que dice de “a pie” el “ciudadano” Monedero.

Nos dicen que las cosas van a cambiar y que todos somos dignos de una “segunda oportunidad”, ¡!manda cojones!! ¿y mi amigo Fernando que murió tirándose por el Puente Galcerán por los embargos que no pudo nunca pagar y acabaron con su  pequeña empresa, que hacemos con su memoria? ¿y la memoria de tantos Fernando, Antonio, José, Manuel, etc. nos olvidamos de esos muertos que ustedes hicieron con su absurda política económica?.

La segunda oportunidad no es para nosotros, no es para mí, ni para usted querido o querida lector o lectora, la segunda oportunidad la están pidiendo ellos, todos esos que estuvieron cuatro años como viles observadores de tanta tragedia, aquellos que reformaron el art. 135 de la Constitución Española sin consultar al pueblo y sólo para dar prioridad al pago de la deuda contraída con bancos y entidades financieras carroñeras, aquellos que desde el escaño de su cómodo asiento en el Congreso Nacional no gritaron ¡¡BASTA!! y levantándose de su trono y salir del hemiciclo para siempre, dejando solo al Partido Popular y su asquerosa escoba para que barriera todo y a todos pero en la soledad del hemiciclo. Rajoy y Sánchez, Rosa Díaz y Cayo Lara, etc. quieren una segunda oportunidad o lo que es lo mismo, quieren seguir él uno reinando con la escoba en la mano y los otros como cómplices necesarios al compartir el mismo techo.

Cuando 2,66 millones de empresas cesaron su actividad entre 2008 y 2014, a un ritmo anual de 382.000, lo que supone que han desaparecido un 10% de las empresas existentes cada ejercicio y el número de órdenes de pago al Fondo de Garantía Salarial (Fogasa), que se encarga de pagar los sueldos de las empresas en concurso, casi se duplicó en 2014 hasta las 276.589. Cuando entre 2007 y 2013 se han perdido 324.943 trabajadores por cuenta propia, pasando de 2,23 a 1,93 millones, ahora podríamos decir que no es tarde para rectificar si la dicha es buena, pero… ¿en qué consiste esta “nueva oportunidad?

No servirá para mucho siempre y cuando no se redacte un nuevo Código Civil donde se recoja una nueva Ley Hipotecaria haciendo valer la dación en pago de la deuda del objeto hipotecado en caso de impago de la misma, o bien con la ley concursal que el hecho de que el deudor responda con los bienes futuros dificulta la recuperación económica, ya que obliga a un gran número de empresarios a ir a la economía sumergida para evitar que se les persiga por las deudas pasadas y que al igual que se produce en otros países, que los deudores respondan con su patrimonio presente y el remanente pueda ser exonerado, siempre y cuando se demuestre que hay buena fe y que la insolvencia sea sobrevenida y no cuando el deudor ha gestionado de forma irresponsable su patrimonio.

Para ello se necesitará que los bancos, esos bancos a los que hemos estado ayudando todos y cada uno de nosotros, regulen los ficheros de solvencia positiva, tal y como sucede en otros países. Se trata de que las entidades puedan acceder a información financiera fiable de los particulares que les permita distinguir entre deudores solventes e insolventes y sobre todo que se ajuste el coste crediticio a la prima de riesgo de cada cliente, de forma parecida a como sucede en los seguros. De no hacerlo se puede producir un efecto indeseado como el encarecimiento generalizado del crédito a todos los clientes, buenos y malos pagadores, a pesar de que la segunda oportunidad no aumentará el riesgo de impago.

Pero no se hagan ilusiones, los parias no tienen segundas oportunidades ni en el talego.

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