FIRMAS

Carta de renuncia. Por Francisco Moreno

Apreciado Sr. Presidente del Parlamento:

A la vista del desarrollo que se ha producido en el proceso de elección de miembros del Consejo Rector de RTVC, lamento comunicarle que he tomado la decisión de renunciar a formar parte del mismo. Por ello le ruego que no se someta a votación la elección de mi persona.

Soy un firme defensor de la nueva Ley de RTVC. Creo que su espíritu y redacción permitían una mayor profesionalización y gestión de ese Servicio Público. Pero creo también que el proceso que se ha seguido posteriormente para seleccionar a los candidatos que conformarán el órgano de gobierno de la misma reproduce el esquema clásico de cuotas por partidos políticos y pervierte ese espíritu de profesionalización e independencia política que emana de la propia Ley.

No quiero suscitar polémica ni perjudicar a nadie con mi decisión. Pero no puedo aceptar formar parte de un Consejo en el que, nuevamente, cada partido propone sus candidatos, sin el mínimo consenso que haga indiscutible, independientemente de quien lo proponga, la elección de cada miembro. En lugar de ello, y reproduciendo esquemas que deberían haber quedado superados por esa misma ley, cada fuerza política ha aceptado sin más los candidatos de otros para que los otros acepten los suyos.

La primacía, en un caso concreto, de la filiación política, antes que la experiencia profesional en la gestión de medios de comunicación, ha generado en los últimos días una considerable polémica, que ya de entrada daña, devalúa y reduce el crédito de partida con el que ese órgano debería nacer para acometer con plena fortaleza las profundas reformas que requiere la Radio Televisión Pública de Canarias. Entiendo que esa propuesta concreta deteriora la capacidad del conjunto de las personas que deberían integrar el Consejo Rector. Así, sin unanimidad y con controversia, no deseo estar.

Soy consciente de todo lo que puede suponer esta decisión, pero antepongo la tranquilidad de mi conciencia al coste personal que ello pueda representarme. Acepté la propuesta del Partido Socialista por compromiso y sentido de la responsabilidad pública, con el único deseo de colaborar y ayudar, y al margen de fidelidades políticas o ambiciones profesionales, que en mi caso ya están satisfechas. Debo agradecer públicamente el detalle y la sensibilidad que ha tenido conmigo esa fuerza política, proponiéndome únicamente en función del currículo profesional que he desarrollado. Convencido de la sinceridad con que se me hizo la propuesta, ahora sólo espero que también pueda entenderse la sinceridad profesional que me lleva a tomar esta decisión.

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