FIRMAS Marisol Ayala

218 sanitarios de Urgencias exigen a la consejera que “sea valiente y evite el deterioro de los servicios”. Por Marisol Ayala

218 profesionales de Urgencias del Negrín e Insular han firmado hace una semana una carta dirigida a la consejera de Sanidad, Brígida Mendoza, en la que apelan a su experiencia como trabajadora de Urgencias en calidad de médico y a su cargo en el Gobierno para evitar el “progresivo deterioro» de las áreas. Hacen suyo el malestar de los ciudadanos que ven como el sistema sanitario público de Gran Canaria no responde a sus demandas. Siendo ellos representantes de Urgencias de los dos hospitales generalistas de la isla, Insular y Negrin, hablan de cómo tienen que desarrollar su trabajo. Pero la queja respecto a Sanidad en Canarias se extiende asimismo a los enfermos de Salud Mental y los enfermos de Hepatitis.

La denuncia de los 218 sanitarios tiene tres folios  -pueden leerlos en su totalidad al final de este texto- y está escrita con ánimo conciliador pero explicándole la situación precaria en la que desarrollan su trabajo. “Lo hacemos a modo de petición. Sin reproches». Estas palabras encabezan la carta que los 218 trabajadores han hecho llegar a la consejera de Sanidad del Gobierno canario. En ella requieren a la consejera para solicitarle que «pelee con su gobierno, con su partido, con la oposición. Sea valiente y peléese con quien sea, pero no permita este paulatino deterioro que sufre nuestros servicios de urgencias». «No sea parte del problema sino de la solución»,  apuntan.

Los profesionales de ambos servicios desgranan cómo se sienten «desde hace tiempo a la hora de desempeñar su trabajo» con las carencias y sobrecargas asistenciales que sufren cuando se producen «picos habituales y no ocasionales como usted los llama en los medios de comunicación». «Y lo hacemos porque hemos llegado al límite», matizan.

Los firmantes reconocen que «no todos los días son iguales. Que hay algunos en el que la estadística se alía con nosotros y nos ofrece unas asistencias moderadas, y esos días trabajamos con normalidad. ¿Y qué pasa cuando las medias se sobrepasan? Pues lo que ocurre es que nos sentimos como si nos revolcara una ola. Desbordados, vapuleados…, intentamos soportar y sobrellevar la situación como podemos. Pero no es posible».  Destacan que en el «Negrín cuentan con grandes pasillos, en donde indefinidamente se pueden aparcar camillas, y esos pasillos se convierten en escenario casi público de nuestro trabajo. Pero es que en el  Insular no se cuentan con esos pasillos y los pacientes quedan pegados, hacinados, unos al lado de otros», concretan en el escrito.

Aquí tienen el escrito completo:

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