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Acción Popular Jubilados. Por Ce Castro

Acción Popular Jubilados es uno de los veinte partidos políticos creados en Canarias en los últimos doce meses. En momentos en los que constantemente se habla de desafección, lo cierto es que «la maquinaria sistémica» continúa a pleno rendimiento y el Archipiélago ha generado, según los datos del Ministerio del Interior, el 6,7 por ciento de los partidos políticos nacidos en la última década en el país.

La mayoría de estas organizaciones tiene ámbito local, su ideario es plural y cuenta en su denominación con la palabra «alternativa». Se buscan más opciones, dado el inusitado aumento del interés por la política.

Corría el año 2007 cuando el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, anunciaba en su investidura «un gobierno de las personas». 0cho años después y tras haber pasado por diferentes estadios: personas, usuarios y hasta clientes, son muchos los que quieren volver a ser «ciudadanos», entendiendo el término como sujetos de derechos políticos, y que intervienen, ejercitándolos, en el gobierno de un territorio.

Un buen camino para este fin es el del sufragio pasivo.

Un total de 127 nuevos partidos en la Comunidad Autónoma desde 2004 no es mal saldo. El último en ver la luz hasta el momento es Alternativa por Teror, pero se espera alguno más de aquí a mayo, fecha en la que se celebrarán elecciones locales y autonómicas.

También son nuevos Alianzas Municipales de Progreso, Alternativa Democrática Gomera, Candelaria Despierta y Por y para el Pueblo, entre otros. Ahora habrá que esperar a ver qué recorrido tendrán, si logran echar a andar definitivamente o si, por el contrario, se quedan «durmiendo el sueño de los justos». No cabe duda de que su origen es variopinto.

Mientras unos están conformados por personas agrupadas en función de sensibilidades, otros lo están en función de sus posibilidades. En este último grupo están aquellos políticos «de raza» que estando a disposición del partido para lo que éste precise, al mismo tiempo idean «planes b» por si esos mismos partidos no tienen a bien su «alistamiento». Surgen así «partidos-chiringuito» y es que para tanto «convite» electoral es oportuno acicalarse y, si se tercia, bien acomodarse.

Pero llegados a este punto nos tropezamos con la gran asignatura pendiente: la participación. El sufragio activo, ese otro mecanismo para ejercer ciudadanía, es un derecho que ha ido cayendo en desuso. En la última cita electoral celebrada, los comicios europeos, el voto de los canarios se repartió entre 39 partidos diferentes (cifra algo inferior a la de las municipales de 2011 donde hubo apoyos para más de una cuarentena formaciones), pero la abstención creció cinco puntos, hasta el 65 por ciento.

Más de un millón de ciudadanos con derecho en las Islas no votó. En las elecciones locales la movilización acostumbra a ser algo mayor, aunque un 37,2 por ciento (1,32 puntos menos que en 2007) es a todas luces una cifra ciertamente insuficiente y que una sociedad que quiere progresar no debe permitirse.

La ciudadanía debe movilizarse, ya que éste es un muy buen momento para ello; y lo debe hacer volviendo a «la acción con júbilo», que no jubilada, a pesar de que siempre habrá quien no esté por la participación.

Necesitamos gobernarnos nosotros mismos para que nuestros sueños sean posibles; sólo así el voto cristalizará como nuestro punto de partida.

 

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