FIRMAS

Merece la pena. Por Antonio Alarcó

Durante estos últimos meses hemos venido repitiendo que los esfuerzos que están haciendo los españoles de todas las ideologías están dando sus frutos, a partir de la agenda intensa y valiente marcada por el Gobierno de la Nación, que está situando a España en el camino de la recuperación económica.

Aunque a alguno pueda parecerle que no tiene importancia, en economía la confianza -que es un sentimiento-, es un elemento fundamental. Decisivo. La confianza, por tanto, no puede ser ilusoria. En el caso de España, los parámetros nacionales e internacionales definen una situación estable y al alza. Y eso es un logro de todos los ciudadanos, independientemente de su ideología.

Los últimos datos de paro conocidos, en un mes malo para el empleo como es Enero, nos deja ver que aunque no hayan sido los esperados por todos, ha sido por lo menos el mejor mes desde 2007. Esto se traduce en más estabilidad y más confianza, no en vano cada día se han firmado 6.000 contratos indefinidos, un 22 por ciento más que el año pasado.

Además, en cifras globales el paro ha bajado en 290.000 personas, y la afiliación ha aumentado en 401.000 personas, lo que ha llevado a la Unión Europea a elevar de 600.000 a 950.000 la creación de empleo en España para los próximos dos años. También la confianza del consumidor alcanza sus máximos históricos, al subir nueve puntos el pasado mes, y Bruselas ha revisado al alza las previsiones de crecimiento hasta alcanzar el 2,3 por ciento en 2015, o el descenso del IPC un 1,3%.

Pese a todo ello, el Gobierno de España sigue considerando inaceptable semejante de número de parados, y por eso sigue comprometiendo todo su esfuerzo en revertir una situación que a nadie puede agradar. Sabemos y somos conscientes de que con temas como el empleo no podemos ser triunfalistas mientras haya una sola persona que vea sus proyectos vitales frustrados y exista exclusión social, pero debemos ser positivos aunque con los pies sobre la tierra.

Debemos hacer un esfuerzo para que los ciudadanos entiendan nuestros mensajes, intentando que cobre sentido lo que para nosotros es el día a día, que vean el valor de estos pequeños avances, y para lograrlo debemos aprender a combinar mejor el trabajo en las administraciones con la política de sentimientos. Debemos hacer nuestra labor más pegados al suelo.

Los que nos dedicamos voluntariamente a esta noble actividad, que es la política, asumimos un verdadero compromiso con la sociedad y tenemos la obligación moral de dedicarnos a las personas, sin esperar nada a cambio y con la satisfacción del deber cumplido, y poner todo nuestro esfuerzo en que también ellos vean y, sobre todo, comprueben el significado de estos datos y de estas mejoras. Teniendo la tranquilidad de espíritu de que no necesitamos la política para vivir.

Pero como todo en la vida, también están los que siendo conocedores de esta realidad la utilizan como arma arrojadiza e intentan mandar mensajes pesimistas a la sociedad. A esas personas que se empeñan en amargar a sus semejantes quizá por algún complejo de inferioridad, porque no son capaces de realizar sus propios proyectos o simplemente porque no conocen otra forma de vivir, les recordamos que la economía también es principalmente un sentimiento y tiene que ver con la confianza. Por eso les pedimos que dejen de mermarla.

Nosotros por nuestra parte seguiremos trabajando, como hemos venido haciendo estos últimos años, con esfuerzo y dedicación a los ciudadanos desde lo público, y la perseverancia en un calendario de reformas duro y complejo, pero necesario, que los españoles han asumido como propio y que poco a poco ha dado y sigue dando frutos.

Tenemos la obligación de transmitir una actitud positiva como señal de que se hacen las cosas y se toman decisiones con sentido común y con el único objetivo de que los españoles se sobrepongan a estos años de incertidumbre que nos ha tocado vivir. Y no les quepa la menor duda de que mientras la tasa de desempleo siga siendo elevada ni descansaremos ni nos relajaremos.

Es momento de seguir sentando las bases del crecimiento futuro porque creemos y sentimos que España es un gran país. Y merece la pena.

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