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La Aldea, la carretera de la vergüenza. Por Marisol Ayala

Video de apoyo a los aldeanos.

La deseada, inacabada y peligrosa carretera que une Agaete y La Aldea de San Nicolás trascurre entre la ineficacia en la gestión pública, el desprecio a los vecinos y la inseguridad de un trazado sin que hasta ahora se disponga de una fecha definitiva y un compromiso económico en firme para concluir las obras en una cuanto menos incompetencia de la que nadie se siente responsable. Las tres Administraciones implicadas en la ejecución de las obras, Ministerio de Fomento, Gobierno de Canarias y Cabildo de Gran Canaria, se han pasado los últimos 18 años culpándose de la inoperancia, los incumplimientos y mentiras para justificar su impotencia e incompetencia en la culminación de una infraestructura que ya se ha convertido en una histórica reivindicación de los aldeanos.

El estudio informativo de los 31 kilómetros de vía que separan La Aldea de San Nicolás de Agaete salió a concurso el 14 de febrero de 1996. El Gobierno regional lo adjudicó dos años más tarde, en virtud del convenio de carreteras suscrito entre Canarias y el Estado. Fue el punto de arranque de una obra que los casi 9.000 aldeanos demandan no ya por el aislamiento o lejanía respecto a las principales vías de comunicación de la Isla sino también por un problema real de seguridad.

Agradezco a los amigos aldeanos su invitación para poder unirme a su rabia. Carretera de La Aldea Ya!.

Hace dos meses estuve en La Aldea lo que me sirvió para conocer (recordar, ya lo sabía) las carencias sanitarias de la zona, una vergüenza que se eterniza y que convierte a un grupo de aldeanos en enfermos de tercera o cuarta. Y no solo en el ámbito de la sanidad, no, también en el desarrollo de toda la población aldeana que por tener tiene limitado su proyecto educativo, su cercanía con la actividad de otros pueblos de Canarias y tantas, tantas otras cosas incluida su progreso económico. La ausencia de la carretera es un atropello, una indignidad, un maltrato.

A la sinuosidad y estrechez de la vía se añade el peligro del desprendimiento de piedras como el ocurrido el pasado martes sin que en esta ocasión se produjeran víctimas. Seis horas de limpieza fueron necesarias para despejar la vía. Un derrumbe similar al que se produjo hace unas semanas en el tramo comprendido entre El Risco y el barranco de La Palma, en el macizo de Faneque, fue lo que motivó el corte temporal de la carretera después del fallecimiento en el año 2010 de un guardia civil de tráfico aplastado por una de las piedras desprendidas. El Gobierno de Canarias se comprometió entonces a instalar mallas flotantes en la zona, un incumplimiento más con la excusa de que serían innecesarias con la apertura del túnel proyectado. Un nuevo compromiso incumplido. El Ejecutivo que preside Paulino Rivero no ha hecho el túnel ni la malla metálica de contención de rocas rodadas. Hartos, los aldeanos han demandado esta semana la intervención del fiscal jefe y la fiscal de Seguridad Vial ante los graves riesgos que supone circular por el actual trazado.

La negra historia

Han transcurridos ya tres lustros desde que el Gobierno de Canarias sacara a licitación pública el proyecto de construcción de la carretera en mayo del año 2000. Contó con un presupuesto de casi tres millones de euros y un plazo de ejecución de 18 meses. Sin embargo, hasta seis años más tarde no se aprobó la declaración de impacto ambiental. Al final, el Ejecutivo canario aprobó el proyecto con un presupuesto estimado de 196 millones de euros.

Los trámites burocráticos se iniciaron y, en 2009, se adjudicaron las obras del primer tramo La Aldea-El Risco por un presupuesto de 87 millones con el objetivo de finalizarlas en septiembre de 2012. Sin embargo, la obra avanzó a trancas y barrancas, con dificultades, hasta llegar al 50% de certificación, con la apertura de dos túneles de 3.145 metros, en marzo de 2013. Es entonces cuando se corta la financiación como consecuencia de la crisis económica y los recortes para inversiones en infraestructuras.

Ante los problemas financieros que retrasaban la culminación del proyecto, todos los grupos políticos presentes en el Parlamento de Canarias votaron una proposición no de ley en la que acordaron por unanimidad, en junio del pasado año, declarar como prioritaria las obras de La Aldea-El Risco. Pidieron al Gobierno regional que dotase con los recursos públicos precisos la infraestructura para que la carretera entrara en servicio en 2015.

Desde hace un año las obras están paradas en un proceso inversamente proporcional al inicio de los reproches, acusaciones cruzadas y recriminaciones entre los responsables políticos implicados. Tras recortar el Ministerio de Fomento la financiación del convenio de carreteras, que quedó en 54 millones anuales, el Gobierno de Canarias, pese al mandato de la Cámara regional, dejó la carretera de La Aldea en vía muerta. No había, ni hay, dinero para continuar las obras.

El Cabildo de Gran Canaria se ofreció entonces a prefinanciar unos 40 millones que permitieran terminar el tramo de La Aldea-El Risco. La oferta fue bien recibida en un primer momento por el Ejecutivo regional hasta que el Ministerio de Hacienda advirtió que habría que computar este dinero como parte del déficit autonómico. El dinero debía ir a fondo perdido para evitar un aumento del déficit, una alternativa que no convenció al Cabildo, receloso de que el Gobierno regional reintegrara los 40 millones a las arcas insulares. Mientras, los aldeanos asisten atónitos a una nueva muestra de desgobierno, entre lo patético e insultante, y de una gestión pública bochornosa, trascurridos 18 años de la aprobación de una obra en la que está en juego más que una rápida conexión con la red viaria de Gran Canaria. Está en juego, sobre todo, la vida de quienes circulan a diario por esta carretera.

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