FIRMAS

El bar de Pepe. Francotiradores. Por Joaquín Hernández

Aquel 8 de octubre del año 1.962, el dictador Francisco Franco con uniforme de Generalísimo de todos los ejércitos y Caudillo de España por la Gracia de Dios, después de haber asesinado a miles de personas visitaba Barcelona para llevar su apoyo a las víctimas y damnificados por las riadas que costaron más de 800 vidas en la comarca del Vallés.

Después de la misa de réquiem celebrada en la Catedral de Barcelona, la comitiva se dirigía hacia el Palacio de Pedralbes, residencia habitual del dictador en la Ciudad Condal, cuando se recibió,  de los servicios secretos de información del Ejercito, la noticia de un posible atentado contra la vida de Franco provocado por un francotirador apostado en cualquier punto del itinerario que iba desde la Catedral hasta Pedralbes, por lo que se decidió con toda urgencia cambiar la ruta del mercedes blindado e incluso hacerlo entrar por una puerta trasera. El General de Brigada al mando de la seguridad de Franco sudaba, corriendo con su enorme humanidad buscando la llave de la gran verja que daba paso a la entrada trasera de la residencia del Caudillo. Franco, que esperaba dentro del mercedes blindado regalo de Hitler, impaciente abrió la puerta y bajándose llamo al General para pedirle explicaciones de la espera, algo le dijo el orondo jefe de seguridad que no debió gustar mucho al dictador que con un sonoro “¡¡váyase a la mierda!!” dando un portazo cerró la puerta del vehículo murmurando en gallego o arameo (la persona que me contó la anécdota estaba a escasos metros de él, formando parte  de las fuerzas de seguridad) Franco no sólo fue un militar fascista y sin escrúpulos además fue un tirano déspota.

Se cumplen 39 años de la muerte de Francisco Franco y aquel 20 de noviembre de 1975 la gran mayoría de los españoles empezamos a sentir que algo iba a cambiar en nuestras vidas, una ilusión que, pasados los años, se quedó en un espejismo y aquel cambio profundo que esperábamos se ha convertido en otra clase de dictadura camuflada en una constitución que no sirve para nada excepto para aquello que conviene al continuismo de la ralea franquista; hoy “disfrutamos” de  una “dictacracia” o lo que es lo mismo; una falsa democracia donde sigue la tiranía bajo el poder de un nuevo Movimiento Nacional formado por dos partidos que se van alternando en el poder y que dicen emana del pueblo “soberano”. De nuevo el pueblo vuelve a tener ilusiones de cambios profundos, de nuevo la inmensa mayoría de los españoles, olvidándonos de signos e ideologías queremos creer que todo puede cambiar y que los hasta hoy mayoría silenciosa han pasado a la acción y a rechazar esa falsa democracia que se empeñan en mantener a toda costa la mayoría de partidos políticos.

Los francotiradores están apostado a ambos lados del camino y el enemigo a batir es PODEMOS, empiezan a disparar intentando dar en el blanco para herir de muerte a Pablo Iglesias y su equipo. Era algo que esperábamos los que sabemos muy bien que  la mafia no perdona los intrusos, quieren mantener la hegemonía y seguir repartiéndose el botín no importa cómo se logre, el fin siempre justifica los medios. Algo peligroso se está programando, algo malo se huele en el ambiente, todos los grandes personajes que han querido cambiar la historia a favor del más débil han sucumbido bajo las balas de los sicarios enviados por los grandes poderes, así Gandhi, Kennedy, Malcolm X, Martín Luther King.

Con balas de fogueo ya han empezado a disparar contra la cúpula dirigente de PODEMOS, utilizan las técnicas del nazi Joseph Goebbels: “Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones”. Es posible que toda esta campaña de desprestigio sirva más para promocionar a PODEMOS que para lo contrario,  ese es el verdadero peligro que corre el nuevo Secretario General de la nueva formación política. La vida de Pablo Iglesias corre grave peligro y no descarto que exista una “solución final” para terminar, si no por las “buenas por las malas”, con la amenaza que supone la pérdida del poder hegemónico del  bipartidismo en España. Si esto ocurriese nos encontraríamos ante un panorama muy similar a los momentos anteriores al 18 de julio de 1.936, pero esta vez provocado por la rebelión del pueblo.

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